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Eventos - Noticias - miércoles, 21-08-2013

Decatlón y heptatlón, pruebas ignoradas

Mientras el atletismo popular crece sin parar en toda España, el profesional está en  declive. Desconozco a fondo las causas del mediocre papel realizado en los últimos Juegos Olímpicos y en el reciente Mundial de Moscú, pero hay un aspecto que llama la atención y que creo que está relacionado: el hecho que al decatlón no le hacemos ni caso.

En mi opinión, uno de los síntomas más claros de la atonía del atletismo de élite español es la nula presencia en las pruebas combinadas. De todas las pruebas de cualquier evento atlético, las que en nuestro país llaman menos la atención de los medios de comunicación, y por ende a los aficionados, es el decatlón de los hombres y el heptatlón de las mujeres. También, por otra parte, son muy pocos españoles, y españolas menos, quienes practican estas modalidades (al Mundial no ha ido nadie; a los Juegos Olímpicos de Londres del año pasado tampoco…).

Y es difícil saber la razón de esta falta de interés de todos por las combinadas. A los atletas no les seduce; las federaciones no hacen gran cosa para promocionarlas; la prensa no habla nunca de ellas… Una lástima, porque, ciertamente, el grado de preparación y el esfuerzo que llevan a cabo quienes se dedican a este tipo de pruebas es para quitarse el sombrero. Casi nada, tener que hacer, en sólo dos días, 10 pruebas ellos (100 metros lisos; salto de longitud; lanzamiento de peso; salto de altura; 400 metros lisos; 110 metros vallas; lanzamiento de disco; salto de pértiga; lanzamiento de jabalina y 1.500 metros lisos) y 7 ellas (100 metros vallas; salto de altura; lanzamiento de peso; 200 metros lisos; salto de longitud; lanzamiento de jabalina y 800 metros lisos). Casi nada, competir en unas disciplinas tan variadas y exigentes.

Un paréntesis a propósito: en virtud de la igualdad de género, algún día tendrá que cambiar la norma. Hace años, había muchas pruebas atléticas que las mujeres no realizaban porque los reglamentos no lo permitían, pero ahora, con ligeras variantes, participan en las mismas que los hombres, excepto, precisamente, en las combinadas del decatlón el heptatlón. Está claro que es un atavismo.

Volvamos a la cuestión del poco eco que tienen los decatlonianos y las heptatlonianas en todo el Estado. Es una extraña paradoja la falta de de reconocimiento por lo que hacen, comparado con el que se tiene por deportistas de otras disciplinas. Claro que, bien mirado, la prensa sólo habla de fútbol y de motor; de atletismo, ni palabra, excepto cada cuatro años, cuando se celebran los Juegos Olímpicos, o como mucho cada dos, cuando los Mundiales. Y por supuesto, del mérito de los participantes en las pruebas combinadas aún menos.

Sólo por poner un ejemplo, ha pasado totalmente desapercibido en nuestras latitudes lo que han hecho el ganador del decatlón y la del heptatlón. Y es para destacarlo, porque, con las marcas que hizo el estadounidense Ashton Eaton en este Mundial -que no son sus mejores registros- habría vencido en el lanzamiento de jabalina y el salto de longitud en el Campeonato de España que se celebró en Alcobendas a finales de julio de este año -no el de combinadas sino en el de absolutos-, y por tanto, sería el campeón absoluto de España de estas dos pruebas.

Y la ucraniana Hanna Melnichenko, que ganó la medalla de oro en el heptatlón, también habría resultado campeona absoluta de España en dos pruebas, en 100 vallas y 200 lisos.

Como decía, resulta insólito que no sepamos apreciar las proezas de estos atletas. En otros lugares no es así: Dailey Thompson, el legendario decatleta de los años ochenta, fue nombrado oficial de la Orden del Imperio Británico en reconocimiento a sus hazañas. Parece ser que, a nosotros, sólo nos interesan los balones de oro.