Las ventajas de correr acompañado

Opinión
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Correr con compañeros hace más llevaderos los entrenamientos difíciles

Las ventajas de correr acompañado

¿Si quieres correr rápido, corre solo y si quieres llegar lejos, corre acompañado? Pues no, mejor acompañado. Al menos para mi.

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Por el Lunes, 28-11-2016 en

La mayoría de nosotros tenemos que lidiar con días en que 24h no son suficientes y nos regalamos un tiempo para correr, muchas veces robado al sueño o encajado cual pieza del Tetris en agendas más que apretadas, entre obligaciones familiares, escolares, laborales... Y eso que utilizamos el tiempo en que corremos como terapia para poner el cerebro en modalidad “stand by” y disfrutar de ese momento privado, profundo, interior, casi íntimo… Un momento de éxtasis al que accedemos al hacer unos kilómetros. Acabamos sudados, cansados y casi podríamos decir que hasta purificados. Es en esos entrenos cuando preferimos rodar solos. Y digo rodar, porque en este tipo de entrenamiento solemos adaptar un ritmo cómodo y ponemos el “piloto automático” mientras dejamos volar los pensamientos.

En cambio, otras veces queremos afrontar una distancia digna de respeto, la temida y a la vez amada “tirada larga” y preferimos ir acompañados para hacer más ameno el recorrido, charlando de tanto en tanto o, simplemente, sintiendo la presencia de nuestro compis y saber que no estamos solos.

Como decía antes, todo esto es muy relativo y va a gusto del consumidor.

Hace un par de meses que estoy siguiendo un planning de entreno bastante exigente, que compagino, además, con una cita semanal con un grupo de corredores, en el que entrenamos velocidad, fuerza o resistencia.  Hay miércoles, tras una dura jornada de trabajo, en que los fartleks, por ejemplo, son de esos que si te detienes un momento a pensar en lo que te espera, te das media vuelta y te vas a tu casa cual alma lleva el diablo.

Y ha sido precisamente aquí cuando he podido observar en los miembros del grupo (y apreciar en mis propias carnes) que tener un compañero con el que compartir “sangre, sudor y lágrimas” hace mucho más fácil y llevadero afrontar las series, tiradas largas, e incluso los entrenos bajo la lluvia… Corriendo con alguien se crea una especie de sinergia entre la motivación de uno y de otro y, de alguna manera, las fuerzas para seguir adelante surgen de donde parecía que ya no quedaba nada, del fondo de un pozo que no estaba seco del todo; el uno tira del otro, y sin saber cómo, se completa ese entreno que a priori parecía imposible de terminar.

Por todo lo comentado, llego a la conclusión de que no estoy de acuerdo con el proverbio citado, ya que “si quieres correr rápido, haz series / fartleks. Y para ello, mejor rodéate de compañeros que te animen a seguir.”

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