Arantxa Suau: madre y corredora a los 44

Opinión
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Los relatos de una vida llena de energía

Arantxa Suau: madre y corredora a los 44

Arantxa Suau es una mujer de 44 años, madre y que compagina su vida personal y tareas de madre con su deporte favorito: el running.

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Por el Martes, 12-07-2016 en

Estrenamos sección. Este post va sobre una corredora popular y madre de dos pequeños. En esta series de posts la protagonista es Arantxa Suau, que nos irá contando sus experiencias en la vida ligada al mundo del running, de entrenamiento para carreras, de competiciones y de cómo compagina su hobby con su labor de madre. Desde que la conocimos nos interesamos en ella, en su historia y en cómo ve el mundo del running desde una perspectiva personal y amateur. Nada de corredora de élite que se dedique sólo a correr, no. Además, es una corredora que tiene buenas marcas en las distintas distancias en las que ha participado. La verdad es que tiene un buen ritmo. Toda una heroína.

A continuación os dejamos su vivencia personal sobre los inicios en esto de correr.

"Soy Arantxa Suau, vivo en Barcelona y con 44 años de edad. Madre de un niño y que, por la moda y no tan moda, hace apenas 4 años que empecé en el mundo del running, soy una corredora popular con sus obligaciones".

Podría ser una historia como la de muchas otras corredoras populares que entrenan y compiten, pero con una particularidad: Arantxa Suau gana carreras populares.

"Mis tiempos son 19’39” en 5k, 40’06” en 10k, 1:28’32” en medio maratón y 3:12’26” en Maratón e hice la Intermón Oxfam Trailwalker de 100k en 14:53’35”. En 2015 y 2016 he ganado alguunas carreras, desde 5k hasta medias maratones, donde me encuentro especialmente bien. Como he dicho, tengo 44 años y soy de Barcelona, aunque he vivido en muchos sitios distintos. Mi profesión: agente de viajes, pero no es el motivo que haya hecho cambiarme de lugar porque, desgraciadamente viajo poco.... Como dice el dicho: En casa de herrero, cuchara de palo! Seguramente nadie hubiese apostado ni un duro por mí en el mundo deportivo y de la competición, ya que gimnasia no se me daba demasiado bien en el cole –incluso llegando a suspender-.... el deporte y yo éramos como el agua y el aceite.... incompatibles. Y si tocaba correr… ¡mejor ni escucharlo! Con tal de no correr, si conseguía esconderme y hacer campana, estupendo. Aunque en ocasiones no funcionaba y el profe me iba dando pataditas en el trasero para que me moviera.

Ya después de terminar los estudios, en la vida más adulta quise asentar la cabeza y conocí a mi marido. Él es de la zona de los Alpes y como comprenderéis me contagió su interés por el esquí y el senderismo. Al cabo de un tiempo, fui haciendo otros “deportes” y actividad física como ir al gimnasio, aquagym, montar en bicicleta.... alguna vez hasta probé esto del running, pero al poco de empezar, ¡me salió urticaria! Cuando cumplí los 40, decidí hacer un cambio en mi vida, con todo esto de la crisis de los 40…; estaba cursando mi segunda carrera universitaria, cursando 3º de ADE, cuando vi que no me interesaba como antes. Dejé la carrera y me apunté a una vida más sana, al gimnasio. Mi marido, después de ver mi ejemplo, también quiso volver al deporte y empezó a correr. Yo veía que llegaba a casa muy cansado, rojo, acalorado, sudado.... vamos, que pensaba que venía hecho un asco, pero en su rostro mostraba alegría y satisfacción. Como nuevo y purificado. Un día hasta me dijo que había hecho 10 km. ¡Mi héroe! Pensé que eso debía estar muy bien, así que poco a poco empecé a meditar aunque de momento sin probar. Hasta que me decidí. Con “nocturnidad y alevosía”, calzada con unas tochobambas de las de antes. Nada de voladoras, con suela de tecnología X y upper Z. No, con unas bambas de fitness. Y así, en una hora muy temprana, para que nadie me viera en el gimnasio me atreví a subir a la cinta de correr para experimentar. Le tenía pánico a que me sucediera lo mismo que sucede en los dibujos animados: el corredor se la pega y la cinta le lleva dando vueltas sin parar... pero mis temores se fueron y no sólo no me caí, aguanté mis dos primeras sesiones de 15 minutos. Y con el ansia y adrenalina del momento de después de correr, tal cual salí por la puerta del gym, me apunté a la Cursa de El Corte Inglés 2012 y al día siguiente me compré unas zapatillas –ahora si que las podía llamar zapatillas-. Las primeras de running que tenía, las Nike Pegasus. Amor incondicional e irrefrenable, reconozco que soy adicta.

¿Qué me aporta el running para que siga con ello? Con el running mi mente se queda en “stand by”, se olvida de los problemas. Si pienso en algo es en cómo iré vestida hoy, esa es mi máxima preocupación. Bueno, a veces, si el entreno o carrera son complicados y duros, me pregunto lo mismo que se preguntan todos: ¿Quién me manda a mí meterme en semejantes berenjenales? Pero al final reconozco que incluso así, pasándolo mal, disfruto. Corriendo he adelgazado y tonificado el cuerpo. Y lo que más me alegra son las amistades que he hecho, amistades maravillosas. Yo creo que el que corre, es alguien que se cuida, gente sana. Generalmente, no fumamos, nos levantamos al alba para poder compaginar los dos mundos, el deporte y la vida familiar. Luchamos por mejorar, nos tragamos los kilómetros como el agua para que el cuerpo esté preparado para una maratón, respetamos la montaña.... y creo que todo esto es un buen indicador de que somos “gente de buena pasta”.

Si he de decantarme por algún tipo de carrera, no tengo prioridades. Aunque sí que esas  en que se tiran polvitos de colores… Creo que tienen poco de carrera y mucho de party. No me gustan.

Pero si que tengo una preferencia según mis marcas, que por mis características son las medias maratones de asfalto.

Hasta aquí os dejo mi primera experiencia y mi presentación. En futuras ocasiones iré desgranando otros aspectos de mi vida y animando a que queráis esto de correr como yo lo hago.

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