El método etíope de entrenamiento

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El método etíope de entrenamiento-41109
Curiosa predilección por hacer zig-zag

El método etíope de entrenamiento

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Por el Jueves, 24-04-2014 en

En Etiopía, el atletismo es casi una cuestión de estado. Mientras en Kenia el atletismo se vive de una manera más individual y sólo los managers crean training camps para tener a sus atletas concentrados, en Etiopía es el gobierno el que impulsa estos centros de entrenamiento e incluso en edades muy tempranas.

En Etiopía, además, se establece un sistema piramidal para la detección de talentos. Pueblos como Bekoji tienen un training camp financiado por el gobierno con capacidad para unos 50 adolescentes (50% chicos y 50% chicas). Entrar en ellos no es tarea fácil y funcionan como institutos donde los atletas pasan dos años antes de “graduarse”. La graduación consiste en una selectividad atlética que llevará a los mejores hacia la capital, Addis Abeba. Allí se encuentra el training camp del equipo nacional y que forma la punta de la pirámide. Pero para los que no llegan, existen otras salidas.

Hay algunos campos intermedios, como el que recibe el nombre de Tirunesh Dibaba en Assela, que pueden funcionar como paso intermedio entre los training camps remotos y el de la capital. Y también existen los clubs privados (algo parecido a lo que habréis visto en la película de Town of Runners).

Lo habitual es que los atletas reciban un sueldo mientras están en cualquiera de los training camps, pero es lógico pensar que a mayor rango, mayor sueldo se obtiene. Por no hablar de que el alojamiento y la manutención están cubiertos, así como algo de material deportivo (siempre que el campo disponga de medios suficientes a través de patrocinadores, que no siempre es posible).

En Etiopía es muy raro entrenar solo. Por la influencia de los training camps, que siempre tienen un entrenador a la cabeza que es la autoridad pura, los atletas entrenan siempre en grupo y con una disciplina militar. Se preocupan mucho de la técnica de carrera y de los ejercicios de acondicionamiento físico. Y éstos se realizan siempre en fila de a uno y al compás del que va delante. Es, ciertamente, una experiencia muy curiosa la de poder participar en esta serie de ejercicios (aunque lo más habitual es que todos vayan a una menos tú).

Otra característica del entrenamiento etíope es su predilección por correr entre los árboles. No sé a quién se le ocurrió la idea, pero resulta graciosa. Desde el entrenamiento de zig-zag en el bosque de Bekoji (rodeando eucaliptos cada dos o tres metros para cambiar de sentido durante una hora) hasta hacer un trote por medio del bosque en lugar de ir por el camino.

Me cuenta el coach de Town of Runners que este entrenamiento sirve para reforzar los músculos de la cadera y del tronco (a falta de un gimnasio en condiciones). Supongo que tendrá razón, pero hay que andarse con mucho cuidado por correr en fila de a uno esquivando árboles y ramas no siempre da buen resultado: caídas, tortazos y ramas en toda la cara son sólo parte del entrenamiento.

Y por último, a los etíopes también les gusta hacer zig-zag incluso si no hay árboles. Una manera muy habitual que tienen de entrenar es ir al prado y correr un poco hacia esta dirección, luego hacia la otra, luego giramos de nuevo y volvemos a girar y así hasta que uno está mareado o se pregunta qué tiene de malo ir hasta el fondo y volver en lugar de hacer tanto giro. Pero lo cierto es que les funciona bien y consiguen buenos resultados. Quizá tendremos que copiarles algo.

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