¡Zegama… es Zegama!

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Mendi Maratoia Zegama-Aizkorri: la crónica

¡Zegama… es Zegama!

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Por el Sábado, 28-05-2016 en

El pasado fin de semana tuve el placer de poder hacer una escapada para vivir en primera persona uno de los mayores eventos de trailrunning a nivel mundial, que por suerte se celebra en nuestro país. Este evento es la madre de todas las maratones de montaña. Se trata de la Mendi Maratoia Zegama-Aizkorri que también incluye el Kilometro Bertikala y la Junior Trail.

Vamos a empezar por el primer evento en la programación:

El viernes, a partir de las 16:00h se disputaba el II Zegama-Aizkorri Kilometro Bertikala o lo que es lo mismo, un Kilometro Vertical. Se trata de un recorrido de tan sólo 5200m de longitud con un desnivel positivo de 1015m. Bien, en concreto se cronometra solamente un tramo de 3000m, aún peor… Una carrera realmente dura en todos los sentidos.

El Kilometro Bertikala partía de Zegama y llegaba la cima de Iraule (1520m). Yo me posicioné directamente en la cima de Iraule, una tarde en la que el sol pegaba con fuerza y con la que tenía por seguro que los corredores iban a sufrir cosa mala. Siempre que había oído hablar de Zegama y visto imágenes veía –y vosotros también- lo mismo: una multitud animando con fuerza en la cima. Y es la pura realidad. Allí arriba no sé cuantas personas había pero era incontable a pesar del difícil acceso a la cima.

Al cabo de poco que me senté empezaron a llegar los corredores. Con las manos en las rodillas. Sudando. Cansados. Exhaustos. Sólo con ver sus caras ya me podía imaginar de lo duro que era… Pero ahí estábamos todos, animando cuando llegaban. Dándoles nuestro apoyo y nuestras fuerzas. Algo inimaginable. Pero este no era el plato fuerte del fin de semana, todavía quedaba la traca final.

Como es lógico, no pude dividirme en dos y me centré en la prueba reina del fin de semana, dejando de lado la Junior Trail. Vamos a lo interesante…

La Mendi Maratoia Zegama – Aizkorri es una carrera de 42,195 kilómetros con un desnivel acumulado de 5472m que tiene inicio y final en la pequeña población de Zegama, Guipuzkoa. Su trazado pasa por el Parque Natural Aizkorri-Aratz y los Montes Vascos. Las cimas que alcanza son las de Aratz (1445m), Aizkorri (1523m) y Aitxuri (1551m) entre otras.

El domingo, instantes antes de que Depa (speaker) hiciera la cuenta atrás para la salida a las 9h00, el ambiente que se respiraba en la plaza mayor del pueblo de Zegama no podía ser más intenso y emocionante. Allí, delante de toda una muchedumbre de público expectante de la gran aventura se plantaban cantidad de trailrunners dispuestos a sufrir durante la carrera. Y bien que iban a sufrir dadas las condiciones meteorológicas que se preveían.

Empieza la cuenta atrás, en castellano y en euskera: diez-hamar, nueve-bederatzi, ocho-zortzi, siete-zazpi, seis –sei, cinco-bost, cuatro-bost, tres-hiru, dos-bi, uno-bat… Salidaaaa! Parece una carrera de asfalto, lo rápido que salieron los corredores élite y lo rápido que tuve que moverme yo para ir al siguiente punto del recorrido que me interesaba: Ermita de Sancti Spiritu, lugar de fácil acceso para el público y dónde empieza la gran subida hasta la Ermita Santo Kristo, en la cima del Aizkorri.

Llegué al lugar con 45 minutos de adelanto respecto de los primeros y me quedé sin palabras de lo que pude ver allí. Asombrado. Emocionado. Sobran las palabras. Llovía con fuerza y el recorrido estaba repleto de aficionados que esperaban el paso de los corredores. Algunos cubiertos solamente con el chubasquero, otros con plumones, otros con paraguas, incluso había quien llevaba alguna carpa. Es increíble lo que despierta este deporte en el País Vasco. Aunque no todos eran vascos, había de todas partes de la Península incluso del extranjero. Catalanes, murcianos, andaluces, gallegos, madrileños, valencianos, franceses, alemanes, italianos, ingleses…. Se les podía reconocer por las banderas que les acompañaban.

