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Material - Zapatillas - viernes, 11-12-2015

Asics Metarun: la prueba (texto y vídeo)

Y en estas que te dicen que ASICS, el gigante japonés, va a presentar las mejores zapatillas que nunca ha fabricado para correr. Y hablas con sus empleados y te cuentan que es secreto, pero que es un proyecto en el que llevan tres años trabajando. Y se les ilumina la cara cuando hablan de ello. Y hay un día que las presentan a nivel mundial. Y te conectas a un webinar -una presentación online- a las 8:00 AM para enterarte de todo. Y vas por la tarde a las oficinas de ASICS y te dejan tocar una de ellas. Y le haces fotos. Y las cuelgas en la web y se genera una enorme expectación. Y te llama la jefa de prensa para decirte que han pedido unas para ti para que las pruebes. Y la recibes, las pruebas, grabas un vídeo y… escribes la prueba de las zapatillas. En este punto estoy ahora. Escribiendo qué me parece a mi el mayor proyecto de una multinacional como ASICS de los últimos años en el mundo del running. ¡¡¡Casi nada!!!

Bajo el entorno que os he contado en el párrafo anterior es difícil no tener prejuicios. ASICS dice que son las mejores que han hecho nunca para correr y las ha situado por encima del resto de su gama. Y no solo de su marca, sino de lo que el mercado ofrece en producción en serie: unas exclusivas zapatillas que se van a fabricar 60.000 unidades (millones venden de otros modelos) y a un precio de 250 euros. A pesar de todo, voy a intentar abstraerme de todo ello y os voy a comentar lo que a mi me parecen. A Isidro, un corredor popular que prona, de 82 kilos de peso, que entrena normalmente unos tres o cuatro días a la semana una media entre 40 y 50 kilómetros en ritmos de 4’15 las series de 1000, compito a 4’30 en el 10k, hago mis rodajes a 5’00 el km y mis tiradas largas a unos 5’15 el kilómetro.

Dejo de enrollarme y empezamos la prueba. Con todos ustedes, las Metarun, el resultado de un proyecto sin condicionantes de tiempo ni de presupuesto económico  con un solo objetivo: construir la mejor zapatilla posible de larga distancia sin las limitaciones que otros modelos pueden tener. Un proyecto desde cero para intentar ofrecer la mejor entre las mejores zapatillas en el mundo.

En su tarjeta de presentación, dice que se trata de unas zapatillas de amortiguación y con control de estabilidad. Hasta ahora, la referencia en la marca y me atrevería a decir que del sector, eran las Gel Kayano, que ahora cumplen su versión 22 y que son unas zapatillas muy apreciadas por los corredores y súper ventas a pesar del precio que tienen -180 euros de tarifa-, lo que da una muestra de lo asentadas que están en la comunidad runner. Pues bien, las Metarun se sitúan por encima de éstas, en todo.

El packaging es especial. Una caja completamente negra grabada con tinta de oro y que dice: “Fabricada por el Instituto de Deporte y Ciencia de ASICS en Kobe, Japón. Utilizando las mejores mentes, materiales y tecnologías conocidas en el deporte”. Menuda declaración de intenciones. Además, vienen firmadas por el ingeniero jefe, el doctor Tsuyoshi Nishiwaki.

Se fabrican en un solo color, negro, con detalles dorados para los hombres y cobre para las mujeres. Estéticamente son discretas. Muy alejadas de los múltiples colorines fosforitos a los que los corredores ya nos hemos acostumbrado. Y tienen ese toque oro o cobre en varios detalles que han creado diversidad de opiniones en la redacción.

A primera vista ya la zapatilla se muestra con una forma más afilada, más ajustada en definitiva. En el upper encontramos la primera novedad importante, la utilización de una malla de un solo hilo, llamada Jacquard mesh, que es menos voluminosa que las tradicionales multifilamentos, más elástica y que aporta mejor ajuste. Aunque no se llegue a garantizar el preciado ‘efecto calcetín’, sí es cierto que han dado un paso adelante. Dice la marca japonesa que minimiza el roce entre la zapatilla y la parte superior del pie. Y ahí sí que podrían haberlo hecho todavía mejor si no encontráramos una costura en el interior de la zapatilla para unir la malla a la lengüeta que, por otra parte, queda suficientemente sujeta y no se mueve por muchos kilómetros que le hagamos gracias al ajuste que dispone con los cordones. Es efectiva, por cierto, la forma de atarse los cordones gracias a un ‘tipo de lazada racing’ le llaman, que permite hacerlo de una forma muy sencilla y sin temor a que se desaten.

Colabora en mejorar el ajuste y la comodidad de la zapatilla el Fluid Fit, refuerzos elásticos termosellados que se adaptan al movimiento del pie del corredor y que ya vimos en Nimbus 17 o en Kayano 22. En la malla también encontramos en la parte delantera exterior y en la parte interior media unas aperturas que recuerdan las branquias de un tiburón. Ayudan en la flexibilidad del conjunto y estéticamente le dan un aire más agresivo. Debuta también en las Metarun una nueva plantilla, la ComforDry X-40 que aporta un agradable tacto a la planta del pie y ofrece un control de humedad y transpirabilidad.

Se introduce en la zona del talón otra de las novedades: el MetaClutch, una doble pieza externa en forma de X que cuenta con un interior de espuma foam y que nos envuelve y recoge la parte baja del tobillo.  Aunque parece más aparatoso que el ya conocido Clutch Counter, es más flexible y es una maravilla para aquellos corredores que necesitemos que el calzado nos ayude a correr. Aquellos que vuelen por el asfalto, que tengan una depurada técnica de pisada y corran a menos de 4 minutos el kilómetro puede que no lo necesiten. Quizás les sobre incluso cuando su transición de pisada siga siendo ágil y les penalice por el extra de peso. Sin embargo, para aquellos que necesitamos notar la zapatilla pegada al pie y una ayuda en la estabilidad del talón, la presencia de éste se agradece y mucho, sobre todo con el paso de los kilómetros. En el espacio que deja libre la estructura del MetaClutch se aloja una enorme zona dividida en dos partes con un holograma reflectante que ofrece una excelente visibilidad cuando es iluminada, ideal para que nos vean cuando oscurece.

Pero el ajuste en mi opinión no es, sin embargo, el mayor avance de la Metarun. Destacan sobremanera en la relación entre amortiguación-estabilidad-peso.  Nunca antes ASICS había creado una zapatilla que combinara tan bien estos tres aspectos. En cuanto a la ligereza y a la amortiguación contribuye drásticamente otra de las novedades tecnologías no vistas hasta ahora: la mediosuela de Flyte Foam, que es mucho más ligera que lo ofrecían hasta ahora. Un 55% más liviana, dice ASICS, que mediosuelas estándar usadas en otras zapatillas. Esta es una de las claves para que en la báscula las Metarun den 344 gramos (una zaaptilla) en una talla 11US/45EU mientras que Kayano 22 nos han pesado 355 gramos y Nimbus 17 360 gramos (todas con plantillas originales).

La mayor ligereza se combina con una nueva dimensión en amortiguación y reactividad. La particular construcción de la mediosuela, en base a unas fibras orgánicas que lo que hacen es que ésta recupere antes su forma original, provoca un retorno de energía al corredor tras la pisada y se vuelven más reactivas. Los ingenieros japoneses han colocado ahí, al igual que ocurre en sus pronadoras Kayano, su tecnología Duomax, pero en esta ocasión también renovada. La Sloped Duomax incorpora una nueva densidad del material en la mediosuela que ayuda a que se ajuste dinámicamente al movimiento del pie y estabiliza la pisada gracias al control que aporta el Adapt Truss, reduciendo considerablemente el impacto en la zona media del pie y facilitando una suave transición. El Adapt Truss es una doble pieza de carbono que mejora al anterior Trusstic System aportando  la consabida estabilidad pero mayor flexibilidad en marcha. Esto es, en mi entender, el gran avance de las Metarun. Cómo amortigua, estabiliza y retorna la energía al corredor en el ciclo de la pisada. De forma suave pero efectiva.

ASICS continúa confiando la amortiguación también en su gel, ahora renovado y llamado X-Gel, y que está situado en tres diferentes lugares. En el talón, como se puede ver a simple vista, y dos piezas interiores circulares ubicadas en el centro del talón  y otra en la zona de los metatarsos para ayudar a la propulsión. En la suela encontramos el surco destinado a la Guidance Line, que acompaña al movimiento natural del pie,  la goma AHAR+ que además de ayudar en la amortiguación es clave para garantizar durabilidad y un nuevo dibujo en la suela de pequeños multitacos que aportan un extra de agarre al suelo.

En conclusión

¿Es Metarun la mejor zapatilla del mundo para correr? No. Voy a repetir el argumento que esgrimimos desde Running.es para estos casos. Cada uno tiene una o varias mejores zapatillas para correr según el terreno, pisada, peso, ritmo, pie… es imposible crear una zapatilla que a todo el mundo le vaya bien. Cada uno tenemos la nuestra o nuestras.

¿Es Metarun la mejor zapatilla para larga distancias que ha fabricado ASICS? Sí. O al menos eso me ha parecido a mi, usuario habitual de otros modelos de la marca como Nimbus, Kayano, Cumulus o GT. Aunque para mi, lo mejor de Metarun no es la zapatilla en sí. Sino que ASICS haya decidido hacer un proyecto como este. Sin importar tiempo y precio para desarrollar nuevas tecnologías que se aprovecharán el resto de la gama.

¿Valen los 250 euros que cuestan? Ahí ya cada cual entienda si quiere pagar el precio que vale la exclusividad.

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