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A 68 años de «la milla del siglo»

Fue un 7 de agosto pero de 1954 cuando el inglés Roger Bannister y el australiano John Landy protagonizaron la carrera más famosa de todos los tiempos, bautizada por la prensa internacional como «la milla del siglo».

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En aquellos años el atletismo era un deporte tan popular como el béisbol en Estados Unidos o el fútbol en Europa. Los atletas eran venerados como auténticas estrellas y los eventos de atletismo, especialmente las carreras a pie, eran un espectáculo seguido de cerca por la prensa y la televisión.

En esa época existía una especie de mito relativo a la carrera de la milla. Nadie en la historia había corrido los 1.609 metros en menos de 4 minutos. Por lo tanto, superar aquella marca suponía una hazaña humana tan extraordinaria como subir hasta la cima del Everest.

Así lo cuenta el periodista Neal Bascomb en su crónica La milla perfecta. «Hace medio siglo, la ambición de alcanzar aquella meta era equiparable a escalar el Everest o circunnavegar el mundo a vela en solitario. Casi todo el mundo consideraba que dar cuatro vueltas al estadio en cuatro minutos iba más allá de la capacidad humana. Intentarlo era temerario y posiblemente peligroso».

De hecho, ambas proezas se alcanzaron casi al mismo tiempo. El 29 de mayo de 1953 una expedición liderada por el coronel británico John Hunt llevó por primera vez en la historia a un hombre hasta el pico más alto del mundo. Fueron los escaladores Tenzing Norgay y Edmund Hillary quienes, después de pasar varias semanas en la montaña, lograron subir los 8.848 metros del Everest.

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La prensa británica estaba extasiada con la hazaña y ahora solo miraba la barrera de los 4 minutos de la milla como la siguiente barrera a vencer.

Roger Bannister corre la milla del siglo

Tres corredores, un objetivo

Por esos años habían 3 corredores capaces de batir el récord de la milla. Uno de ellos era el estadounidense Wes Santee, el «antílope de Ashland», un chico de pueblo que estudiaba en la Universidad de Kansas y que llegó a ser Campeón Nacional de Carrera de Campo a Través y medalla de plata en los Juegos Panamericanos de 1955 en la prueba de 1.500 metros.

Sin embargo, Santee nunca llegó a batir la marca, siendo 4:00.5 su mejor tiempo en la milla.

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Del otro lado del Atlántico estaba el inglés Roger Bannister. Procedente de Harrow, en las afueras de Londres, estudió medicina en la Universidad de Oxford. Logró una medalla de bronce en los Campeonatos de Europa de 1950 disputados en Bruselas y alcanzó un 4to puesto en los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952.

Su logro más importante llegó el 6 de mayo de 1954 en un encuentro atlético que tuvo lugar en las pistas de Iffley Road en Oxford. Bannister ganó la milla con un tiempo de 3:59.4, siendo el primer hombre en la historia en bajar de los 4 minutos.

La carrera, retransmitida por la BBC, fue todo un acontecimiento en Inglaterra y Bannister se convirtió en una leyenda del atletismo mundial.

Sin embargo, solo 7 semanas más tarde, otro corredor logró bajar aún más la marca. Fue el australiano John Landy, quien el 21 de junio del mismo año corrió la milla en 3:58.00 en las célebres pistas de Turku, Finlandia.

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El hecho de que 2 corredores vencieran la barrera de los 4 minutos en menos de 2 meses excitó a la prensa internacional, que comenzó a fantasear con una carrera entre Landy y Bannister.

Roger Bannister y John Landy corren la milla del siglo

Tanto para los ingleses como para los australianos era una cuestión de orgullo nacional determinar quién poseía el deportista más veloz.

La milla del siglo

El esperado duelo llegó finalmente el 7 de agosto de 1954 en los Juegos de la Mancomunidad celebrados en Vancouver, en aquel momento llamados Juegos del Imperio Británico.

Los periódicos más importantes del mundo destacaban la carrera en sus portadas. «Hoy en Vancouver, la milla del siglo» anunciaba el Daily Telegraph de Inglaterra, mientras que el New York Herald Tribune proclamaba «Landy y Bannister a por la milla milagrosa».

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El encuentro tuvo lugar en el Empire Stadium ante 30.000 espectadores. Landy dominó la carrera desde el principio. La estrategia del australiano era agotar a sus rivales con un ritmo veloz y así anular el potente esprint final del inglés. Pero a 60 metros del final Bannister hizo vibrar al estadio con su potente aceleración y sobrepasó a Landy para cruzar la meta primero en un tiempo espectacular de 3:58.8. Landy llegó segundo en 3:59.6.

En la carrera del siglo, en el duelo entre los dos primeros mediofondistas que habían corrido la milla en menos de 4 minutos, ambos habían vuelto a batir ese límite. Era la perfección en el mundo del deporte.

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La gloria, sin embargo, fue para el inglés, quien no solo había vencido al mejor de sus adversarios, sino que había llevado la gloria a su país y había ganado una carrera más grande que cualquier barrera numérica. Roger Bannister había corrido la milla perfecta.

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