5 signos de una lesión inminente

Lesiones
5 signos de una lesión inminente-93792
Si presentas alguno, más vale que te pienses salir hoy a correr…

5 signos de una lesión inminente

Dolor, sobre entrenamiento, fatiga, menor rendimiento y/o un cambio en nuestra técnica habitual pueden ser los signos de que algo no funciona bien en nuestro cuerpo, o algo va a ir mal

Más sobre: 

Por el Jueves, 20-10-2016 en

Una temporada puede ser muy larga. Muchas horas de entrenamiento, muchas carreras de prueba, muchas competiciones,… Durante todo este tiempo, si no te cuidas, puede ser habitual alguna lesión u otra. Más vale que no, estaréis pensando. Pero la verdad está ahí. Las lesiones, desafortunadamente no se pueden predecir ni programar en el tiempo, si fuese así podríamos decidir cuándo querer que nos ocurran. Pero si que podemos evitarlas en algunas ocasiones, solo en algunas. Si en alguna ocasión notas alguno de los siguientes signos o síntomas es que algo va a pasar, y no será nada bueno.

1. Dolor

Si notas dolor en alguna parte del cuerpo, sabes que algo malo pasa. Un dolor de cabeza, dolor de estómago y otros dolores es porque algo malo está sucediendo. Si un dolor se localiza en algún músculo, es que una lesión se avecina. Y si lo notas en los huesos, todavía peor… El dolor es la forma más simple del cuerpo de avisarte que te estás pasando y más vale no pasarlos por alto en tus entrenamientos, si quieres seguir entrenando para el día D. Normalmente, los dolores relacionados con el running pueden hacerse presentes de las siguientes formas:

- Dolor muscular o tendinoso

- Dolor ligamentoso

- Dolor articular

Uno de los principales síntomas que puedes sufrir si el dolor está presente –si te duele ya lo notarás, pero por si acaso- es la pérdida del rango de movimiento. Sobre todo, cuando muevas la parte en la que notas dolor, te dolerá más. Dependiendo de si se trata de un tipo de lesión u otra –si es por una distensión, una sobrecarga, un esguince, rotura, etc- el tiempo de recuperación también puede variar.

También puedes padecer dolor al finalizar una sesión de entrenamiento, debido a las agujetas. Esto no es síntoma de lesión, sino que los músculos de tu cuerpo implicados en el ejercicio han recibido una carga a la que no están acostumbrados y necesitan recuperarse. La recuperación no requiere de nada extra, pero si realizas algún estiramiento o te das un masaje, será mucho más rápida. Para las agujetas sólo hay que descansar –o entrenar más, dicen algunos-. Es más probable que tengas agujetas cuando eres principiante, al cabo del tiempo ya no sufrirás de estas.

2. Sobre entrenamiento

Puede suceder cuando no dejas descansar a tu cuerpo lo suficiente después de un entrenamiento, es decir, cargas más de lo que relajas. Puras matemáticas. Y lo peor de todo es que el sobre entrenamiento suele afectar a tu comportamiento, a tu cabeza y a tu cuerpo.

Pero no todo el sobre entrenamiento es fruto de un exceso de entreno, se le pueden asociar otras causas:

Falta energía: esto significa que comes poco o no todo lo que deberías. El gasto energético es mayor que la aportación de energía a través de los nutrientes. Si estás perdiendo peso es un signo de que tienes que comer más, a no ser que tu propósito sea adelgazar… si por el contrario, buscas rendimiento, más vale ingerir bien y no quedarte corto con la energía. Si comes poco también te sentirás peor y tendrás más mal genio, los músculos no recuperarán como es debido y sufrirás atrofia muscular.

Falta de reparación de tejidos y músculos: es una de las consecuencias que produce el sobre entrenamiento. Los músculos no tienen el tiempo necesario para repararse con lo que perderás volumen, fuerzas y rendimiento. Más vale descansar para darle el debido tiempo a los músculos de repararse. Y ya sabemos que unos músculos mal nutridos, y que hayan sufrido mucho desgaste son más propensos a lesiones.

