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Carreras - Trail - lunes, 03-11-2014

Kilómetro Vertical de Fully, desde el dorsal

“¡Tengo un dorsal del Kilómetro Vertical de Fully para ti!” Es el mensaje que me llega de Running.es, se me abren los ojos como platos, inspiro llenando los pulmones al máximo y suelto el aire con un escalofrío de ilusión. Me hablo a mí mismo y me digo: "Te vas a Fully". Me hace tanta ilusión que por momentos pierdo el sentido del oído, no escucho nada, cierro los ojos y me imagino subiendo por aquella vía de 1.920 metros y 1000 positivos que tantas veces he visto en vídeos. Tener un dorsal para el Kilómetro Vertical de Fully es una lotería ya que abrieron inscripciones y en tan solo 45 minutos se agotaron los dorsales disponibles y son muchas las peticiones de corredores que se quedaron fuera.

Los días pasan, faltan menos de dos meses para el 25 de octubre y mi objetivo está claro: llegar en el mejor estado de forma para afrontar el reto. No cambio nada en mis entrenamientos y sigo con la misma filosofía que he llevado todo el año: ¡sin plan! Básicamente escuchar al cuerpo, seguir algún que otro consejo que he aprendido sobre la marcha y hacer lo que me apetece en todo momento. De lunes a viernes trabajo de mensajero y mis jornadas son de 7h a 20h, así que algunos días llego tan cansado que no me apetece entrenar y no me obligo, simplemente descanso. Muchos días aprovecho para hacer una fusión de trabajo y entrenamiento y mi carretilla es la mejor aliada para correr por las calles repartiendo paquetes entre dirección y dirección. Vivo a nivel del mar, en Vilanova y la Geltrú, donde los desniveles son escasos, quizá no es la mejor zona para preparar un KMV de las características de Fully pero intento adaptarme dentro de las posibilidades que me da mi ciudad natal. Los fines de semana me escapo al pirineo catalán en busca de buenos desniveles y allí aprovecho para hacer mi entrenamiento preferido: Los cambios de ritmo en subida.

Es miércoles 22 de octubre y tengo todo el material meticulosamente ordenado encima de la cama, se que no me falta nada, por lo menos lo indispensable para competir: un pantalón corto, una camiseta y unas zapatillas con buenos tacos. Completo la maleta al milímetro como si estuviera jugando al Tetris. El material clave para la carrera, mis bastones, tienen miedo de subir al avión así que viajan en furgoneta con el único compañero catalán que compartirá experiencia conmigo, Enric Galocha Pruna, un referente de las verticales en Cataluña. Ceno ligero, me pego una ducha de agua templada y me acuesto con las orejas mojadas, pongo el despertador aunque creo que me despertaré antes de que suene.

Viaje a Fully

Llevo 2 días con anginas y no he pasado muy buena noche, cuando consigo dormirme suena la misma melodía que me despierta cada día para ir a trabajar, alargo la mano y busco el móvil palpando en el suelo, tumbo la botella de agua de litro y medio, el ruido me despierta de golpe y salto de la cama. Reacciono y me digo: “Hoy no curras”. Me tomo un trago de agua largo y lo tengo todo tan preparado que al ponerme de pie ya estoy vestido. Son las 6h y salgo como un cohete con mi maleta de ruedas haciendo un escándalo inevitable. Seguramente despierto algún vecino pero no pienso llevar la maleta a pulso.

Entro en la T1 del aeropuerto de Barcelona, facturo la maleta y me saco el lastre de encima, me siento ligero y paso rápido el control. No sé si estoy en un aeropuerto o en el Gran Via 2, sólo veo tiendas pero pronto paso el túnel del consumismo. Busco mi puerta de embarque y tengo tiempo de sobras así que busco wifi para entretenerme, hago algunas fotos y embarco.

