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Noticias - Reportajes - martes, 30-08-2016

Buscando alternativas estando lesionada

Pues sí, sigo en el dique seco. Estoy en plenas “3 semanas de sequía runner”, buscando alternativas para quemar esa adrenalina o hiperactividad que el día que tocó el reparto, me dieron ración doble… A veces pienso que a los 40 años debió ocurrirme algo similar a lo que le pasó a Obelix cuando era pequeño, al caer en el caldero donde el druida estaba preparando su pócima de fuerza; lo que en mi caso, en lugar de fuerza, es el baile de san Vito… no puedo estar quietecita en una butaca más de media hora seguida. La práctica del “sofing” antes de las 21 horas, no está contemplado en mi agenda.

Pues bien, mi parón coincide con mis vacaciones en el Prepirineo, en una zona donde el núcleo urbano con algún colmado, panadería, farmacia, bares y poco más, está 10km más abajo, por carretera de montaña.

Normalmente, mi rutina aquí empieza, al menos 4 veces por semana, si no a diario, con una dosis de rodaje cuesta arriba y cuesta abajo, pudiendo elegir si la cuesta es pronunciada o pronunciadísima, y a partir de ahí, ya con mi adrenalina quemada, ya estoy a gusto conmigo misma y preparada para afrontar un nuevo día.

Claro, cuando por lesión me dijeron que nada de correr durante 3 semanas (todas mis vacaciones), casi llegué a optar por quedarme en Barcelona. ¿Qué iba a hacer yo sin correr y sin poder suplir mis km con el gimnasio?

¿Pues sabéis con que se sobrevive?

Además de algún masaje con ph-quirogel, de momento he hecho un par de salidas en bici por asfalto, pues la bici no es precisamente mi especialidad y cuando vas por caminos de tierra, entre las piedras y las raíces, parece que las ruedas tengan vida propia y tomen la iniciativa sobre la elección de la dirección a seguir, que no siempre coincide con la mía… En fin, de alguna manera hay que trabajar cuádriceps…

También estamos haciendo muchas excursiones de montaña, con más o menos desnivel y distancia, y eso también ayuda. Aquí no hay nada plano, por lo que la musculatura de las piernas no tiene ni un momento de tregua. Genial.

Compagino todas estas actividades con una rutina de fitness con la que trabajo todo el cuerpo; simplemente con una colchoneta y unas mancuernas, estoy bien entretenida durante hora y cuarto. Y a veces, entretengo también a los demás veraneantes, que aquí no tienen demasiada diversión, y ver a una “chalada” haciendo gimnasia en una explanada al aire libre es ya un aliciente para pararse un ratito a mirar, valorando al mismo tiempo si llamar a los loqueros para que vengan a buscarme.

Todo ello, regado con alguna actividad esporádica que ofrecen los alrededores, con escalada en rocódromo y kayak en el pantano. Y no kayak de campo y playa, kayak del que agota… ¡Remando 8km!

Pero de lo que realmente he disfrutado, porque han sido como dos guindas que adornan el pastel cuando tenía que estar a dieta, han sido esas dos sesiones de running de 5 km cada una que he tenido que hacer “por prescripción médica” para valorar como procede la salida de la lesión. De momento, todo viento en popa y esperando que me “recete” una tercera sesión. ¡No podéis imaginaros cuánto he agradecido estos micro regalos!