La Zurich Marató de Barcelona como un élite

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La Zurich Marató de Barcelona como un élite -108080
Crónica de la Zurich Marató de Barcelona a lo grande gracias a Garmin

La Zurich Marató de Barcelona como un élite

Debutar en un maratón, hacerlo en tu ciudad y correr con las comodidades de un élite. Un lujo que ni tan siquiera habría podido soñar

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Por el Viernes, 17-03-2017 en

Este año que cumplo 40 años -el 5 de Marzo- la haré, me decía a mí mismo. Pero entre una cosa y otra fui dejándolo pasar y no me entrenaba para ello, por lo que al final decidí apartarlo de mi agenda.

1 de Febrero, suena el teléfono… Un tal Isidro de Running.es me comunica que soy el ganador del concurso de Garmin, aquel concurso al que no pude resistir inscribirme ya que consistía en vivirla cómo un élite.

No me lo podía creer. ¡Iba a correr mi primera maratón y a lo grande! Pero me choco con la realidad… Un mes y 12 días para prepararla… “Tú puedes, tú puedes” me repetía una y otra vez. No pasa nada, Garmin había pensado en todo para ponérmelo fácil: planning de entrenamientos, dieta (confieso que no he seguido ni un solo plato), noche de hotel, desayuno, una liebre para mí solito… Era algo irrepetible.

Después de unos cuantos mails y whatsapps con Isidro (ya parecíamos colegas de toda la vida), después de intensificar mis entrenamientos en asfalto y reforzar el cuerpo en el gimnasio, llega mi primer duro golpe… Me molesta algo en mi tobillo derecho. Decido no darle importancia y salir a correr; hoy toca entrenamiento largo y duro de montaña, 28k con +1100m, salgo con molestias y en el kilómetro 9 las molestias se convierten en dolor y decido volver a casa a trote suave. Esa misma tarde acudo a Sandra, mi fisio, y en media hora arregla lo que era una distensión de ligamentos.

Entramos en la última semana, salgo el martes a rodar 10k suaves y decido no correr más hasta el domingo de la maratón.

 El viernes salgo de trabajar y me voy directamente a la Expo Sports a por mi dorsal, a por mi camiseta Garmin con la que correré y a recoger el reloj 235 que Garmin me prestó para la maratón. Me voy corriendo que tengo cita con Sandra para la última puesta en marcha de mis piernas.

Sábado, no hay nervios, me voy a la feria y por fin conozco a Isidro, el cual se ofrece para lo que me haga falta, quedamos para la tarde y me entretengo visitando la expo con mis hijas Alba e Inés.              

Vuelvo por la tarde preparado con mi mochila con todo lo necesario y me vuelvo a ver con Isidro que me tiene una sorpresa y me lleva a la charla técnica de la organización con la élite y sus managers para discutir qué paso deben llevar los pacers. Aluciné, aquello parecía una subasta pidiendo tiempos, nunca imaginé nada parecido.

Me despido de Isidro, me quedo en el hotel Crowne Plaza donde dormirá toda la élite y donde vendrá a verme Víctor, mi pacemaker. ¡Guau! Menuda habitación…  

Vuelvo a dar un paseo por la Expo Sports en la que compro algunas cosillas y seguido voy a cenar (cenaré pasta, claro..). Pues no. Imposible. Todos los corredores que se enfrentarán a la Zurich Marató de Barcelona la mañana siguiente han pensado lo mismo. Está todo lleno y decido darme un homenaje a mi manera comprándome dos bocatas de buen jamón y me dirijo al hotel con ellos bajo el brazo. Lleno la bañera de agua muy caliente y dentro de ella me zampo los 2 bocatas… Veinte minutos después salgo y me voy a la ducha, pero aún me falta algo, así que sin ningún pudor me dirijo al bar del hotel donde me tomo una buena cerveza, ahora sí que estaba listo para irme a dormir.

Suena el despertador. Son las 5:40h. ¡Corre! ¡Vamos a averiguar qué desayunan estos campeones! Me planto en el comedor del hotel antes de que llegue ninguno, comeré lo mismo (pienso). Vaya sorpresa me llevo al verlos comer… grandes tazones de cereales, bocatas con tres pisos de bacon, huevos duros… como si no hubiera un mañana, entonces decido desayunar lo que me apetezca sin excederme por si acaso. Acto seguido me dirijo a la zona de salida.

¡Todo listo! Llega Víctor y nos dirigimos a los cajones, pero antes nos paramos a hablar con Isidro y decidimos quedarnos en el primer cajón a pocos metros de la línea de salida. Un poco de calentamiento y llega la hora, es el momento de la verdad ¿Seré capaz de acabarla y bajar de 4 horas?

