Las máquinas inerciales

Entrenamiento
Las máquinas inerciales-96301
Máquinas que imitan la tecnología de un yoyó para que puedas entrenar específicamente la fuerza excéntrica.

Las máquinas inerciales

Máquinas inerciales de disco o icónicas, cada una presenta variaciones para trabajar la fuerza excéntrica de una forma u otra

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Por el Jueves, 24-11-2016 en

Aunque estas máquinas pueden parecer muy nuevas o incluso desconocidas para el gran público, la verdad es que se empezaron a diseñar en la década de los años 80. Y su nacimiento no estuvo relacionado con el deporte de alto nivel sino con la necesidad de trabajar la musculatura en ausencia de gravedad.

Durante años, los astronautas que viajaban al espacio sufrían terribles secuelas por culpa de la falta de gravedad. Sus músculos se atrofiaban y de nada servía llevar unas pesas en la nave porque ahí, en el espacio, las pesas no pesan. Se requería, por lo tanto, un invento que pudiera entrenar la musculatura y no dependiera de la gravedad. Y se utilizó la inercia: el principio que consigue que un yoyó regrese a la mano del jugador volviendo a enrollar la cuerda que lo sujeta.

Los entrenadores pronto descubrieron que estas máquinas, muy útiles para los astronautas, también eran ideales para sus deportistas. Con una fuerza concéntrica dada, la máquina era capaz de generar inercia y exigir una fuerza excéntrica todavía mayor. De esta manera, los deportistas eran capaces de entrenar la fuerza excéntrica de manera autónoma y aprovecharse de todos sus beneficios:

·         Mayor cantidad de fuerza con menor activación muscular

·         Menor coste energético

·         Mayor destrucción muscular (y, por lo tanto, mayor estímulo de entrenamiento)

·         Mayor prevención de lesiones

·         Mejor relación tiempo/beneficio

·         Eficaz recuperación frente a las tendinosis

·         Mayor reclutamiento de fibras rápidas

Y por si fuera poco, la misma máquina puede servir tanto para un deportista de alto nivel como para una persona sedentaria dado que la fuerza excéntrica siempre va en consonancia con la fuerza concéntrica inicial. Es decir, si un sujeto ejerce poca fuerza concéntrica, recibirá a cambio poca fuerza excéntrica. Pero si la fuerza concéntrica es muy elevada, también así será la excéntrica. De esta manera, un deportista siempre puede entrenar a la máxima intensidad incluso en estados de fatiga.

Ahora, vista esta pequeña introducción, es necesario diferenciar dos tipos principales de máquinas: las de disco y las cónicas.

Máquinas inerciales de disco:

Estas máquinas pueden tener formas varias como un remo, un banco de cuádriceps o de isquiotibiales o una simple plataforma, que es la más habitual. El deportista suele colocarse un arnés que va atado a una cuerda capaz de girar un eje donde está el disco de inercia (llamado flywheel en inglés).

Utilizando el ejercicio de la sentadilla como ejemplo, el deportista empieza con las rodillas ligeramente flexionadas y la cuerda completamente enrollada en el eje. Al extender las rodillas, la cuerda se desenrolla y hace girar el disco que, una vez desenrollada toda la cuerda empieza a enrollarla de nuevo pero en sentido contrario. De esta manera, la cuerda tira del arnés y el deportista flexiona las rodillas acompañando el movimiento hasta que hace fuerza excéntrica para detener el disco. Si en ese momento vuelve a extender las rodillas, volvemos a empezar el ejercicio y así hasta llegar al número de repeticiones deseadas.

Máquinas inerciales cónicas

Las máquinas cónicas son mucho más versátiles que las de disco porque permiten mayor número de ejercicios. Al fin y al cabo, consisten en una polea de la que se puede tirar tanto con la mano como con el pie (incluso con el cuerpo si usamos un cinturón) y en cualquier dirección.

La desventaja que ofrecen frente a las máquinas de disco es que la fuerza obtenida con las cónicas es menor aunque se consigue a mayor velocidad. Es decir, mientras las máquinas cónicas generan fuerzas excéntricas de alta velocidad a una resistencia moderada o incluso baja, las de disco generan grandes fuerzas a una velocidad pequeña.

 

Ahora que ya conoces estas máquinas, intenta utilizarlas la próxima vez que las veas en un gimnasio pero recuerda que el entrenamiento excéntrico, especialmente a alta intensidad, deja molestias musculares durante varios días. Por lo tanto, utilízalas con prudencia y nunca en las 48 horas previas a una competición.

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