Las causas del dolor muscular y de las agujetas

Medicina deportiva
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Qué es y cómo combatir el dolor tras un ejercicio exigente

Las causas del dolor muscular y de las agujetas

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Por el Miércoles, 17-09-2014 en

Todos hemos sufrido, tras un gran esfuerzo, las denominadas “agujetas” o dolor muscular. Siempre se habían atribuido estas molestias a la acumulación de ácido láctico, pero lo cierto es que tras una hora de haber concluido el duro entrenamiento o la competición que lo origina, ya lo hemos eliminado por completo. Así pues, ¿por qué nos duelen tanto las piernas?

Los últimos estudios demuestran que, teniendo en cuenta que el dolor empieza a manifestarse especialmente a las 24 horas de haber realizado un esfuerzo extremo, la razón viene motivada por pequeños desgarros y roturas que se han producido en nuestra musculatura. Y es que los músculos, que han sufrido un duro castigo debido a las micro-roturas y a la destrucción del filamento de las proteínas, intentan regenerarse mediante un incremento del riego sanguíneo, por lo que eso provoca la pertinente inflamación provocando ese conocido dolor. Cuando al día siguiente e incluso dos días después, intentamos salir a rodar los nervios musculares envían una señal al cerebro del corredor recordándole que no hace mucho ha habido una sobre-exigencia muscular y que debe tomárselo con más calma. Si bien, es cierto que un pequeño rodaje a ritmo suave nos ayudará a recuperarnos antes, ya que eso desinflamará los músculos más afectados y poco a poco les hará volver a su estado normal.

En relación a un pertinente dolor muscular, una forma de conocer nuestro estado de fatiga es la CPK en sangre. Se trata de un marcador biomecánico de Creatina Fosfoquinasa. Es una enzima expresada por varios tejidos y tipos celulares que, en resumidas cuentas, cuando hay una destrucción excesiva del músculo se expresaría en unos niveles muy elevados en una analítica.

De ahí que, cuando nos sintamos muy agotados, es posible que sea motivado por un exceso de entrenamiento y falta de recuperación muscular. Un análisis de sangre de vez en cuando nos ayudará a prevenir este tipo de situaciones. En cualquier caso, si seguimos un tratamiento típico de recuperación a corto plazo tras un gran desgaste no tiene que haber mayor problema. Lo recomendado es que durante los días posteriores, en función del esfuerzo realizado, se trabaje con rodajes suaves, estiramientos, algún masaje, friegas con cremas deportivas o sauna que ayude a mitigar el dolor antes de reiniciar nuevamente nuestros entrenamientos.

Otro aspecto a tener en cuenta y que puede venir motivado por un exceso de entrenamiento o por una insuficiente recuperación es el estrés oxidativo. Un ejercicio excesivo se asocia también a la formación de los denominados radicales libres, que pueden dañar las membranas celulares del músculo. Este desequilibrio debe compensarse con la ingesta de antioxidantes mediante una correcta alimentación.   Manteniendo un consumo adecuado de alimentos con vitaminas como la C (perejil, pimientos, kiwi, fresas, naranjas…), la E (aceite de girasol, avellanas, almendras…) y betacarotenos (zanahoria, pimiento rojo, espinacas, calabaza…) neutralizaremos a los radicales libres y de paso, además, tendremos una piel en perfecto estado.

 

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