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Cumbre entre la World Athletics y Kenia por la crisis del dopaje

Día clave este martes 29 de noviembre para el futuro del atletismo keniano. Según anunció la World Athletics -máximo organismo internacional del atletismo-, hoy se celebrará la reunión a tres bandas entre la propia World Athletics, la AIU (Athletics Integrity Unit; organismo responsable de velar por la integridad de este deporte) y las autoridades gubernamentales kenianas. En el encuentro, un tema trascendental sobre la mesa: conocer el motivo de los numerosos positivos entre los atletas kenianos en esta temporada. Cerca de una treintena. Y ponerle solución, claro.

Un asunto delicado que podría resolverse con una severa sanción a la Federación Keniana de Atletismo si sus responsables no cooperan para atajar la situación. Porque, entre los temores de la World Athletics, figura el de ser víctimas de una posible trama nacional organizada y encubierta por los propios mandatarios kenianos.

A este respecto, Gerardo Cebrián, uno de los mayores especialistas en atletismo y jefe de prensa de la RFEA durante 35 años (1982-2017), nos comenta que «no parece que sea un caso como el de Rusia. El ministro de Deportes de Kenia, Ababu Namwamba, ha enviado una carta a Sebastian Coe, presidente de la World Athletics, instando a que no les veten y prometiendo intensificar su compromiso para frenar esta situación delicada que viven». De hecho, según declaraciones del propio Namwamba se habla ya de una partida de 5 millones de dólares anuales durante los próximos 5 años para poner en marcha campañas de lucha contra el dopaje en Kenia.

El estigma del atletismo keniano

Paralelamente, el pasado 23 de noviembre, L’Equipe publicaba una entrevista con Brett Clothier, miembro del staff de la Athletics Integrity Unit (AIU). En la charla con el prestigioso diario francés, Clothier aseguraba que el dopaje keniano responde sobre todo a una necesidad económica, por las atractivas recompensas en metálico que se otorgan en muchos campeonatos unido a la poca proyección de una vida mejor que su país les ofrece. «Por eso los atletas kenianos asumen más riesgos a la hora de doparse», puntualizaba.

Además, Clothier también reconocía que la World Athletics no está preparada para asumir un control total sobre el dopaje a nivel mundial. Aludía a la necesidad de que las federaciones nacionales colaborasen con la causa, utilizando sus propias herramientas. Y esa es la pretensión de la reunión que hoy tiene lugar entre las partes implicadas. El objetivo es alcanzar un punto de consenso para poner en marcha mecanismos que terminen con esta avalancha de positivos en los atletas kenianos.

El limitado control de la World Athletics

En relación a todo este asunto, es importante apuntar que en sus picos de mayor lucha contra el dopaje la World Athletics alcanzó una vigilancia sobre cerca de 300 atletas (150 hombres y 150 mujeres). Una muestra escasa y que, además, coincide con los 300 mejores atletas del mundo. Insuficiente teniendo en cuenta la variedad de disciplinas que integra este deporte. Pero las cifras durante los años de la pandemia fueron mucho más bajas: apenas 80 atletas controlados.

Ante el preocupante escenario existente, tanto la World Athletics como los países miembro están obligados a buscar soluciones. «En muchas ocasiones las federaciones nacionales fían los controles antidopaje a la World Athletics y se despreocupan en exceso. Además, han caído muchos kenianos porque la mayoría de atletas favoritos en pruebas de fondo y mediofondo a día de hoy son africanos [tercera posición en el medallero del atletismo en los JJOO Tokyo]. Les pillan en controles de competición», explica Gerardo Cebrián desde su experiencia.

Diana Chemtai Kipyokei, ganadora del maratón de Boston 2021

Y es que son varios los motivos por los que los atletas kenianos son más «susceptibles» ante el dopaje. Además de ver el atletismo como una oportunidad para escapar de una situación de pobreza, su concienciación y conocimiento sobre los suplementos que puedan tomar es muy bajo. Así, debido a esa desinformación, también son más «manipulables» por quienes les dirigen y se benefician de sus éxitos.

La World Athletics y Kenia, condenados a entenderse.

«En realidad, son varios los factores que se conjugan para que en Kenia haya tantos positivos. La World Athletics hace controles durante todo el año, y en los Juegos Olímpicos o los campeonatos del mundo alcanzan incluso al 50% de los competidores. Pero la clave para pillar a un atleta dando positivo es hacer controles por sorpresa. En las grandes citas del atletismo todos saben que va a haber muchos controles, y ahí van limpios. Pero cuando los emisarios van por sorpresa a su casa o al centro de alto rendimiento en el que viven -tienen que estar localizados las 24 horas del día y los 365 días del año- es más probable que descubran a los dopados», explica Gerardo Cebrián.

Así, la World Athletics y Kenia están condenados a entenderse este martes en la cumbre que mantendrán junto a los expertos de la Athletics Integrity Unit (AIU). En juego no solo está el posible veto a todo un país -como sucedió con Rusia-, sino también la reputación de la mayor cuna de campeones que ha dado el atletismo mundial.

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