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Club Running - jueves, 14-03-2013

Hannes Kolehmainen: el poderoso

Hannes Kolehmainen (1889, Kuopio – 1966, Helsinki) disfrutaba entrenándose en los enormes bosques finlandeses, casi siempre en compañía de sus hermanos mayores, que también fueron atletas de mucho nivel. Uno de ellos, William, se fue a vivir a Estados Unidos y aprendió los nuevos métodos de entrenamiento de este país. Todo se lo enviaba por carta a Hannes, que tomó buena nota, cambió su metodología y se convirtió en un campeón.

En los Juegos Olímpicos de Estocolmo (1912) ganó tres medallas de oro (5.000, 10.000 y el cross de 12.000 metros). En el 10.000 se impuso con gran facilidad, liderando la carrera de principio a fin. Mucho más reñido fue el 5.000, en el que derrotó al gran favorito, Jean Bouin, con un registro que se significó un nuevo récord del mundo (14.36).

Y aún podría haber presumido de mejor palmarés de no haber estallado la Primera Guerra Mundial, ya que no se celebraron los JJOO de 1916. Durante esos tristes años de contienda militar, emigró a Estados Unidos, donde siguió progresando, ganando carreras y sumando récords. Era un enamorado de la dieta vegetariana y popularizó el movimiento de los brazos para impulsarse, todo ello acompañado de una zancada ligera y para nada forzada.

En los Juegos de Amberes ’20 ya tenía 31 años, pero aún pudo triunfar en una prueba más larga y, por tanto, más acorde a su edad. Y es que corrió el maratón más largo de la historia de los Juegos en la ciudad belga por culpa de un error en las mediciones que le hizo correr medio kilómetro más de la distancia reglamentaria. Sin embargo, eso no fue obstáculo (como tampoco la lluvia persistente durante toda la jornada) para que firmara unos espectaculares 2 horas 32 minutos y 35 segundos (estamos hablando de un registro que se hizo hace casi un siglo), lo que le sirvió para establecer una nueva plusmarca mundial. Su récord se mantuvo ocho años intacto, hasta que su compatriota y discípulo aventajado Paavo Nurmi se lo arrebató.

Tradicionalmente, los finlandeses eran poco sedentarios, amantes de las largas caminatas, por trabajo o simplemente por placer. Eran excelentes pescadores y cazadores, muy resistentes a la fatiga por el tipo de vida que llevaban. Pero en los eventos deportivos nunca habían destacado, hasta que llegó él. Con ‘Hannes el Poderoso’ (así le llamaban) empezó una verdadera dinastía finlandesa que dominó las  pruebas de fondo durante muchos años, desde 1912 hasta 1946.

Como curiosidad y conclusión, cabe desacar los Juegos Olímpicos de 1952 organizados en Helsinki. Paavo Nurmi, mejor atleta finlandés de todos los tiempos, entró en el estadio con la antorcha. Pero la llama fue encendida por el también venerado Kolehmainen.