Galen Rupp, contra la avalancha africana

Carreras
Galen Rupp, contra la avalancha africana-574
El americaco es un corredor blanco con corazón negro

Galen Rupp, contra la avalancha africana

El 'culpable' del éxito de Rupp es Alberto Salazar, el mismo entrenador que el de Mo Farah

Más sobre: 

Por el Martes, 19-03-2013 en

Del atletismo en los Juegos de Londres recordamos todavía el brillo explosivo de Usaín Bolt, la galopada de David Rudisha en los 800 metros por delante del récord del mundo, el doblete de  Mo Farah ante su entusiasmado público, la medalla de oro en siete capítulos de Jessica Ennis, o la naturalidad con la que Allyson Felix se hizo con tres títulos olímpicos. Para un buen número de aficionados, sin embargo, el atleta revelación en la pista de Strattford fue un modesto medallista de plata, el estadounidense Gallen Rupp, segundo en la final de 10.000 que ganó el somalí de origen, Farah, ante el delirio de los británicos. Rupp era esa noche casi el único misungo (hombre blanco en swahili) en medio de la tropa del Rift Valley.

Desde que el italiano Salvatore Antibo lo hiciera en Seul’88, ningún corredor blanco, o caucasiano,  había subido al podio olímpico en esta distancia.  “El oro de Farah y la plata de Rupp servirán de inspiración a toda una generación de jóvenes corredores”, repetía al día siguiente la BBC haciendo suyo el mantra olímpico londinense  lanzado por Sebastián Coe.

Rupp fue para muchos aficionados la gran sorpresa en larga distancia. Su panoja de pelo rubio y su rostro pálido refrescaron un panorama en el que la supremacía africana resulta abrumadora.

Gurú Salazar

Galen ya era un prodigio en edad juvenil, un mirlo blanco capaz, con menos de 20 años, de correr en 7’49.16 minutos los 3.000 metros, batiendo el récord de los Estados Unidos que poseía el legendario Steve Prefontaine desde 1972. Todo un símbolo y quizá una señal de los nuevos tiempos que se avecinan.

Además del podio, Rupp comparte preparador con Farah, en concreto el exfondista de origen cubano, Alberto Salazar, triple ganador del maratón de Nueva York (de 1981 a 1983), todo un mito deportivo en la Gran Manzana.

Salazar fue el director del Nike Oregon Project a partir del año 2000, un campus de entrenamiento en Beaverton, Portland, cuyo principal objetivo era revitalizar el alicaído panorama de long distance running norteamericano.

En un entorno natural idílico, el equipo de Salazar  acondicionó una serie de viviendas para simular las condiciones de altitud en las que habitan los atletas del Este africano, kenianos y etíopes principalmente. Las sesiones de hipoxia  y otras prácticas similares, alentadas por el entrenador estadounidense,  fueron rápidamente puestas en entredicho. Se le criticó también por “robar” a los mejores talentos de los colleges de todo el país para recluirles en un lugar que pronto fue vigilado con lupa por la USADA -la agencia que sacó a la luz los casos Marion Jones y Lance Armstrong-  esgrimiendo el argumento de que los atletas que viven en altitud están ya adaptados y que la simulación de estas condiciones artificialmente podría ser una forma de dopaje más.

En 2007, un año antes de los Juegos de Pekín, Salazar, considerado ya como el nuevo gurú del fondo estadounidense, sufrió un infarto, reproducido en 2008 y superado gracias al desfibrilador instalado en la pista tras el primer accidente. Rupp acabó en una discreta decimotercera plaza en la final olímpica de 10.000 metros en Pekín. El éxito alcanzado cuatro años más tarde en Londres culmina una apuesta no exenta de polémica, pero sin lugar a dudas resultona: la primera potencia olímpica del planeta, Estados Unidos, sumó 21 corredores de distancia, 10 hombres y 11 mujeres, en finales entre el 800 al maratón olímpico. Aunque es cierto que solo el citado Rupp y el tejano Leonel Manzano en 1500, lograron medalla.

“He tenido una gran suerte con Alberto – afirmaba Rupp en una entrevista tras su éxito en Londres-. Su sabiduría para determinar la intensidad y el volumen de cada uno de mis entrenamientos ha sido clave en mi progresión”.

Otro récord americano

La última exhibición del talento de Galen Rupp tuvo lugar el pasado mes de febrero en el Globe Arena de Estocolmo. El atleta rubio corrió un 3.000 lanzado por dos liebres a 30 segundos cada vuelta de 200 metros, acabando las tres últimas en 29.5, 29.0 y 28.3, nuevo récord de la pista, en posesión hasta ese día del etíope Kenenisa Bekele. Y de los Estados Unidos, 7’32.43 minutos, que tenía el keniano nacionalizado en el país de Obama, Bernard Lagat.

Rupp ha acabado la presente temporada de pista cubierta liderando el ranking mundial de 1500, milla y 3.000.  Su nombre figura entre los favoritos  para ganar el oro en los 10.000 del Mundial de Moscú. Con el permiso de los africanos y de Mo Farah, su compañero de entrenamiento, uno de sus mejores amigos pero también su  rival más directo.

Relacionados: