El Abebe Bikila de Canet de Mar

Freaky Run
El Abebe Bikila de Canet de Mar-575
Daniel Aranda corrío la Zurich Maratón de Barcelona descalzo

El Abebe Bikila de Canet de Mar

Este correpor popular de la población costera de Canet de Mar (Barcelona) volvió a correr tras estar 20 años sin hacerlo como vía de escape tras sufrir varios problemas personales.

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Por el Miércoles, 20-03-2013 en

Todos los participantes de la Zurich Marató de Barcelona a buen seguro tienen una bonita historia que contar, de cómo y por qué decidieron ese día estar presentes en la línea de salida. Pero no todos cumplieron su sueño de una forma tan extraña como Daniel Aranda, quien decidió correr por la calles de la ciudad condal con los pies totalmente desnudos. Dani consiguió recorrer descalzo los 42.195 metros en un tiempo de 3 horas 48 minutos y 51 segundos, a un ritmo medio de 5’26 cada kilómetro, aunque él nos comenta que “el crono no era lo importante, lo importante era acabar, aunque no contaba con la lluvia, eso me ablandó la planta del pie y me destrozó vivo. En la zona de la Catedral, con los adoquines, lo pasé fatal. Llega a ser un dolor tan fuerte que al final ya te acostumbras.”

¿Y por qué correr una maratón descalzo? “Hace 6 meses estaba desmotivado. Empecé a mirar por internet -a mi internet me pierde- y mirando foros vi que había un hombre que había hecho descalzo una maratón. Me planteé si yo también sería capaz de hacerlo”. Dani regenta un Frankfurt en Canet de Mar y trabaja muchas horas. “Necesitaba un reto que me motivara y que me ocupara poco tiempo. Tenía fondo suficiente por todos los entrenos que llevo encima. Sólo necesitaba entrenar un poco en un circuito de asfalto para ir acostumbrando mis pies y así endurecerlos”.

Nuestro protagonista acaba de cumplir 40 años, pero tiene una larga historia detrás.  Cuando era un niño practicó atletismo con muy buenos resultados. Llegó a ser tercero en un campeonato de España cadete de 3000 metros. Siempre tuvo un carácter especial, su entrenador de toda la vida, Antonio Hernández  Luna, nos recuerda  una anécdota que lo define: “Era un Campeonato de Cataluña Júnior, Dani era el favorito y la idea es que intentara, además de ganar, hacer un buen registro. Sus rivales no pudieron seguirle y pronto se quedó solo en cabeza, entonces bajó el ritmo. Yo le espoleé para que intentará acelerar un poco y así mejorar su marca, pero él no reaccionó, o quizá no pudo. Se conformó con conseguir el título. Sin embargo, cuando le quedaban unos 10 metros para llegar a la meta y los jueces estaban con el crono en la mano esperando su llegada,  nos sorprendió a todos y se paró. Se salió de la pista por un lado mientras murmullaba que no se merecía ser Campeón de Cataluña por su actitud conformista”.

Con 17 años, debido al trabajo, dejó radicalmente de correr. Volvió 20 años después. “Me separé de mi mujer y encima con el rollo de la crisis en el trabajo me deprimí. Volver a correr fue como una vía de escape para mí”. Empezó corriendo 20 minutos, luego media hora, luego una hora… de repente se planteó un reto: hacer un Ironman. Así pasó a entrenar horas y horas, correr, bici, nadar. Completado el  Ironman, que por cierto acabó haciéndolo con un gemelo contracturado. Se buscó otro reto, esta vez decidió preparar una carrera de 100 kilómetros. Un día, a las 11 de la noche, después de salir de trabajar se fue a una pista de 250 metros de cuerda y allí dio 400 vueltas, hasta que amaneció. En esa época era normal verlo por el paseo marítimo de Canet de Mar corriendo a todas horas.

Un tipo con una cabeza muy dura, sin duda. Alguien que necesita superarse día a día y buscar nuevos retos. El próximo objetivo será hacer el Ironman de Calella descalzo, también la bici, “al menos tendré una cierta ventaja en la transición”, bromea. Y para completar el ciclo, pretende correr las 24 horas de Can Dragó en pista, también descalzo, con la idea de recorrer 209 kilómetros, que es la mínima para  participar en el mundial de la especialidad. Ha tenido que buscarse una dificultad añadida, ya que él ya ha hecho una marca de 20 horas y 40 minutos en 200 kilómetros, eso sí, calzado.

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