A medida que se acercaba la hora de paso prevista del primer corredor, los bordes del camino se llenaban. Allí no cabía nadie más, y nos encontrábamos en la montaña…

Son las 10:45, quedan pocos minutos para que pasen los primeros. Desde la organización nos dicen que Marc Lauenstein va primero, seguido a un segundo escaso de Kilian Jornet y Luis Alberto Hernando tercero a un par de minutos. Sancto Spiritu se vino arriba. Sabíamos que habría espectáculo y así sucedió. Marc Lauenstein seguido de Kilian Jornet. Pasan el avituallamiento y allí, en mitad de la cantidad de gente que se encontraba a banda y banda del camino animando y dando calor a los corredores, el joven de Puigcerdà atacó. Pasó a Lauenstein ovacionado por todos los que nos encontrábamos allí. Fue algo insólito ver en las condiciones en las que Kilian consiguió arrebatarle la primera posición.

Al paso del corredor catalán se le veía fresco como una rosa a pesar de la que estaba cayendo y lo que les esperaba. No así fue el caso de los que llegaban a continuación. Tadei Pivk estaba algo descompuesto, en el rostro de Luis Alberto Hernando se le podía ver el cansancio arrastrado de la Trnasvulcania, Tom Owens ya se colocaba la chaqueta por culpa del frío y la lluvía y su cara lo decía todo. Cada uno que pasaba estaba más desfigurado por las duras condiciones de la carrera, pero con el soporte del público, los gritos, los aplausos, conseguían subir dirigiéndose al Aizkorri.

Y al paso del octavo corredor el mundo se vino abajo. Llegaba el primer corredor vasco, Jokin Lizeaga. ¡Parece mentira el ruido y estruendo que se puede llegar a hacer! La mayoría de aficionados, vale la pena decirlo, son de la región y animan como alma lleva el diablo. Ellos sabían quiénes mandaban e hicieron eco de sus gritos y fuerzas.

Todos animábamos a todos porque éramos conscientes de lo duro que es correr con el tiempo desfavorable y porque la carrera se lo merece. Al paso de cada corredor los ánimos seguían, la fuerza que transmitíamos, nuestro apoyo hacia los valientes. Algo inolvidable.

Luego, sabiendo que quedaba poco para que los primeros llegaran a meta, me dirigí corriendo hacia Zegama. No pude esperarme al paso de las primeras en categoría femenina por miedo de no llegar a meta a tiempo… He de decir que disfruté como un niño corriendo por esos parajes bajo la intensa lluvia, mereció la pena.

Una vez llegué al pueblo el pasillo para los corredores que empezaba casi 1 kilómetro antes de la meta ya estaba repleto de gente a ambos lados. Zegama es un pueblo pequeño, pero con esta carrera se multiplica exageradamente la cantidad de personas que se encuentran en el lugar. Y allí estábamos todos, esperando la llegada de Kilian Jornet, el primer corredor que sacaba una diferencia más que suficiente con el segundo corredor, Marc Lauenstein. Y Luis Alberto Hernando tercero, encargado de completar el podio. La llegada de Kilian fue asombrosa. Llegó con los brazos abiertos para “chocar los cinco” con el público. Parecía como si volase. En el vídeo lo calificamos como ¡extraterrestre!  Y no es para menos.

 

Y no todo el protagonismo se lo llevaron los hombres. Zegama fue presente del nacimiento de una corredora de montaña que apunta muy fuerte para los próximos años. Yngvild Kaspersen, de Suecia. La ganadora en categoría femenina de la XV Zegama-Aizkorri quién también agradeció muchísimo con unas palabras finales el calor del público durante todo el recorrido.

En el texto me he sentido incapaz de plasmar lo que sucede en esta carrera, porque es algo increíble que en ninguna otra parte del mundo se ve.

Esto es parte de lo que fue la XV Mendi Maratoia Zegama-Aizkorri, almenos lo que pude vivir.

Si queréis saber lo que es Zegama faltan palabras, tan sólo puedo deciros que tenéis que ir, porque Zegama… es Zegama.

¡Eskerrik asko!

 

 

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