¡Para antes de que sea demasiado tarde!

Opinión
¡Para antes de que sea demasiado tarde!-112520
El corredor popular, tropezando siempre con la misma piedra

¡Para antes de que sea demasiado tarde!

Solemos ignorar cualquier síntoma de nuestro cuerpo para evitar dejar de entrenar, hasta que nos lesionamos y no hay más remedio que realizar un parón

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Por el Lunes, 12-06-2017 en

Pues sí, esa soy yo. Reincidente. Y es que, como muchos corredores habituales, hago caso omiso a las primeras señales que me manda el cuerpo y cuando le escucho, es cuando ya grita.

En pocas palabras: lesión -todavía por definir de qué tipo y entidad del daño- en la inserción del isquio y glúteo.

Y ahora, que el daño ya está ahí, me pregunto ¿porqué somos tan tozudos, los corredores populares, que hacemos oídos sordos a las primeras advertencias? Seguimos entrenando a toda costa, negando lo evidente y pensando – y esperando – que la molestia cese y desaparezca tal y como ha venido.

Pero, desgraciadamente, no suele ser esa la dinámica… en mi caso, como ejemplo, tras un entreno intenso de series -24 x 200m para ser más exactos- noté una molestia en un punto muy delicado, en la inserción glúteo-isquio. Al estar parada o rodar muy suave en principio no molestaba, pero con el paso de los días empezó a dar más señales de aviso, y que yo ignoraba. Al empezar a rodar, lo notaba. Estaba ahí, pero pasados unos minutos, en caliente, desaparecía. O mejor dicho, quedaba enmascarado.

Hasta que, tras la carrera bastante exigente del pasado domingo, el dolor se manifestó en todo su esplendor y ya de forma constante, incluso al andar: llamada urgente al fisio para pedir hora y cambio de tipo de entrenos; pasamos a la bici… es lo que toca por hacer oídos sordos.

Y me pregunto: ¿de esta aprenderé o una vez recuperada seguiré “sorda”?

 

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