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Noticias - Reportajes - viernes, 10-11-2017

¿Cómo afrontarás tu primer 10k?

En una carrera, sea cuál sea la distancia, el tiempo que lleves corriendo, el tiempo total en la que te hayas preparado la distancia, te conozcas o no el recorrido, etc. siempre hay ciertos aspectos que se repiten. Pero, ¿y en tu primera carrera? ¿Qué puedes esperar de ella? ¿Recuerdas cómo fue tu primera carrera?

Nervios

Ya sea tu primera carrera como lleves unas cuantas, siempre aparecen. Son como omniscentes porque ya estés muy poco o muy preparado, son perfectamente normales. Incluso –seguro- los atletas de élite los sufren. Es como cuando te enfrentas a un examen. Si no estás un poco nervioso quizás sea porque no te hayas preparado lo suficiente. Nervios en la propia salida y nervios durante la noche anterior, costando conciliar el sueño. Incluso puede sucederte que si tenías amplias expectativas en ella, estés más de un día nervioso. Puedes padecer nervios sobre si podrás conseguir tu objetivo o sobre el entrenamiento.

No te pases en el inicio

La emoción de empezar la carrera, rodeado de público puede jugarte una mala pasada. Puede que salgas más rápido de lo que debes por culpa de tal bullicio de gente. ¡No deberías! Sal con el ritmo previsto y mantente en él todo el tiempo que puedas porque, seguramente, todos aquellos que empiezan demasiado fuerte terminarán cediendo durante los últimos compases de carrera.

Un remedio para no salir demasiado rápido es colocarte atrás del todo de tu cajón, más cercano a un tiempo mayor para no estorbar a los otros corredores ni para intentar seguirles. Los que tengas por delante que vayan más despacio que tú, ya los pasarás.

Vigila de no pinchar

La prueba de 10k no es fácil y menos si es tu primera carrera en esta distancia. Pero no por ello debes reducir el ritmo para el que te hayas preparad. Se trata de una distancia que aunque no sea un 5k, se puede hacer rápido. Y aunque no sea una media maratón, tampoco debes ir a un ritmo controlando los kilómetros. Aunque a veces, claro está, que el cuerpo no está en sus mejores condiciones. Y durante los 10 kilómetros puedes pasar por momentos de todo. Desde encontrarte eufórico hasta ir con el agua al cuello, pero esto les sucede a todos. Somos personas y es normal que cuando corres puedas experimentar algo de incomodidad.

Pero al finalizar, por muy mal que lo hayas pasado, se verá sobre pasado por la alegría de haber finalizado y haber cruzado la línea de meta.

¡Querrás la segunda 10k!

En cuanto termines, tal vez no querrás repetir la experiencia y competir en una segunda 10k o no te lo plantearás. Pero, a quién vamos a engañar, ¡querrás la segunda si o si! Al terminar estarás cansado, tal vez exhausto, pero en cuanto hayas tomado un poco de agua o un refresco, toda esa sensación se esfumará, dejará paso a la euforia y eso te motivará.

Así que nada más llegar a casa, ya estarás frente al ordenador buscando tu próxima 10k.