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Carreras - Trail - jueves, 07-08-2014

Crónica de la locura del K3 de Red Bull

¿Red Bull K3? ¿Un triple kilómetro vertical patrocinado por Red Bull? El nombre del evento y quien lo respalda  me da a entender que se trata de alguna enajenación mental.  Con ansiedad, hago “click” en el enlace de la web oficial y mientras se carga la página me tiembla el dedo índice.  Un desnivel positivo de 3.030 metros en a penas 10km con salida en la localidad italiana de Susa, situada a 506m de altitud, y llegada a la cima del Rocciamelone (3.536m). No tardo en hacer un nuevo círculo en mi calendario. En rojo, que se vea bien el 2 de agosto de 2014. Se humedecen mis ojos e intento imaginarme cómo puede ser el circuito. Comparo la carrera con alguna vertical de las que he participado y sólo veo similitud con la Milla vertical de Áreu (4,4km 1680+), pero la K3 es el doble de distancia y desnivel  ¡toma ya! Es incomparable.

Como todo aficionado al deporte que se precie, había visto videos “Red Bull” de deportes extremos,  pero nunca imaginé que se colarían en una vertical, una prueba que me tiene enamorado.  La regla general indica que un kmv son 1000 metros de desnivel positivo con una distancia entre 3 y 5 kilómetros. Pues estos señores han multiplicado el desnivel por 3 y la distancia por 2.

La carrera está limitada a 400 participantes de los cuales sólo llegarán a cima 20 mujeres y 80 hombres. Mi humilde objetivo está claro, no llegar el 81. En el primer tramo hasta Trucco a 1.670m de altitud se elimina al 20% de los participantes  cuando ya llevan 1.150 metros positivos y en un segundo “colador” en el refugio de Cà d´Asti  situado a 2.850m de altitud (2.350 positivos de carrera) sólo pasan 80 corredores, Un corte muy duro dado el nivel de los verticaleros.

Buscando compañeros de aventura hablo con Carles Martí, del Montblanc catalán, un tío curtido en estas pruebas que muestra el mismo entusiasmo que yo por la “gara”. No tardamos en inscribirnos y al siguiente día nos enteramos que el equipo Pro Trail Team Dynafit formado por los andorranos Dani Buyo (Team manager) y el alienígena Ferrán Teixidó buscan un par de acompañantes para el viaje a Susa, nos convertimos en las últimas piezas de su puzzle.

El jueves a las 7h partimos desde Canillo (Andorra) y nos esperan 9h de viaje sobre ruedas. La primera impresión que nos llevamos de Susa es que es un pueblo de paso y poco turístico, pero las montañas que le rodean le dan un toque único. Son las 17h30 y tan pronto como llegamos al hotel nos calzamos las zapatillas para hacer un reconocimiento de los primeros 1.200+ hasta Trucco.  La tarde es calurosa y los primeros pasos con Carles Martí y Ferrán Teixidó me hacen especial ilusión. Éste último es un corredor de muchísima calidad y para mí un modelo a seguir, sin duda.  Ferrán nos marca el camino en segunda marcha, su ritmo suave para mi es la 5ª velocidad. Curiosamente nos encontramos con Laura Orgué, la campeona del mundo de kilómetro vertical, y su pareja que también estaban investigando el circuito.

Mientras tanto Dani Buyo, que nos cuidó al milímetro, nos esperaba en Trucco para bajar en coche y no castigar las patas, todo un lujo.  De bajada sacamos conclusiones de la primera parte del circuito y diciéndolo con la boca pequeña, nos pareció “corredora”. Laura también bajó con nosotros y la incertidumbre sobre la última parte del circuito nos invadía a todos.  En caso de pasar el corte final, el Rocciamelone a 3.536 metros se convertiría en la cima más alta que he subido nunca y pasar de los 2.000 positivos en carrera también sería otra batalla para mi.  En fin, la K3 era un desafío en todos los sentidos.

Ya es viernes y después de dormir unas 9h desayunamos con la calma. Las comidas pronto se convirtieron en un cachondeo,  me fijé en la alimentación que seguían mis compañeros  y te das cuenta que cada uno tiene sus manías y todos los detalles suman para mejorar el rendimiento.  La coña estaba en que cada vez que teníamos en nuestras manos algún capricho como por ejemplo un helado, una cerveza..  uno u otro saltaba diciendo.. eso son 40” más en carrera, eso otro son 2´!! y así todo el viaje.

Salimos del hotel y pasamos a buscar a Jordi Marco y al valenciano Carlos Pascual  quienes comparten expedición con uno de los pioneros del skyrunning, el gran Agustí Roc, otra gran referencia mundial de las verticales. Dani nos deja en Trucco y nos esperará unos 500+ más arriba. El segundo reconocimiento del circuito lo hacemos caminando, mucho más ameno que ir en 5ª marcha, no tocaba quemar energías. Como anécdota cruzamos un rebaño de vacas y nos encontramos con dos de los cámaras que cubrían el evento de Red Bull, que aprovecharon para hacer algunas grabaciones con nosotros.  Uno de ellos, muy simpático se subió a un Panda, se paro ante el grupo, subió el volumen y nos puso la canción del chipirón mientras tarareaba “ei chipirón, todos los días sale el sol chipirón…” ¡qué risa!

