Aprende a correr según tus objetivos

Psicología
Aprende a correr según tus objetivos-96211
¿Ya sabes correr en función de lo que buscas con cada entrenamiento?

Aprende a correr según tus objetivos

Relajarse, trabajar la creatividad, batir tu tiempo o rendir mentalmente. Cuatro motivos por los que adaptar tus entrenamientos

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En este artículo no me voy a poner técnica y hablar de la parte más metodológica y fisiológica del entrenamiento. Para eso existen ya grandes profesionales del mundo del atletismo y la preparación física que os pueden ayudar. Pero si os voy a dar unas pautas generales muy útiles para que todos nosotr@s, runners mortales, podamos adaptar nuestro entrenamiento al objetivo mental que buscamos en cada salida.

De una manera general, cuando nos calzamos las zapatillas, lo solemos hacer en busca de alguna de las cuatro razones que a continuación expongo. En función de la razón que escojáis, es recomendable realizar un tipo de entrenamiento u otro.

¿Buscas relajación y desconectar de la rutina?

En este caso el objetivo es no ponerse objetivo alguno. Salir de casa, dejarse ir, escuchar el cuerpo y adaptar el ritmo a lo que sientas, sin preocupaciones, sin comparaciones, sin pensar que tienes que cumplir con algo, es la mejor opción. Para este plan, escúchate. ¡Ah! Y nada de reloj, pulsómetro o gps. Si obtienes algún dato sobre tu entrenamiento, por el simple hecho de ser competitivos por naturaleza olvidaremos el propósito y terminaremos comparando datos.

¿Quieres trabajar la creatividad?

En este caso la sesión debería tener una exigencia física moderada. El cerebro tiene capacidad limitada y existe un punto donde es materialmente imposible realizar bien dos tareas: por ejemplo, pensar creativamente y hacer unas series al 80%. Luego si queréis dar rienda suelta a vuestras ensoñaciones, no corráis rápido. Un ritmo muy cómodo, que no exija mucho a vuestro cuerpo será ideal para este objetivo.

¿Quieres batir tu mejor marca personal?

En este caso la sesión debería seguir lo estipulado en la planificación que estéis siguiendo, pero ya adelanto que a no ser de que os encontréis en periodos de baja intensidad o descanso activo, la exigencia física debería ser medio-alta. La intensidad y/o volumen os exigirá dar lo mejor de vosotros mismos y la dificultad mental será patente. La recompensa llegará después, una vez acabado el entrenamiento, en forma de coctel químico reparador, que os hará sentir mejor.

¿Quieres mejorar el rendimiento mental?

No es que se pueda disociar lo mental de lo físico pero si podéis decidir que variable psicológica queréis entrenar en la sesión y adaptarla a las necesidades específicas de la misma. Aunque lo habitual es hacerlo al revés y ver que sesiones encajan con el trabajo de dichas variables. Para aclararnos, si queréis trabajar el umbral de dolor, unas series de 400 o 1000 van como anillo al dedo. Si queréis trabajar la atención y el cambio de foco o el lenguaje interno, las tiradas de los domingos son maravillosos campos de prueba. O si lo que queréis es alimentar vuestra fuerza de voluntad, salid a correr en situaciones “difíciles” como a primera hora de la mañana, cuando estáis cansados o cuando juega vuestro equipo favorito. Si lo conseguís, ya sois un poco más fuertes mentalmente.

Como veis, plantearse el motivo por el cual salís a correr es un hábito que necesita de tan solo unos segundos y os ayuda a confeccionar y dar sentido a vuestro entrenamiento. Espero que incorporéis este pequeño hábito a vuestra rutina y os ayude en el día a día.

Mar Rovira es Psicóloga Deportiva y trabaja diariamente con deportistas para mejorar su rendimiento. La podéis encontrar en marrovira.wordpress.com

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