El 'otro' entreno: entrenamiento invisible

Reportajes
El 'otro' entreno: entrenamiento invisible-102197
Descanso activo, las ayudas externas y los suplementos nutricionales.

El 'otro' entreno: entrenamiento invisible

Cuando entrenamos debemos tener presente lo que siempre dejamos en el olvido: el descanso activo y los suplementos para poder mantener el ritmo del día a día

Más sobre: 

Por el Viernes, 03-02-2017 en

Muchas veces nos preocupamos únicamente en qué hacer para mejorar nuestras marcas. Es inevitable cuando nos pica el gusanillo este del running y de apuntarnos a carreras y es entonces cuando empezamos a salir a correr más veces por semana, hacemos más kilómetros, introducimos las series y cambios de ritmo en nuestros entrenos, y si ya nos aplicamos un poquito más, hasta hacemos estiramientos e incluso empezamos a ir al gimnasio para trabajar la fuerza, pero todo esto puede no ser suficiente.

Hay una serie de ayudas que pueden marcar la diferencia. Me refiero, por ejemplo, al descanso activo, las ayudas externas y los suplementos nutricionales.

Probablemente habéis oído que el descanso forma parte del entreno. Una buena sesión de 7 u 8 horas de sueño reparador puede obrar milagros -os lo dice una insomne...-. Pero también está el descanso activo, que podría ser salir a rodar a un ritmo muy tranquilo para que el músculo se oxigene y se active el flujo sanguíneo favoreciendo, entre otras cosas, a que el organismo se limpie de sustancias de desecho, como lo son las toxinas que genera el ácido láctico tras una sesión intensa. Lo que viene a querer decir: tras un día de series o cambios de ritmo, al día siguiente se aconseja hacer un rodaje suave.

Otra aspecto muy sencillo y que nuestro cuerpo agradece mucho serían los baños con agua fría, ya sea en forma de chorros en la ducha, o bien por inmersión en bañera. El agua fría también activa la circulación, por lo que el efecto sobre los tejidos también sería de limpieza. Además provoca una constricción de los vasos sanguíneos, lo que provoca una reducción de la inflamación.

Otra ayuda al alcance de todos los bolsillos es el rodillo para automasaje, con el que podríamos romper los nudos que se forman por sobrecargas en las fascias, que son un tejido en forma de red que recubren los paquetes musculares. Es algo molesto pero es muy recomendable. Quien disponga de más medios económicos, puede optar por la alternativa más cómoda y profesional y pasar con una cierta regularidad por las manos de un fisioterapeuta para un buen masaje de descarga.

Por otro lado, sería recomendable hacerse un análisis de sangre, por si hubiese alguna carencia de alguna vitamina o mineral. Aunque partimos con una buena alimentación e hidratación de base, siempre debemos saber cómo estamos por dentro. Tras un entreno podemos enriquecer el agua con sales minerales, para reponer las sales minerales perdidas a través del sudor.

Un nutricionista o si tenemos la suerte de contar con un entrenador y éste cuenta con los conocimientos específicos necesarios, también pueden asesorarnos sobre suplementación deportiva. En la actualidad se utiliza mucho el colágeno,  muy recomendable a partir de una cierta edad y especialmente en las mujeres. El colágeno nos dará elasticidad y ayudará al movimiento articular. También a tener muy presentes los aminoácidos ramificados (BCAA), que ayudan a la recuperación muscular tras un esfuerzo. El organismo no es capaz de sintetizarlos por sí mismo. Constituyen hasta un 35% de la masa muscular y son indispensables para el mantenimiento y crecimiento de los músculos, además de reparar tejidos, formar células o transportar oxígeno. Sintetizan las proteínas y al oxidarse, proporcionan energía a la musculatura, evitando el catabolismo (destrucción) muscular. Éstos se obtienen a través de todo tipo de carnes, especialmente roja, lácteos, huevos… pero también existen en el mercado bajo forma de comprimidos.

Con todos estos consejos ya podemos entrenar en condiciones, pero falta aplicarlos.

Relacionados: