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Kinesioterapia: el vendaje de colores

La base fisiológica de la kinesioterapia es un esparadrapo que se caracteriza por intentar imitar las características de la piel humana. Es elástico hasta valores del 130 al 140% y se puede colocar en casi cualquier parte del cuerpo. Su función principal es reducir el dolor por una estimulación del sistema neurológico, corregir la función muscular dando soporte a los músculos débiles, reducir la acumulación de linfa o sangre en las inflamaciones y corregir las malas posiciones articulares por la reducción de los espasmos musculares. Y todo ello lo consigue gracias a su capacidad elástica, que al “arrugarse” tracciona de la piel y aumenta el espacio entre la piel y los músculos. Gracias a este espacio aumentado, la sangre y la linfa pueden fluir con mayor facilidad y controlar todos estos fenómenos.  

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 Esta es la teoría, pero ¿funciona en la práctica? Lo cierto es que los mejores deportistas del mundo lo llevan o lo han llevado y parece difícil creer que Nadal, Gasol o cualquier futbolista se pondrían este esparadrapo si no sirviera de nada. ¿O quizá el efecto placebo es suficiente para creer en todos los beneficios del kinesiotaping? Vamos a ver. 

El kinesiotape se usa para muchos fines y no todos tienen la misma evidencia científica. Para empezar, es muy difícil encontrar estudios que analicen a muchas personas a la vez, unos con kinesiotape y los demás con otro tratamiento. Además, se suele valorar la percepción del dolor que siente cada persona y esto es muy subjetivo; pero en otros estudios se ha analizado la fuerza o el rango de movimiento y los resultados no son muy fuertes. A continuación os expongo algunos ejemplos. 

Lesiones musculares: en este caso el kinesiotape es efectivo para reducir el dolor, tanto agudo como crónico. Algunos ejemplos en los que se usa con mayor asiduidad son el dolor lumbar, el pinzamiento subacromial (hombro), las molestias alrededor de la rótula y la tendinosis aquílea.  

Dolor: este es el punto clave de la kinesioterapia; en casi todas las localizaciones consigue reducir el dolor tanto inicial como a largo plazo. Son ejemplos claros las cervicalgias y las lumbalgias. 

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Fuerza muscular: aquí los beneficios del kinesiotape no son visibles; los pacientes con lesiones o dolores musculares o articulares tienen la misma fuerza tanto si llevan el vendaje como si no lo llevan. 

Amplitud de movimiento: los pacientes con cervicalgia sí mejoran la movilidad en todas las direcciones después de la aplicación de kinesiotape, pero no ocurre los mismo en las demás zonas en las que se ha estudiado. Las articulaciones tienen el mismo rango de movimiento tanto con kinesiotape con si él.

Drenaje linfático: aunque es uno de sus puntos de presumible efecto, ningún estudio ha podido demostrar que con el kinesiotape se mejorar la circulación de la linfa. 

En conclusión, ningún estudio demuestra que la kinesioterapia sea mala, aunque no en todos los casos es un tratamiento efectivo. En la mayoría de las ocasiones, ayuda a reducir el dolor y puede ayudar a la recuperación, pero casi siempre en combinación con otros tratamientos. Si tu fisioterapeuta está capacitado para colocarte un kinesiotape, fíate de él. Seguramente notarás un alivio rápido y podrás entrenar y competir con mayor efectividad, pero no abandones el resto del tratamiento. 

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