Por la tarde fuimos a la oficina de turismo a recoger el dorsal, ya se respiraba  el ambiente de skyrunner, caras conocidas, miradas de reojo, corredores invadidos por sponsors. Después dimos un paseo por el centro de Susa para relajarnos y nos encontramos con la otra expedición catalana Agustí y Marco junto con el valenciano Carlos,fue el momentazo foto “remember”.  Una inoportuna tormenta le fastidió la fiesta al Dj de la bebida energética, así que cenamos y nos fuimos a dormir pronto. Despertador 6h45 On.

La carrera

Los nervios me despiertan antes que el despertador, lo tengo todo listo, le robo parte del desayuno a Ferràn y le copio. Dani Buyo nos acompaña hasta la salida y a pesar de ser el asistente de Teixidó, al final nos va a asistir a todos, qué gran trabajo. Le doy una botella con sales que será mi salvación, un gel y la mochila que al final decido sacármela de encima e ir más ligero. Paraviento, guantes y cinta en la cintura más un par de geles que me olvido por completo de tomármelos. La salida de las chicas es a las 9h y nosotros a las 9h30, en ambos casos desde el centro de Susa y neutralizada por una moto que marca el ritmo durante  aproximadamente 2km de asfalto, esto hace que el grupo se estire y los más ambiciosos elijan su posición antes de entrar en el primer sendero donde hay que hacer un esfuerzo extra para avanzar posiciones.  

De salida me coloco en segunda fila sobre los 30 primeros a un ritmo vivo pero conservador y una vez pasamos por el arco de Red Bull se activa el crono y comienza la subida. El grupo se estira y cada uno está donde le toca, me pasan 10 o 12 con una ligera ansiedad pero yo sigo a mi ritmo constante y sin cambios buscos. Paso por el primer corte en Tucco 1.150+ y no tengo ni idea en qué posición voy, pero calculo que dentro de los 50 primeros. Aprovecho las zonas  más corribles para incrementar el ritmo y avanzar algunos “cadáveres”,  lo que me da seguridad para pasar el filtro final de los 80. El tiempo pasa sin darme cuenta, no miro el GPS, sólo me anima saber que Dani me está esperando con una botella de sales a mitad del circuito. Voy muy seco y me arrepiento de no haber bebido más en el primer avituallamiento. Dani me asiste y me comenta que voy el 45, pero ahora se acerca la parte más hardcore. Hago mis cálculos y pienso, no puedo perder 35 posiciones. Miro atrás y veo una batalla de unos 25 corredores. Me anima pensar que mis compañeros Carles Martí y Jordi Marco están dentro de los 80. Me pilla un grupito de 3 cuando yo estoy sufriendo mi peor crisis, intento engancharme pero desisto,  mis piernas flaquean por instantes y sigo haciendo mis cálculos, voy  el  49. La zona de hierba es muy vertical, se hace durísima y los bastones son de gran ayuda.

Llego al refugio Cà d´asti y ya llevo 2.300+ en las piernas, me comentan que voy el 52 y me sienta como si me hubiese bebido un litro de Red Bull. Dejo los palos y pienso, he pasado el corte de los 80, pues voy a luchar por el puesto e intentar entrar de los 50 primeros. La euforia me empuja a batallar los últimos 700 positivos y así lo hago. Avanzo 6 posiciones desde el refugio hasta cima y veo a Jordi Marco y CarlesMartí que vienen remontando fuerte por detrás.

La cima no se ve, la niebla es muy espesa y no hay vegetación, estoy en Marte y no soy un marciano. Había superado los 3150m y nunca había estado tan alto. Finalmente llegué remontando 6 posiciones para terminar el 46 con 2h44'15. A los 40" llegó Carlos Martí y Jordi Marco con los que me di un fuerte abrazo. En el refugio del Rocciamelone nos dieron un té caliente y digiriendo el esfuerzo me emocioné como nunca me había emocionado en una carrera. Una sensación muy bonita.

Ya de bajada hasta el segundo corte y congelado, me reecontre con Ferrán y Dani Buyo. ¿Qué has hecho? ¡Segundo! Me puse casi  más contento por él que por mí … ¿y los demás? Agustí no se encontró bien, una lástima ya que era uno de los favoritos, el Valenciano Carlos Pascual hizo un carrerón y entró el 20. Laura Orgué consiguió su octava victoria consecutiva y la 13 de la general, aluciné con ella.

Una experiencia que volveré a repetir en 2015, estoy seguro.

¿Quizá quieren ser pioneros en una nueva modalidad de skyrunning  UltraVertical?  Que así sea!

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