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Psicología - Salud - lunes, 27-10-2014

Cómo afecta el estado de ánimo a tu rendimiento

De todos es conocido que nuestro estado de ánimo afecta nuestra manera de caminar, movernos, gesticular…

La prueba es que detectamos muy fácilmente si alguien está contento o deprimido tan solo con observar cómo se mueve. Quien más, quien menos, todos sabemos que si encorvamos la espalda, nos hacemos pequeños, dejamos caer los hombros y miramos al suelo, estamos tristes y deprimidos.

Y yo os hago una observación. ¿Queréis ver a multitud de gente con postura decaída? ¡Acudid a ver los últimos kilómetros de cualquier maratón!… En muchos casos, mirada al suelo, cuerpo totalmente encorvado, correr sentado…¿os suena? ¿Por qué os cuento esto?

Porque nuestro estado de ánimo afecta nuestra manera de movernos, como ya he explicado, pero también nuestra manera de movernos afecta a nuestro estado de ánimo.

Si queremos correr un maratón, ¿no queremos hacerlo con el mejor ánimo posible? ¡Podemos!

En estudios recientes se ha demostrado que caminar de manera “alegre” o adoptar ciertas posturas, provocan cambios fisiológicos que redundan en la reducción del estrés y el aumento de la energía. Además, ayuda a recordar mejor los eventos positivos.

Así pues, si queréis reducir vuestro estrés competitivo, aumentar vuestra energía, sobretodo en la parte final de la carrera, y encarar el final con un estado de ánimo propicio, os invito a seguir estos CONSEJOS:

1. Comprueba cada pocos kilómetros cómo está tu cadera. Si vas muy “sentado”, oblígate a estirarte hacia arriba. Imagínate que tienes una cuerda atada al ombligo que tira hacia arriba y te recoloca.

2. Comprueba tus hombros. No los lleves tirados hacia delante y abajo. Échalos hacia atrás y abre el pecho. Respirarás mejor y enviarás señales al cerebro que interpretará como positivas.

3. Comprueba tu mirada. Cuando estás triste sueles mirarte a los pies. ¡Levanta la vista! Y es preferible que si escoges un punto de referencia, no sea muy bajo.

4. Fuérzate a sonreír aunque no te apetezca. Con tan solo dos o tres segundo es suficiente. Si movilizas los músculos de la cara que intervienen en la risa, le estás enviando al cerebro el mensaje de que estás feliz por algo. ¡Acabarás sonriendo y pensando más positivamente!

Para acabar, recuerda: tu cuerpo puede cambiar tu mente, y tu mente los resultados.

¿Lo probamos?