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El bueno de Mo

Lo que más admiro en una estrella del deporte es la humildad, que el éxito no se les sube a la cabeza, aunque como en todo hay excepciones. He conocido a atletas que cuando triunfan cambia de vida, de amigos, de ambiente, y el resultado suele ser nefasto.

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Para mi el gran mérito de Usain Bolt es saber mantener el tipo para no creérselo del todo. Todavía recuerdo como nos saludaba y como bromeaba con todo el mundo en el comedor de la Villa Olímpica de Peking, con la medalla de oro de los 100 metros ya en el bolsillo. Lo que se dice “sacar pecho” ya lo había hecho en la línea de meta.

También me ha impresionado mucho siempre la sencillez de Mo Farah. Coincidí con él por primera vez en el Europeo de Gotemburgo de 2006. Nos veíamos cada día en el comedor del hotel y zonas comunes. Yo disputé 1500 y 5000, con sendos bronces.  Recuerdo todavía como me daba la enhorabuena y me decía que iba ha ser muy difícil ganarme en el 5000. Pero el guión fue el siguiente: Jesús España-Oro, Mo Farah-Plata, y yo, como he dicho, tercero. En la ceremonia de clausura, los participantes estábamos agrupados por países, pero Mo no dudó en sentarse con nosotros y analizar la carrera, siempre con la gran sonrisa  que le caracteriza. Luego, en la fiesta del campeonato, no paraba de bailar y reír. Me comentó que quería irse a entrenar a EEUU. Y claro que lo hizo, bajo las órdenes de Alberto Salazar, el ex maratoniano de origen cubano que ha revolucionado el atletismo de mediofondo y fondo.

Me pareció que además es una buena persona, a pesar de que la vida le ha zurrado desde pequeño, ya que tuvo que salir huyendo de la guerra en Somalia con solo 12 años. Ahora es un atleta admirado y querido en su país de adopción, Gran Bretaña, tras sus dos medallas de oro en los Juegos de Londres.

Después de Gotemburgo, he coincidió mucho con Farah y he llegado a la conclusión de que además de humilde, Mo es una buena persona. En la milla de Newcastle, allá por el mes de septiembre,  el organizador nos llevó a visitar la ciudad. El atleta de origen somalí no paraba de hacerse fotos allá por donde iba, siempre con la sonrisa en la boca, y en seguida se empeñó en aprender algunas palabras en español y me preguntaba por las costumbres españolas, recuerdo que me sorprendió su interés. Yo le gastaba bromas y le decía que si se decidía a venir a España y probar nuestra gastronomía, se le iban a quitar las ganas de comer allí.

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Obviamente, la humildad y la sencillez no están reñidos con la ambición. Farah es ahora el gran ídolo del atletismo británico y quiere seguir agrandando su leyenda. Después de los 2 oros (5000/10000) en los JJOO de Londres, apunta como el hombre del Mundial en las pruebas de fondo. Hace 3 semanas en Mónaco (Diamond League) le quitó el récord de Europa de 1500 a nuestro Fermin Cacho. 3.28.95 por los 3.28.81 del británico, un registro que le pone la vitola de imbatible en las carreras tácticas. Y de momento, en Moscú, ya ha ganado su primer oro, el de los 10.000.

 

 

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