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Noticias - Reportajes - jueves, 11-10-2012

Anónimos pero imbatibles

Yuki Kawauchi tenía 23 años y trabajaba como funcionario en el instituto Kasukabe, en la prefectura de Saitama, Tokio. Yuki tenía un horario de 13:30 a 21:30 y como runner habitual entrenaba cada mañana en solitario, haciendo una media de 150 kms semanales. No pertenecía a ningún club, ni estaba esponsorizado por ninguna marca, y seguía su propio método de entrenamiento. Pero un 27 de febrero de 2011, Kawauchi se fue a Tokio a correr la maratón y se volvió a casa tercero, y con un tiempo de 2 horas 8 minutos y 37 segundos.

El hasta entonces funcionario, a partir de ahora mito japonés, ha pasado del total anonimato laboral de un instituto a las afueras de Tokio, a ser considerado toda una referencia deportiva en el país. Para la población japonesa, amante de los valores y el esfuerzo personal, la gesta de Kawauchi le alza a la categoría de héroe nacional, por unos méritos que más allá de la increíble marca, son todo un ejemplo de compromiso y capacidad de superación.

Si terminar una maratón no es nada fácil, terminarla y hacerlo en un tiempo tan estratosférico es algo sencillamente espectacular. La proeza de Kawauchi  deja dos lecturas. Por un lado, un nada es imposible, que cojo prestado de Adidas, al comprobar que cuando se unen motivación, constancia y entrenamiento, casi cualquier persona puede alcanzar su meta soñada. Por otro lado, me vuelve a dar argumentos de porqué el atletismo es un deporte diferente al resto. A través del running, todos los corredores aficionados del mundo, tenemos la posibilidad de demostrar que somos mejores que nadie. Las pruebas populares y los tiempos que obtienes en ellas, son totalmente válidos siempre que estén regulados por la federación. Da igual que no corras nunca unos europeos o unos mundiales, pero si en la maratón de tu ciudad pulverizas una marca, es tuya. ¿Qué tal la carrera cariño?, Bien, récord del mundo, pero un calor… Pocos deportes nos permiten batir nuestras fuerzas de tu a tu con los tiempos de los mejores profesionales. Yo nunca podré correr un Tour con Contador, o intentar adelantar a Rossi en el sacacorchos de Laguna Seca, pero si puedo hacer un tiempazo en mi prueba favorita e irme después a la oficina, como si nada hubiera pasado…

Somos parte de un deporte tan privilegiado que tus entrenos te pueden llevar tan lejos como tu mente y tu cuerpo sean capaces, sin importar equipos, federaciones, o categorías. No pretendo haceros creer que somos ‘Gebreselassies’ en potencia, pero el caso de Kawauchi, es uno de los ejemplos motivacionales más impactantes de los últimos meses, después del belga Stefaan Engels, que se hizo 365 maratones en un año, es decir, una al día.