Home Club Running Colm O´Collen, el gurú de Itén.
Club Running - viernes, 10-05-2013

Colm O´Collen, el gurú de Itén.

Itén era hace un par de décadas unas cuantas chozas y una tienda al borde de la carretera que une Eldoret con Kabarnet, en el corazón del Rift Valley de Kenya. El único edificio que destacaba entonces era la escuela de Saint Patricks, por su tamaño y construcción. La villa ha crecido gracias a los éxitos de sus runners y ahora cuenta hasta con un hotel de cuatro estrellas, con una impresionante vista al valle por el que discurre el río Kerío, en el que aún sobreviven algunos cocodrilos.

Los atletas de renombre, incluso los aspirantes, son uno de los principales motores económicos de la región. Lorna Kiplagat dirige un exitoso y bien equipado training camp en Itén; y de Saint Patricks High School siguen brotando campeones, medallistas olímpicos y plusmarquistas mundiales, siguiendo la estela de mitos como Mike Boit, Paul Ereng o Wilson Kipketer, todos ellos alumnos aventajados del técnico de origen irlandés, Brother Colm O´Collen, considerado como uno de los grandes gurús del running keniano.

El último diamante del atletismo africano, David Rudisha, es también un alumno destacado de O´Collen. El plusmarquista mundial de 800 metros (1’40.91 en los Juegos de Londres 2012)  y campeón olímpico, ha abierto hoy la temporada en Doha (Catar), en la primera reunión del año de la Diamond League, ganado la carrera y con mejor marca mundial del año, parando el crono en 1'43.87.

Rudisha entró en Saint Patricks en 2004, con 15 años, sabiendo que Wilson Kipketer, el plusmarquista mundial de 800 metros en los años noventa, se había sentado en el mismo banco que ahora ocupaba él. Al cabo de 7 años en la escuela que dirige O´Collen en Itén, con 22, batió el récord mundial de 800 de su predecesor, Kipketer, corriendo dos vueltas seguidas a la pista de 400 metros en poco más de 50 segundos cada una, 1’41.01 minutos, el 29 de agosto de 2010 en la reunión atlética Rieti. 

Genes y tradición obligan a los Rudisha. Daniel, el padre de David, ganó una medalla de plata en los Juegos de México 68 con el relevo 4×400 de Kenya. El joven atleta cuenta que su padre le ensañaba la medalla cada vez que salía a entrenar ¿Demasiada presión? “Los kenianos no van estresados a la competición. Ni al entrenamiento. Si veo que alguno está tenso le aconsejo que haga pilates o que se vaya a su casa y descanse. Aquí se vive al día y hay que dar lo mejor en cada ocasión”, apunta O´Collen con firmeza.

Rudisha encaja por su estilo y frescura en la nueva generación de jóvenes talentos que lidera en su vertiente más mediática el jamaicano Usaín Bolt. “Esto es solo el principio”, dijo el keniano a la prensa italiana nada más anunciarse su primer récord. Dos años después, en Londres 2012, su mejora fue celebradísima, aunque se tratara de una décima. ¿Podrá el astro keniano fundir la barrera de los 1’40 minutos en 800 y correr en menos de 50 segundos cada una de las dos vueltas seguidas a la pista? La respuesta de un masai es siempre prudente: “la vida se vive al día, mejor no hacer planes, a ver que sucede en la próxima temporada”.

Y ya estamos en la próxima temporada. Su entrenador cree que bajar de 1’40 llevará su tiempo y puede que para entonces el joven David ya no sea tan joven. Además, hay atletas que vienen pisando fuerte, como el botsuano Nijel Amos, 1’41.73 en la espectacular final olímpica de Londres.

La ventaja de O´Collen con Rudisha es que lo conoce desde muy joven. “No quiero un atleta maduro,  aunque sea un top. Para mi – afirma el técnico-  es fundamental el entrenamiento mental y por eso prefiero atletas jóvenes a los que se puede educar con mas facilidad, profundizando es su aspecto sicológico, intentando averiguar que es lo que realmente les motiva”.

“Los grandes atletas como Kipketer o Rudisha tienen algo en su mente que les distingue”. Eso piensa el entrenador de origen irlandés, aunque él prefiere definirse como educador antes que técnico. “Rudisha hace el mismo entrenamiento que otros muchos atletas pero solo él es capaz de ganar o batir un record del mundo ¿Por qué? Porque tiene una motivación mental que no tienen los demás”. Y añade, “la atención individual es fundamental, tienes que saber todo acerca del corredor, desde lo que come hasta lo que piensa. Los grandes tienen algo más y tienes que averiguarlo”.

El prestigio del entrenador keniano de origen irlandés le ha convertido en legendario, y viceversa. En su casa de Saint Patricks recibe a periodistas deportivos de todo el mundo – ”casi uno al día”, comenta con sorna –  en busca del “santo grial” de la carrera a pié. Es el gurú de Itén, aunque el religioso reniega de este tipo de calificativos: “Solo aplico la experiencia de todos estos años”, afirma O´Collen con humildad, más interesado en difundir el programa contra el sida que coordina con un equipo de 12 personas en esta parte de Africa desde 2003.

“Hasta mediados de los noventa el gobierno no admitía la existencia del sida, cuando afectaba ya a un 14% de la población, ahora ha bajado hasta el 8%. Esto me recuerda a lo que decía un obispo irlandés, que el sexo en Irlanda no existía hasta que apareció la tele, pues aquí es lo mismo, el sida, hasta ahora, parece que no existía. Es cierto que hay una razón cultural de fondo: tradicionalmente para los kenianos hablar de enfermedades y sobre todo de ésta enfermedad era tabú. Pero la información es muy importante y en este caso salva vidas”, sostiene el religioso afincado en Kenya desde 1976. “El equipo en el que colaboro tiene médicos, pero también comunicadores y sicólogos. La información es muy importante”, insiste O´Connell, visiblemente orgulloso de su labor.

 “Aquí no hay malaria y las condiciones para los atletas son buenas. Hay cientos de corredores entrenando en Iten, ¡es la capital del atletismo!”, resume O´Conell y añade “tengo 63 años, sigo entrenando y  dirijo este programa contra el sida que está dando buenos resultados, ¿Qué más puedo pedir?”.