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Entrevistas - Noticias - miércoles, 27-09-2017

Carmen Valero, auténtico espíritu 261wm

Carmen Valero hizo historia. Fue la primera atleta española femenina en disputar unos Juegos Olímpicos. Lo hizo en Montreal en 1976, JJOO en los que disputó los 800m y los 1.500m. Han pasado varios años desde su gesta, pero Carmen sigue sin renunciar al running. A sus 61 años, ha sido dos veces consecutivas campeona del mundo de campo a través (Chepstow 1976 y Düsseldorf 1977). Un gran referente del atletismo femenino y una de las pioneras del proyecto 261wm.

Entre su palmarés Internacional destacan sus 25 internacionalidades, 2 veces campeona del mundo de campo a través 1976 y 1977, 3ª clasificada campeonato del mundo de campo a través en 1975, Olímpica en Montreal 1976 y medalla de bronce en los 1.500m en los Juegos del Mediterráneo Argel’75.

Además, a nivel Nacional ha sido 3 veces campeona de España de 800m en 1974, 1975 y 1976; 7 veces campeona de España de 1.500m entre 1972 y 1978; 4 veces campeona de España de 3.000m; Campeona de España de 5.000 metros en 1986; etc. Fue reconocida con el Real Orden del Mérito Deportivo;  Mejor deportista española en 1973, 1975, 1976 y 1977; Mejor atleta española del siglo XX por la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo(AEEA); y el antiguo Diario ya le dio el Premio a los valores humanos en el deporte.

Su historia no fue coser y cantar. En los 60, el deporte no se podía considerar como un sustento, pero recibió ánimos y apoyo de su padre para hacer lo que más le gustara. Para ella su padre fue muy especial, quien le daba seguridad y valor, con una frase que le marcó para siempre: “nunca dejes de hacer lo que te apetezca”.

Más tarde se mudó a Sabadell para empezar a aspirar a títulos y conseguir trofeos. Recuerda anécdotas como cuando tuvo que echar mano de Pilar Primo de Rivera para que la dejaran salir de España para ir a una carrera, ó como cuando tuvo que correr con un nombre ajeno para aprovechar una ficha obsoleta y tras ganar la competición empezaron a llamarla con ese nombre “robado”.

Uno de los motivos por los que corría era por el apoyo de sus amigas y compañeras de club, a quienes recompensaba con invitaciones para que asistieran a determinados campeonatos y pruebas en lugar de cobrar por competir.

Hoy se emociona con las victorias y los triunfos del deporte femenino, pero también de la cantidad de mujeres recorriendo parques y calles de las ciudades corriendo.

Una mujer fuerte, valiente y con carácter. Madre a los 27 años, porque entonces la vida deportiva se paraba al parir, aunque ella entrenó hasta los ocho meses. Comenta que los obstáculos de la vida se superan mejor habiendo tenido un entrenamiento deportivo, porque los retos se resuelven luchando y afirma haber cumplido sus dos mayores retos: ser madre y olímpica.

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