Para evitar la aparición de este síntoma:

- Recupera adecuadamente después de un entreno

- Aumenta las horas de sueño

- Come más, pero sin pasarse demasiado.

Come bien, sano y saludablemente para que tus necesidades de energía se adecuen con tu ingesta. Hidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales, no te olvides de ninguno. Además de la hidratación.

3. Fatiga

A veces puedes no ser culpa de una lesión inminente, sino que también puede ser cuestión de estrés emocional o cansancio mental. Si es por una de estas cosas, puedes estar tranquilo por las lesiones, pero ojo que aunque sea fatiga psicológica también puede llevarte a un menor rendimiento en carrera y a perder las ganas de correr por estar demasiado cansado.

La fatiga mental afecta principalmente a:

Falta de concentración

Incremento del tiempo de reacción

Cansancio general y con ganas de dormir

Pocas ganas de entrenar

Si es fatiga física es cuando debes empezar a preocuparte. La fatiga muscular provocará una mala acción muscular llevándote incluso a la lesión.

Cuando ya estás suficientemente entrenado, no es problema saber cuándo tus músculos no están en condiciones para rendir, porque simplemente lo notas. Pero cuando te estás iniciando en algún deporte es más complicado, porque no lo asociarías a la fatiga. De todas formas, debes procurar no forzar tu cuerpo cuando tenga fatiga. Así que más vale descansar un poco para volver con más ganas.

Si padeces cansancio general, falta de motivación, falta de concentración, un incremento en el tiempo de reacción, ya sabes lo que te puede estar pasando. Frente a esto: descanso y buena alimentación e hidratación.

Si no sabes exactamente qué es lo que te sucede, tal vez te ayude analizar cuántas veces estás entrenando, controlar las horas que duermes, observar el rendimiento en cada entrenamiento o analizar la reposición de energía después de entrenar.

4. Menor rendimiento

Cuando estás entrenando para una carrera, es muy importante observar los progresos en cada entrenamiento y analizar qué ha sucedido con tus parámetros corporales –respiración, pulsaciones, gasto calórico-. A través de un análisis de la información podrás saber si mejoras o estás estancado.

Muchas veces no nos hacen falta datos para saber que un entreno te ha costado más de la cuenta porque estabas cansado o te notabas las piernas pesadas. Luego lo podrás corroborar con los datos que seguramente mostrarán un incremento del ritmo cardíaco prolongado o a picos, un ritmo más lento y por consiguiente mayor tiempo para realizar la distancia correspondiente. Todo esto también puede ser debido a una mala nutrición, pocas horas de sueño o cansancio del día anterior.

Algo que puede llevarte a una reducción de rendimiento también podría ser por culpa de una rutina repetitiva de la que ya estés cansado o se te haga cuesta arriba por culpa de un exceso de kilómetros durante la temporada u otros temas. Si es así, un poco de descanso te irá bien.

5. Cambios en la técnica

Si te pasa esto, es que algo malo está sucediendo. Normalmente tendemos a modificar la pisada, el ángulo de ataques, entrar de una forma u otra a cada zancada, etc. todo esto te llevará a una lesión.

Una técnica correcta requiere de:

Entrar con el pie más o menos plano

Mantener una buena postura en el tronco

Movilidad de las caderas y otras articulaciones implicadas

Estabilidad de la base y la fuerza direccional

La fuerza y la flexibilidad de los músculos

Correcta activación muscular

Sin embargo la técnica que debes estar llevando a cabo seguro que es la siguiente:

Caes con los talones

Curvatura del tronco

Aterrizaje pesado cuando el pie golpea el suelo

Notas más carga en algunos músculos que en otros.

Si piensas o notas que tu técnica no es la correcta y que la has modificado fruto de los entrenamientos es que una lesión puede estar cerca. 

Relacionados: