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Empezar a correr: ¡Evita errores de principiante!

Año nuevo, vida nueva. Y propósitos nuevos, claro. Uno de ellos es empezar a correr. Engancharse al running es el objetivo de miles de personas en estas fechas. Lo que puede parecer tan sencillo, correr, en realidad tiene su ciencia. Hay errores que se repiten con asiduidad entre los principiantes. Aquí los recogemos para que los tengas presentes y no caigas en ellos. ¡Empieza a correr con buen pie!

Los consejos de los demás, cógelos con pinzas

Si has empezado a correr y tienes en tu entorno amigos runners, te avasallarán a consejos. No es que haya que pasar de las buenas intenciones de tus amigos y de su experiencia en el running. Pero piensa que cada corredor es un mundo y no todos tienen las mismas condiciones ni aptitudes. Consejos de amigos sí, pero con cautela. Lo ideal es ponerse en manos de un entrenador o profesional de la actividad física.

Alterna correr con caminar si es necesario

Durante los primeros días, e incluso semanas, alterna correr con caminar en tus sesiones. Sobre todo si has llevado una vida sedentaria. Adaptar al organismo al running es un proceso lento y correr es un deporte agresivo y exigente. Si tu base física no es la mejor, opta por entrenamientos del tipo: 5 min de carrera + 10 min andando, repitiendo este bloque 2-3 veces. ¡No te fuerces corriendo más de lo que debes!

No aumentes el volumen más de un 10-15% semanal

Si experimentas una evolución muy rápida y enseguida tu cuerpo se adapta al running, «no te vengas arriba». Subir el volumen de kilómetros hay que hacerlo con coherencia. Trata de no aumentar la cantidad de kilómetros más de un 10-15% de una semana a otra durante tu primera etapa como corredor. ¡Tiempo al tiempo!

No pierdas la paciencia

El running es un deporte muy agradecido. A menos que partas de una situación de obesidad (en ese caso primero hay que perder peso y luego ya entrenar como un runner), notarás progresión rápidamente. Pero como para cualquier actividad en la vida, se necesita un tiempo para notar los resultados. No pierdas la paciencia si las primeras semanas son muy duras. Cualquier persona sin patologías ni limitaciones físicas puede ser runner. Una palabra: regularidad.

Calentar y estirar también es «correr»

Hay dos aspectos determinantes para evitar lesiones. El primero es hacer un calentamiento adecuado antes de empezar la sesión de entrenamiento. Y el segundo es estirar después de correr. Ambos son mecanismos para reducir el riesgo de lesión y poner nuestro organismo a punto. No caigas en el error de querer solamente sumar kilómetros y kilómetros.

Visita al podólogo si tienes dolores

Es muy habitual que durante tus primeros días corriendo experimentes un dolor o molestia recurrente. Si notas que persiste, visita a un podólogo deportivo para someterte a un análisis biomecánico de la pisada. En muchas ocasiones, corregir nuestra manera de pisar es la solución a las lesiones «crónicas».

No te obsesiones con el ritmo

Como todo corredor, pronto empezarás a medir los ritmos. Es lógico, por el puro deseo de querer mejorar. Pero no te obsesiones en exceso con los parciales ni los ritmos por kilómetro. ¡Un error clásico! Al empezar a correr la prioridad es construir una buena base y alcanzar una condición física óptima para luego entrenar de manera más específica para nuestros primeros desafíos con dorsal.

Invierte en un calzado adecuado para ti

Lógicamente, necesitarás unas zapatillas de running. Pero ojo, olvídate de marcas y de marketing. La zapatilla ideal para ti es la que te recomiende el experto en material de la tienda en la que compres. Fijarse en la estética del calzado (color, diseño, etc) es un error clamoroso en los inicios de todo runner. Prioriza la amortiguación y sobre todo las prestaciones de la zapatilla, no sus colores.

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