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Actualidad - Noticias - lunes, 02-02-2015

La envidia del corredor

La envidia normalmente se relaciona con un profundo sentimiento negativo. Sin embargo, cuando hablamos de la envidia del corredor hay que matizar.  Se da el curioso caso que la persona que está en una situación de confort, de descanso, de relax, normalmente motivado por una causa obligada (lesión, prevención u otras), anhela el poder estar sacando el hígado con sus compañeros de entrenamientos en una lucha sin cuartel contra el crono. Hasta en eso somos raros, o digamos especiales, los corredores.

Pongámonos en situación. Estás sufriendo por ejemplo una sobrecarga, contractura muscular o, incluso peor, una rotura fibrilar. O alguna de esas lesiones puñeteras como la fascitis, periostitis o cualquier otra acabada en “itis” y no puedes correr. En fin, que por narices tienes que parar de correr durante un periodo de tiempo determinado o a veces ¡¡¡horror!!!, indeterminado. Comentas la situación con tus colegas de entrenamiento y ellos, claro está, se compadecen de tu situación y te dan ánimos. Hasta ahí, ningún problema.

La envidia empieza un poco después, cuando empiezas a recibir whatapps, mails o cualquier tipo de información con la quedada de tus compañeros de entrenamiento para verse después del trabajo para hacer series o para hacer la tirada larga del fin de semana.

Han quedado a las 7 AM donde siempre. Pero tú, convaleciente aún, no podrás ir. Incluso haces cálculos de los días que te quedan para poder volver a correr y de si tal vez te dará tiempo a estar recuperado. Serías capaz de jugarte una recaída con tal de no faltar a la cita. Pero ¿lo lógico sería alegrarse de no poder ir, no? El domingo podrás dormir hasta la hora que quieras, luego podrás ir al bar y tomarte unas tapitas mientras ellos estarán el resto del día para el arrastre. Pero no, tú también quieres sentir eso, quieres que por la tarde te duelan las piernas al bajar por las escaleras, quieres ir el lunes a la oficina y tener agujetas para que te pregunten qué te pasa y  poder decir orgulloso los kilómetros que te pegaste el finde.

¿Y qué decir de si te has apuntado a una competición, a la que también van tus amigos y estás lesionado? La envidia se multiplica por mil. Y, además, Murphy les ayudará para que salga un día genial para correr. Pronto empezarás a oír alarmas en tu móvil. Es el grupo de whatsaap. Todos han hecho marca personal. Y tú, sentado en el sofá sin poder correr… ¡¡Sientes envidia!! Mucha. Sientes la envidia del corredor.