Montserrat Caballé de fondo y.. ¡salida! 200 metros rápidos para no ser arrollados por los demás y nos apartamos a un lado para no entorpecer a nadie. Ya no hay vuelta atrás, sólo es correr, correr y correr a los largo de 42 kilómetros más. Me siento muy a gusto, muy buenas sensaciones y voy hablando con Víctor, el cual conoce perfectamente todo el recorrido y me va guiando por dónde colocarnos según el siguiente giro de calle, va súper preparado con un montón de geles y me da un par de “chuches” de glucosa para cuando las necesite.

El ambiente es increíble, los ánimos de la gente hace que se me erice el vello y que lleve un chute de adrenalina constante. La pulsera de Víctor con los tiempos para conseguir el objetivo marca 5’41”el km.

Km 5 - Pasamos con 2 minutos de sobra para bajar de las 4 horas.                                                                                    

Km 10 - Las piernas están a tope, 4’30” a favor, tomo mi primer gel.                                                                                          

Km 15 - Víctor me va echando el freno de vez en cuando, sigo muy a gusto. Flipo solo. Soy muy constante en el ritmo y lo mejoro poco a poco. He de añadir que nos hidratamos en todos los avituallamientos, con agua e isotónico.

Km 20 - Segundo gel, me mantengo bien y paso por la media con un tiempo de 1:49:22, 10’30” a favor, ¡estoy imparable!                                                                                                                              

Km 25 - Empieza una molestia en el gemelo derecho. Se lo cuento a Víctor que va en todo momento atento a mí y ve un punto de asistencia y pide que me pongan reflex, mi gratitud para la pobre chica que me lo puso porque ni paré y ella corriendo agachada detrás de mí. Sigo a buen ritmo pero empiezo a notar las piernas sin tanta soltura. 12’35”a favor.                                                                                                 

Km 30 - Del 25 al 30 se hace duro, las piernas se empiezan a cargar. Para calmarlas bajo un poquito el ritmo, me tomo la glucosa, otro gel, paso por la ducha, me tiro el agua por encima, remojo las piernas. Y, lo que más me sorprendió… ¡no encuentro el muro!  14’11” a favor.                                                                     

A partir de ahí bajo el ritmo pero voy aguantando hasta el 34. Ahí está: EL MURO y empieza mi pequeño calvario, otro gel y a luchar.           

                                                                                          

Km 35 - Víctor no para de hablar conmigo y animarme: “Óscar, es una cuenta atrás, sólo 7k para la gloria, ¡Vamos!  Levanta la cabeza, que te entre aire, siente el orgullo de lo que vas a conseguir. Visualiza pequeños objetivos y ves a por ellos.” Con 14’29” todavía a favor, mi cuerpo dice no hay más que dar… dejo de escuchar al público, me encabrono yo solo y aparece mi otro yo para increparme: “¿Te duelen las piernas? Te jodes, ahora no vas a parar; levanta la cabeza, aprieta los dientes, sigue, sigue, sigue…” Pero mis piernas están bloqueadas y cada paso es un esfuerzo, sigo adelante.  

Km 40 – “Paralelo hasta Plaza España y se acabó” me dice Víctor, entonces realizo mi llamada de rigor a mi hermana Eli para saber dónde estará Inés (mi peque), le digo a Víctor que está en el último arco a la derecha, él sabe que voy muy tocado y el cuerpo me ordena parar. 13’12” a favor.

“Míralo al fondo, son dos kilómetros, ¡te espera tu hija! Es tuyo, cógelo, vive cómo se siente orgullosa de su padre, ¡2km de esfuerzo y 195 metros de gloria!”, me grita Víctor.                                                               Entonces vuelvo a sentir el ánimo de la gente, gritan mi nombre: VAMOS ÓSCAR, ¡YA LLEGAS! Y vuelve esa adrenalina que me hace volver a levantar la cabeza y llegar donde está mi hija para recorrer mis mejores 195m, donde se ha colocado mi hermana con uñas y dientes unos metros más adelante para capturar ese momento inolvidable.        

¡Lo he conseguido! Abrazo a Víctor, a mi hija e Isidro está ahí y también lo abrazo.                     

TIEMPO FINAL 03:47:29, logro superado con creces.

Una vivencia única que he podido saborear, siendo algo que no olvidaré nunca.

Mi mayor agradecimiento es para Garmin y Running.es, en especial a Isidro, a Víctor (sin ti hubiera sido mucho más duro), y no puedo acabar mi crónica sin destacar la labor de Sandra por recuperarme siempre a tiempo,  y dar las gracias a mi familia y compañeros de running, en especial a Rafa, el cual siempre me da caña.

Zurich Marató de Barcelona… Mil gracias, nos vemos el año que viene.                          

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