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Dime de qué país eres y te diré qué corredor eres

Tras hurgar en la mente del corredor, el estudio Razones para correr de ASICS aporta interesantes resultados sobre la diversidad entre países en lo que a las razones para correr y el modo de hacerlo se refiere. Tales diferencias se deben a que la mentalidad del corredor está significativamente influida por los rasgos característicos de su país. Los trabajadores alemanes, por ejemplo, son corredores diligentes que nunca se rinden y que corren la mayor distancia a la mayor velocidad; por su lado, los franceses, con su «joie-de-vivre», corren principalmente por diversión y sólo cuando el tiempo acompaña. El realismo de los holandeses se refleja en que mientras corren nada les molesta, a diferencia de los apasionados españoles, que se irritan con facilidad y se preocupan por lo que los demás piensan de ellos.

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El corredor italiano: ambicioso
Conocidos como los ‘corredores ambiciosos’, el 48% de los aficionados italianos (frente a tan sólo el 22 % de los holandeses) sienten que correr es una gran parte de sus vidas y que disfrutar del deporte es más importante para ellos que sus beneficios saludables. En un país sociable como Italia, se suele correr en compañía (81%) y el 13% pertenece a un club. Son muy competitivos, casi nunca abandonan su rutina y ocupan la segunda posición de la clasificación de atletas serios: los que corren más de cuatro veces a la semana. La ambición a menudo va acompañada de estrés, por lo que no es de extrañar que el corredor italiano disfrute del efecto ‘antiestrés’ de este deporte y que para el 29% -frente al 17 % de los alemanes- ésa sea la principal razón para correr. Sin embargo, su determinación también significa que un dolor leve no les impide correr y, como resultado, son más proclives a sufrir lesiones, aunque hagan todo lo posible por prevenirlas.

El corredor francés: soleado
Los franceses son ‘corredores soleados’ que, como país, disfrutan de lo bueno de la vida. Así, cuando se trata de correr, también adoptan una actitud de ‘joie de vivre’. Principalmente corren por diversión y sólo cuando el tiempo acompaña (el 64% no sale a correr cuando hace mal tiempo, frente al 52% de los italianos). Son quienes menos frecuentemente corren de los siete países europeos (6 veces al mes frente a las 8 del resto de Europa) y, si pueden, corren ociosamente en el campo. Un 43% admite que correr le aporta un sentimiento de optimismo, que no necesita recurrir a la música para disfrutar de la actividad y, al contrario de sus homólogos británicos, que no hay prácticamente nada que le moleste mientras corre. Tienen una actitud tan relajada hacia el deporte que toman muy pocas precauciones para evitar lesiones pero, aunque parezca mentira, no sufren demasiadas. Eso sí, en la categoría de lesiones que sufren, las ampollas, están a la cabeza con un 45% (comparado con el 20 % de los holandeses).

El corredor alemán: trabajador
Como reflejo de la disposición trabajadora de su país, los corredores alemanes son corredores muy aplicados. Aunque sólo corren la media europea de 7 veces al mes, recorren más distancia que ningún otro país (una media de 6,4 km por carrera frente a los 5,1 km de los británicos) y más rápido (36 minutos en comparación con los 28 minutos británicos). Esta dedicación al correr puede deberse a que el 60% de ellos lo hace para perder peso, con un objetivo medio de 6,9 kg (frente a los 4,7 kg en Gran Bretaña). Además, prefieren correr en grandes espacios abiertos (un 55% comparte esta opinión) y su principal pensamiento mientras corren es la línea de meta. No se plantean la idea de abandonar y ni siquiera un leve dolor se interpone en su camino. No suelen preocuparse de prevenir lesiones y muchos de ellos (con un 34%) nunca toma precaución alguna. La única razón que realmente les haría dejar de correr es el trabajo, con un 41% en comparación con la media europea del 34 %.

El corredor británico: persistente
Para ser el país en el que menos gusta correr (sólo un 17 % afirma que la diversión fue una razón para empezar a correr y un 25% la menciona como razón para continuar), la perseverancia de los corredores británicos es admirable. Su sentido del deber les distingue del resto de Europa pero, aún así, les resulta realmente fácil encontrar una excusa para no salir a correr. Más que en ningún otro país europeo, citan está demasiado oscuro (31%), cualquier excusa vale (32 %) y echan mi programa favorito en televisión (16%) como razones para no correr. Como país al que no le gusta que correr sea una actividad de exterior (sólo a un 19 % le gusta), resulta muy sorprendente que sean los que más corren en el gimnasio (un 34% frente al 4% en Francia). Dejando de lado el precio del gimnasio, les gusta que sea un deporte asequible (45%) y que, para el 22% (el porcentaje más elevado de Europa), les ayude a olvidarse de los problemas económicos. De hecho, con un 13%, los británicos son los que más corren desde el principio de la crisis actual. Su principal preocupación para correr es perder peso, una media de 4,7 kg (frente a los 9,5 kg que quiere perder el corredor holandés).

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El corredor belga: europeo
Quizás por la situación geográfica del país o porque albergan la sede de la Unión Europea, el corredor belga representa al corredor europeo. Tras realizar el estudio completo, los belgas resultaron ser la media europea. Pero también dan ejemplo. Son los que más disfrutan corriendo, capaces de relajarse completamente (un 15% no piensa en absolutamente nada, frente al 10% de los apasionados corredores españoles) y creen firmemente en el poder de la música para ayudarles a correr más distancia y más rápido. Consideran que correr mejora su rendimiento en otros deportes (19%) y son el segundo país en la clasificación de quienes ven esta práctica como una manera de estar en forma y perder peso (65%). Ante todo, el corredor belga logra obtener todo lo que hace que un deporte valga la pena, desde la salud física al bienestar mental.

El corredor holandés: con los pies en la tierra
Los holandeses son unos corredores jóvenes, no por la edad, sino por el tiempo que llevan practicando este deporte. Más de un tercio de los corredores holandeses empezaron a correr hace menos de un año (frente al 18% de los italianos y al 22% de los españoles), quizás por ello no lo consideran una parte tan importante de sus vidas (el 20% frente al 40% de italianos y el 33% de españoles). También registran el mayor porcentaje de mujeres que han empezado a correr, con un total del 40% en contraste con el 23% en Italia. Esta falta de madurez del deporte puede ser la razón por la que los holandeses son un poco idealistas en lo que a objetivos se refiere. Ávidos por estar en forma y perder peso, el corredor holandés quiere perder una media de 9,5 kg (frente a la media europea de 6,1 kg). Su carácter realista, propio de la nación, se refleja en su actitud al correr, ya que no les molesta nada, a diferencia de los británicos y los españoles, que suelen preocuparse mucho. Correr es una forma de disfrutar solo, no necesitan música para mejorar la experiencia ni sienten la necesidad de ir acompañados, a diferencia del 81% de italianos, que disfrutan inmensamente de la compañía de otro corredor.

El corredor español: apasionado
Apasionados y emocionales, los españoles son corredores muy enérgicos que consideran el correr como una parte importante de sus vidas. Fanáticos por este deporte, suelen salir a correr una media de diez veces al mes, lo que les convierte (junto con los italianos) en la nacionalidad más fiel a la actividad. Mientras corren, se incomodan e irritan con facilidad por factores externos, además, les molestan más que a ninguna otra nacionalidad los perros y sus excrementos (46%). Como nacionalidad sociable, al español le gusta correr con un compañero y casi siempre va acompañado por un amigo en bicicleta o en patines (16%), o por otros corredores (12%). El español suele correr casi siempre por la tarde. La familia y los amigos son pilares básicos para los españoles, lo que se refleja cuando enumeran las razones para no correr: un 43% de ellos cita las necesidades de un familiar o de un amigo como motivos para no salir a correr. Más que en ningún otro país, los españoles siguen corriendo por prescripción médica (11%) y culpan de sus lesiones al uso de calzado inadecuado (30%).

 

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