Sólo me entero del despegue, me duermo con la boca abierta y curiosamente me despierto cuando una azafata está ofreciendo chocolatinas. Estoy en la última fila del avión y veo que todo el mundo coge dos, la azafata llega a mi altura y le hago la broma con las dos manos abiertas simulando que me llevo todas las chocolatinas, cojo cuatro y me las como mientras contemplo los Alpes Franceses. Por momentos me teletransporto y me imagino en alguna cima clavando crampones.

Con puntualidad Suiza el avión aterriza en Ginebra, voy a por mi maleta y directo al coche de alquiler. Hace 2 horas estaba en Vilanova y ahora estoy conduciendo por la autopista de Laussane dirección Martigny. Me han dado un coche automático así que me olvido de mi pierna izquierda y la pongo en modo off. Me quedan cuatro días por delante y como viajo solo me da mucho tiempo para pensar lo que voy a hacer. Mientras se me seca la boca de no hablar, me quito las gafas porque perturban los colores que me regala el trayecto, vaya espectáculo de montañas… rodeo el Lago Léman y en una hora y media llego a mi hotel de Franciscanos, en Saint Maurice; son las 12h y los Franciscanos están rezando en la mesa antes de comer. La entrada no es hasta las 14h así que discretamente salgo del hotel y, de nuevo, vuelvo a cargar la maleta, me paro en un supermercado y compro cuatro cosas básicas: agua, frutos secos, plátanos, pan, pechuga de pavo, tomates, un cuchillo y Nutella. ¡Ya tengo plan! Me voy directo a Fully.

Reconociendo el circuito y los días previos

Llego a Fully y el vídeo que tantas veces he visto se hace realidad ante mis ojos. Ahí está la vía, me quedo embobado, ¡impresionante! Aparco y a pie de salida me hago un bocata de pavo que me sabe a gloria, lástima que no tenga una cerveza fría a mano, así que bebo agua buscando el final de la vía con la mirada, pero no lo veo claro.

Tal y como me acabo el bocata, descanso media hora en un banco con vistas a los enormes terrenos de viñedos. La salida tiene lugar en la localidad de Planta de Belle, situada a 500 metros sobre el nivel del mar, el recorrido sigue una antigua línea de ferrocarril utilizada para transportar la uva de los viñedos de las laderas de Euloz, para llegar hasta la meta en Garettes (1500m). Me cambio y voy directo a darle un vistazo al recorrido, los primeros 100 metros positivos son aparentemente fáciles pero rápidamente la vía se retuerce sobre sí misma y la pendiente se coloca a un 40%, pero no acaba aquí la cosa; a los 300+ cruzo un puente metálico y el circuito te manda un mensaje directo “ahora te vas a enterar” miro arriba y se me comienzan a cargar las cervicales, llego hasta un túnel de unos 50m y ya llevo 400+… Me llega otro mensaje del circuito “ahora sí que te vas a enterar de verdad” estoy en una pendiente del 55% aproximadamente y la inclinación es muy bestia, no había visto nada igual. Llego hasta los 600+ pero veo excesivo recorrer todo el circuito así que ya tengo bastante y decido volver entre foto y foto.

Ya noto el cansancio del viaje así que me voy directo al hotel, tengo unos 15 minutos desde Fully a Saint Maurice así que ya calculo el tiempo que necesitaré el sábado para llegar a mi hora de salida. Pronto me ducho, ceno y a dormir que tengo muchas horas por delante para hacer turismo.

