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Noticias - Reportajes - martes, 16-08-2016

En el dique seco

Después de un tiempo con molestias que van in crescendo hasta convertirse, casi, en dolor, me he decidido por ir a que me vea un especialista. Ha sido casi imposible, porque en agosto tanto mi fisioterapeuta como mi masajista de confianza están de vacaciones. Lógico. ¿A quien se le ocurre que se le agudice la lesión que lleva meses arrastrando en pleno mes de agosto?

El jueves pasado tenía un gran plan: ir con un grupo de amigos a reconocer el track de la carrera de montaña nocturna Bada Trail, que se hará en octubre en la Serralada de la Marina (Badalona). La organización de esta carrera ha tenido la gran idea de organizar una serie de entrenos previos para reconocer la ruta, ya que será la primera edición y los corredores no contamos con ninguna referencia.

El jueves, como os decía, se daba el pistoletazo de salida de dichos entrenos y me hacía mucha ilusión ir.

Viendo ya que no estaba en mi mejor momento de forma, por utilizar un eufemismo, decidí tomarme la semana con calma y no corrí ni lunes ni martes, para así poder entrenar el miércoles por la tarde, con mi cita semanal ineludible: entreno a base de cambios de ritmo. Y el jueves… lo pagué caro… Al levantarme, me di cuenta de que evitaba apoyar el pie derecho en el suelo y cargar el peso en esa pierna. Aaahhh!!! Qué mal! Eso significaba renunciar a la salida nocturna del jueves…. Avisé a mi amigo que debido a una lesión no podría ir al entreno y le expliqué mi desesperación al no encontrar un especialista que me pudiese dar un vistazo antes de empezar mis vacaciones. Y él me salvó. Me pasó el contacto de su fisio, que resulta ser un osteópata y también runner empedernido. Genial. Le llamé de inmediato y la suerte estuvo de mi lado; Óscar estaba de vacaciones pero tenía que ir a la consulta al día siguiente y podía darme cita, aunque en Badalona, a 15 km de casa. Pero no hay mal que por bien no venga. Cita apuntada.

Llegó el viernes y Óscar, tras las primeras preguntas de anamnesis, analizó mi manera de andar, miró mis caderas, el sacro, mi estructura esquelética. Luego, ya en la camilla, se dedicó en cuerpo y alma a mi pierna derecha, de rodilla a tobillo, que en su cara interna, en este momento, no tiene desperdicio….Menudo pack: Tibial, enganchado. Periostio inflamado, cuál rosario, con un “caminito” repleto de bolitas que romper. Y la gran sorpresa: sóleo, enganchado.

Tras ver la entidad de la lesión, me avisó…. “Te voy a hacer mucho daño”. El que avisa no es traidor… y él mantuvo su palabra ¡Qué daño me hizo! El pobre Óscar sufría sabiendo que yo lo estaba pasando mal y sacaba temas de conversación para intentar distraerme. Y poco a poco, los minutos iban pasando y el dolor disminuyendo bajo las manos expertas de Óscar. Acabada la sesión, su consejo fue algo que me temía que iba a costar de cumplir: 3 semanas de descanso sin correr -¿Qué?¿3 semanas, 21 días sin poder correr?¿En el dique seco?-

Es una de las peores frases que se le puede decir a un corredor popular: tienes que parar. Los populares somos así… Tozudos, cabezotas, adictos. Y no nos gusta parar.

Mi cerebro, inmediatamente, se puso a pensar y reflexionar para terminar auto convenciéndome en que no podía correr. Pero tampoco puedo -ni quiero- estar parada. Necesito moverme, estar activa. No quiero ganar peso. En menos que canta un gallo, casi antes de que Óscar acabase de pronunciar la sentencia, ya le estaba pidiendo soluciones alternativas y su consejo fue que hiciera bicicleta dos o tres días por semana y caminatas, además de otros ejercicios que no provoquen impacto en el movimiento.

Bueno, esta pausa coincide con mis vacaciones, así que me lo tomo con filosofía y hago un “reset” mental, con un plan de entreno hecho a medida para cumplir a rajatabla estas semanas de pausa. Haré bicicleta, si consigo dominar las subidas y bajadas que me rodean. Haré senderismo, tablas de ejercicios para trabajar todo el cuerpo, escalada, kayak algún día que otro… y sobre todo, iré tachando los días que faltan para que llegue el día 4 de septiembre, día que me calzaré de nuevo mis Skechers Go Ride 5 y saldré a hacer, con la calma, mis primeros 10 km tras el parón.