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GPS - Material - miércoles, 24-01-2018

6 errores que cometemos al usar reloj GPS

Los relojes GPS han llegado para quedarse. Revolucionaron el mundo del running y nos han permitido tener métricas que antes estaban disponibles solo en laboratorios. Velocidad, ritmo, frecuencia cardiaca, longitud de zancada, medición de la calidad del sueño, pasos por día, tiempo activo…. Y así podría seguir por mucho tiempo enumerando la multitud de métricas que estos “wearables” ofrecen. Esto les ha permitido ganarse un lugar en el corazón de runners, ciclistas, triatletas y muchos más que han descubierto todos los beneficios de entrenar con esta herramienta.

Te presentamos 6 errores que sin importar cuanto ames tu querido reloj cometemos comúnmente y que podemos corregirlos de maneras muy sencillas.

1. No lavarlo

Los relojes actuales ofrecen funciones de métricas que nos “obligan” a usar el reloj durante todo el día, incluyendo la noche y las duchas. A pesar de esto, muy pocos somo quienes lo lavamos recurrentemente. Esas manchas grisáceas que se acumulan en las correas y la parte posterior del reloj es una mezcla entre piel muerta, grasa, jabón y polvo. Para deshacerte de esta puedes mezclar un poco de agua caliente con jabón de platos o de manos y con un cepillo suave frotar ligeramente el reloj. Recuerda que la pantalla no se debe raspar y para limpiarla bastará usar un paño suave, como el de las gafas. Revisa si tu reloj es sumergible o resistente al agua antes de lavarlo.

Si tu reloj requiere del uso de banda pectoral para la frecuencia cardíaca, es bueno lavar la cinta a menudo ya que por culpa del sudor llegará a oler mal, te lo decimos por experiencia propia. Puedes lavar la cinta después de la actividad física del día, simplemente llevándola a la ducha contigo y frotándola con un poco de jabón o champú para quitarle la mugre incrustada. Algunas marcas recomiendan meterlas en la lavadora de vez en cuando logrando un lavado más profundo. Así podrás tenerla siempre limpia para el siguiente entrenamiento. Algunas bandas no son sumergibles y requerirán que se retire el sensor antes de poder lavarla.

2. Perder sensaciones

Al tener todos los datos que nos ofrece el reloj sobre ritmos, frecuencia cardiaca y velocidad por lo general perdemos la sensibilidad sobre cómo nos sentimos. Si bien las métricas son muy buenas, puede ser que un día hacer 5K a 4:00 min/km me sea muy fácil y otro día sea simplemente un suicidio. Escuchar tu cuerpo y a tus sensaciones siempre es importante para saber si se puede apretar más o si ese día deberíamos aflojar un poco.

3. Comprar más de lo que necesitamos

La tecnología avanza y uno de los mercados que más ha evolucionado en los últimos años son los relojes deportivos. Cada vez tienen más métricas, más datos, más información que muchas veces no tenemos ni idea como procesarla. Identificar un reloj que cumple con las expectativas y las funciones para el uso que le darás te ayudará a ahorrarte unos cuantos euros en la compra. Ejemplo: si eres un corredor que solo hace calle, no tiene sentido comprar un reloj que ofrezca funciones multisport como triatlón o deportes no tradicionales como esquí.

4. No respetar los tiempos de recuperación

La gran mayoría de los relojes ahora estima un tiempo de recuperación en base al esfuerzo realizado en una determinada actividad. Esto, sumado a las métricas de movimiento diario y de sueño que ofrecen los relojes pueden estimar con gran precisión el tiempo de descanso. Prestar atención a este tiempo te permitirá recuperarte de mejor manera y, por ende, rendir más en cada entrenamiento y evitar lesiones por fatiga. Consulta el manual de usuario de tu reloj para entender cómo usar las funciones de recuperación que este ofrece.

5. No cargarlo o no actualizar el software

Sabemos que te ha pasado. Llevas toda la semana planificando la tirada larga y cuando llega el día te das cuenta que la batería está KO. Planificar y ser conscientes de la batería de nuestro reloj nos permitirá sacar el máximo provecho del mismo en cada entrenamiento y carrera.

Mantener el software actualizado en la última versión también permite el óptimo funcionamiento, una mejor conectividad satelital y en algunos casos nuevas funciones que la versión anterior. Hay marcas que la realizan de forma automática, pero hay algunos que es necesario conectarlo al ordenador para poder actualizar.

6. No conectar el GPS

Estas corriendo y te das cuenta que la velocidad que marca tu reloj no es para nada a la que estas corriendo (yo he llegado a marcar kilómetros de 0:31 minutos, equivalente a 120 km/h). No es que tu reloj se volvió loco y que tenas que comprar uno nuevo. Por lo general estos errores se dan cuando el reloj no logra conectar con los satélites y por ende no detecta la posición correcta. Este problema toma apenas unos segundos arreglar, pero requiere de paciencia. Encender el reloj y permitirle conectarse con el satélite antes de iniciar la actividad soluciona este problema que a más de uno de seguro nos ha pasado. La señal se ve afectada dependiendo del ambiente en el que estés; si hay muchos edificios, circulas por debajo de puentes o por túneles o estás bajo arboles muy densos e incluso si te encuentras en una línea de salida de una carrera y todos los runners tienen el reloj con gps activado, el reloj no podrá establecer una buena conectividad GPS por lo que será mejor que lo hagas en ambientes despejados. Al último punto vale hacer la aclaración que cada vez los relojes son más precisos y pueden tener una conexión “más profunda” y por ende más precisa al momento de brindar todas las increíbles métricas que han revolucionado el mundo del running.