Ya es viernes y decido ir a pasar el día a Chamonix que está a 1 hora

De camino, veo una ladera con nieve virgen y no puedo evitar pararme para ir a jugar un poco. Hago 3 o 4 subidas para tirarme esquiando sin esquis y de culo, me empapo las bambas, subo al coche y sigo mi camino hasta Chamonix donde ya estuve en Junio para el Campeonato del mundo de Kilómetro vertical. Buscando algún restaurante paso por el centro y me acuerdo del ambientazo que hubo en el lugar de la salida del "Marathon du Montblanc", me entra nostalgia. Para comer, un Rissoto, una cerveza y de postre una siesta a los pies del telesilla de Planpraz. A las 17h30 hago mi descanso activo particular y ruedo 45 minutos subiendo en zigzag una cuarta parte del KMV de Chamonix acabando con un par de vueltas en las pistas de atletismo que tienen 300 metros. Quizá es una de las pistas de atletismo con las vistas más bonitas del mundo. Ahora sólo me queda esperar a Enric y Clara que viajan con mis bastones y llegan sobre las 22h30 así que les espero cenando una hamburguesa que devoro en dos minutos.

Después de un largo viaje, por fin llegan mis colegas y me entregan mis bastones como si fueran la espada de Excálibur. Después de conversar unos minutos, nos despedimos y  tengo una hora hasta mi hotel donde ya tengo todo el material listo para la carrera. En la web han publicado la lista de salida y me toca a las 9h38´40" así que me pongo el despertador a las 6h45, mañana es el gran día.

La carrera

A las 8h y con un intervalo de 20" han comenzado a salir los primeros corredores, mientras estoy desayunando en mi hotel, estoy nervioso pero no en exceso, me relaja saber que no me juego nada y no tengo ningún tipo de presión. Salgo del hotel con decisión, entro en la autopista dirección Martigny escuchando las noticias en Francés, no me entero de nada pero por lo menos me acompaña. Llego a Fully, aparco cerca de la salida y voy directo a por el dorsal. Faltan 30 minutos para mi salida, me pongo el dorsal, preparo las deportivas, los bastones y a calentar. El día está hecho a medida para la carrera, la temperatura es perfecta y el terreno seco, ideal para una buena tracción.

Me quedan 10 minutos para salir, hago 3 progresivos de 50 metros, me pego un par de cachetes en los muslos y me voy para la salida. Me colocan estrictamente por orden de dorsal descendente y con el dorsal 507 ya sabemos los que quedan por salir… medio millar de corredores. Se acerca mi hora, cuenta atrás de 10 segundos que se me hacen eternos “pip, pip, pip, pip… ¡bonne course!” salgo diciendo: ¡Merci! al chico del cronómetro, “me subo al tren" y en menos de 1 minuto ya voy a más de 180 pulsaciones "sobre raíles". Bajar de 40 minutos es una marca de referencia así que el objetivo es ir por debajo de 4 minutos cada 100 metros positivos. Los primeros 200 metros van subiendo progresivamente y se pueden hacer corriendo pero pronto se acaba el chollo y la vía se inclina sin dar tregua, así que aprovecho para ganar todo el tiempo posible al crono, paso los 100 metros positivos en 3´14", tengo 46" de margen para bajar de 40´ y comienzo a calcular el paso por los 200+, el hígado en la boca pero intentar hacer cálculos de tiempos de paso hace que el sufrimiento se me olvide por instantes. Pronto voy adelantando corredores y las reglas son claras, si alguien viene por detrás hay que dejar paso, los "verticaleros" más rápidos salen a partir de las 11h30 así que voy a tener suerte y quizá no voy a tener que descarrilar para dejar paso.

200+ en menos de 7´, “¡bien bien!”, me digo a mi mismo, tengo que intentar mantener un ritmo constante sin hacer cambios de ritmo bruscos, manteniendo la frecuencia y coordinando bien los bastones. Comienzo a sufrir en exceso y comienza mi lucha mental, saber que voy por debajo de los 40´ hace que me relaje y eso no me gusta pero me acomodo en un ritmo constante, el público anima entregado y a medida que voy subiendo todo aumenta, la pendiente, el público y la fatiga.

Me da la sensación que puedo apretar un poco más pero mi cabeza no me deja o realmente no puedo; no lo sé, estoy loco, se me cae la baba, escupo y me doy en la pierna, me da igual y sigo luchando. Los 300+ no los he visto y he perdido la referencia del tiempo, voy un poco obsesionado con el reloj y eso tampoco me gusta pero sé que tengo que llegar a menos de 16´ al paso de los 400+ y así es: 15´04". Queda mucha carrera pero me anima saber que tengo ese minuto de margen para bajar de los 40´.

