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Club Running - jueves, 23-11-2017

Cuidado con las imitaciones

Hace pocos años, en el laboratorio de biomecánica de la Universidad de Sao Paulo, se realizó un estudio muy curioso y sorprendente: analizar la técnica de carrera de 12 voluntarios usando las Adidas CourtStabil o una imitación. Es verdad que esa zapatilla está diseñada para jugar al balonmano y molaría mucho más que se hubiera utilizado una de atletismo, pero no se puede tener todo.

Mientras que la zapatilla original utilizaba materiales de primera calidad, la segunda era mucho más básica en la elección de las materias primas y la calidad de los acabados. En el apartado de la media suela, por ejemplo, la original tenía EVA de media densidad, fibra de carbono y polioximetileno, mientras que la réplica tenía EVA de baja densidad y un conglomerado de polisopreno, polipropileno y poliestireno, gomas de mucha menor calidad y resistencia.

Cuando los voluntarios se pusieron a correr, sin ser conscientes de si usaban una zapatilla original o una réplica, empezaron a verse diferencias. La fuerza del impacto era un 43% mayor en la zapatilla falsa además de un 22% más pronto dentro de la fase del contacto (es decir, el pico de fuerza en la zapatilla original era menor y más amortiguado en el tiempo). Curiosamente, no se apreciaron diferencias en la actividad muscular entre el uso de unas zapatillas y otras.

No parece que en España el consumo de zapatillas falsas (o de imitación) sea muy grande pero cada vez hay más opciones para conseguir zapatillas a través de internet sin conocer su verdadera procedencia (y a precios demasiado baratos). Aunque a la vista puedan parecer originales, nuestra técnica de carrera lo notará y, quizá, nos producirán una lesión. La baja calidad de los materiales demuestra que los impactos son mayores y más pronto (es decir, más lesivos) así que no te la juegues.