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Lesiones - Salud - jueves, 28-11-2013

Fractura de la meseta tibial

La tibia es un hueso largo que se encuentra entre la rodilla y el tobillo y se empareja con el peroné para formar la parte rígida de la pierna. Su parte superior es plana y alberga los famosos meniscos que reciben el peso del fémur y el resto del cuerpo.

Para conseguir una fractura en esta parte plana de la tibia llamada meseta, se tienen que dar varios supuestos. El primero de ellos es la carga vertical (a través del fémur) y el segundo es una deformación en varo o valgo muy pronunciada (cuando la rodilla se va hacia dentro o hacia fuera). Lo más habitual es que la fractura se produzca en un traumatismo, como por ejemplo una caída esquiando o en moto donde se intenta aterrizar de pie, pero también puede darse en el descenso de una carrera de trail.

Dependiendo del tipo de fractura (en cuántas partes se ha partido el hueso, si están muy desplazadas o no, si hay ligamentos rotos u otras estructuras), la reparación será diferente. Casi siempre hay que pasar por el quirófano y la recuperación será de varios meses hasta que se pueda volver a correr.

Una vez que la fractura ha consolidado, el trabajo de fisioterapia consistirá en recuperar toda la movilidad posible y recuperar la estabilidad de la rodilla, pero por desgracia hay muchos pacientes que quedan con secuelas y les resulta muy difícil sentirse como antes de la lesión.