Paso el túnel de 50m donde están prohibidos los adelantamientos y llega la hora de la verdad. Cruzar el túnel ha sido entrar en otra dimensión vertical. Voy directo al ecuador de la prueba, llego al avituallamiento pero no cojo agua, paso los 500+ en 18´42", dejo de hacer cálculos, levanto la cabeza y me da la sensación que se me viene el circuito encima. La parte final es impresionante, agacho la cabeza con resignación, noto sabor a sangre en la garganta y eso me indica que lo estoy dando todo. 600+… 700+ voy a ritmo clavado de 4´ cada 100+ manteniendo más de un minuto de margen para bajar de los ansiados 40´, por momentos el circuito se pone excesivamente vertical con algún tramo del 60% donde tengo que agarrarme a la vía arrastrando los bastones, ¡estoy muy cansado! pero solo me faltan 200+ para mi gloria personal.

El ambiente en la parte final es alucinante, la gente anima dejándose la garganta, cencerros, trompetas, un auténtico despiporre. El speaker tiene una lista con los números de dorsal y va cantando los nombres de los que vamos pasando, escucho Raúl Estévez en tono Francés… de Laussane y yo autoconvenciendome, “no no, soy de Vilanova i la Geltrú”.

Me faltan 100 metros positivos y apreto para dejarme todo lo que me queda de fuerzas, me dejo los gemelos en Laussane y los brazos en el Montblanc, pierdo el tiempo mirando el crono, lo que me hace perder la cadencia de los bastones, ¡lo voy a conseguir! Me falta oxígeno y no puedo llenar más los pulmones, mis pulsaciones por encima de 190, cruzo los 1000+ y me dejo caer en el suelo apretando el botón de stop. Cierro los ojos y mi cara está apoyada en la tierra, en medio de la vía, noto que me sacan el chip del tobillo, abro un ojo y miro el crono: 38´34". Vuelvo a cerrar los ojos cinco minutos y me levanto.

Me quedo bloqueado mirando el circuito abajo, me ofrecen glucosa, la gente sigue animando sin cesar y bajo 50 metros hasta el avituallamiento donde hay queso, chocolate, fruta entre otros manjares. Me quedo un rato arriba viendo como llegan otros corredores y mientras disfruto de una manzana jugosa, intercambio sensaciones con algunos corredores chapurreando francés, bueno… más bien haciendo mímica. Inicio el descenso por un circuito alternativo y mientras voy bajando analizo mi carrera paso a paso, me siento eufórico y pienso en una cerveza fría.

Llego a la zona de salida, me cambio la camiseta y le deseo suerte a mi compañero Enric, le faltan 15 minutos para salir así que me voy para arriba de nuevo para hacer algunas fotos y esperar que salgan todos los cracks. Alucino con la técnica tan depurada que tienen algunos con los bastones, en Suiza está lleno de esquiadores y en pre-temporada participan en algunas carreras verticales donde hacen mucho daño ya que tienen mucha fuerza y dominan la técnica con los bastones. Mi colega Enric Galocha Pruna hizo una carrera excelente con un crono de 37´29" al que quiero felicitar desde éstas líneas.

También destacar que la 14ª edición del KMV de Fully ha sido la más rápida de la historia donde Urban Zemmer ha bajado por primera vez de los 30 minutos rebajando su anterior récord (30´26) en 44" para dejarlo en 29´42". Christel Dewalle fué más lejos y rebajó su récord de (36´48") en 2´04" dejándolo en unos increíbles 34´44".

Fully ha sido una de las mejores experiencias deportivas de mi vida así que si alguno/a tiene la oportunidad de participar en esta carrera, se lo recomiendo totalmente.