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Club Running - martes, 25-06-2013

La renovación del medio fondo español

El lugar de nacimiento te enseña que las cosas cuestan un sacrificio conseguirlas; aquí estamos acostumbrados a que los padres lo solucionen todo”, responde Adel Mechaal cuando se le pregunta por las ventajas de haber nacido en la cultura del esfuerzo.

Mechaal es el actual líder del 1500 español con 3’36.78 minutos en la reunión de Huelva, en dónde se ganó la plaza para su debut con la selección española en el campeonato Europeo por equipos celebrado en Gateshead. El atleta catalán sumó 8 puntos para España tras su quinto lugar en una carrera lanzada sin tregua por el turco Ilham Tanui Özbilen, más conocido hasta hace un par de temporadas, por su plusmarca mundial junior en 1500, como William Biwott Tanui, nacionalizado justo a tiempo para dar a Turquía una medalla de plata en el Mundial 2012 celebrado en Estambul.

Adel procede de una familia asentada en Tetuán que luego se estableció en Palamós a partir del 92, a dónde llegó con 5 años. Es el tercero de 7 hermanos, de los que tres están en edad para trabajar. Pasa 7 horas diarias en el polideportivo. Lo que agradece. “El Ayuntamiento me ayudó para cambiarme definitivamente al atletismo”.

Mechaal, con 22 años, ha irrumpido con fuerza en una distancia que es santo y seña del atletismo español, completando el liderazgo de los corredores de origen africano en las pruebas de media y larga distancia. El citado Adel Mechaal en 1500, Alemayehu Bezabeh en 5000 y 10.000, Abdelaziz Merzougui en los 3.000 obstáculos y Ayad Lamdassem  en 10.000 y maratón, el único maratoniano español por debajo de 2.10 (el pasado mes de Abril en Londres) en los últimos 6 años.

Es lo que viene, el futuro de la selección española en las carreras de medio fondo y fondo está la inmigración”, afirma con rotundidad Antonio Cánovas, técnico de Lamdassem y Merzougui, afincado en Lleida, funcionario de la Policía Nacional en la oficina del DNI y entrenador periférico, con una larga tradición de acogida de corredores magrebíes.

La mayoría han pasado por todo tipo de vicisitudes hasta llegar ahí. Lamdassem saltó por una ventana de una residencia universitaria en Santiago de Compostela, en dónde se celebraba un Mundial Universitario. Merzougui pasó de Sidi Ifni a las playas de Lanzarote en patera, en 2006, con 15 años.

Lamdassem  y Cánovas hicieron de tutores de Merzougui en Lleida y cuando llegaron los primeros éxitos deportivos su nacionalización se aceleró a 2010, con 18 años, a tiempo para ser el nuevo campeón de Europa junior de campo a través, su primer título con la rojigualda. El pasado domingo logró la segunda plaza en Gateshead, solo superado por otro atleta turco de origen keniano, y contribuyó de forma sobresaliente para la permanencia de España en la primera categoría europea del atletismo en pista. La dedicatoria fue para su hijo de tres semanas, Youssef, “se escribe casi como Josep”, matiza el atleta fichado por otro obstaculista, Vicente Egido, para el FC Barcelona.

Cánovas sostiene que “si se hiciera una buena labor de promoción en los coles españoles saldrían corredores como churros, sobre todo entre los hijos de los inmigrantes, gente sacrificada, que siguen viniendo”, y pone como ejemplo a seguir a Francia. Sin ayudas y apartado de la Federación Española por una mala relación con su Presidente – según él mismo apunta- su voz es solo un clamor en el desierto. Lo que no es poco.

Merzougui lo corrobora, como si el atletismo tuviera una especie de efecto llamada a pesar de la crisis: “yo me arriesgué y vine porque sabía que aquí hay más posibilidades, más competiciones, más facilidades, Mi familia en Guelmim se siente feliz al ver mis éxitos en España”, asegura este padre primerizo, conocedor del refrán castellano que dice “los hijos vienen con un pan bajo el brazo”.

Favorecer la integración

Domingo López, técnico de Jaume Leiva, Mohamed Bembarka y Samir Ait,  hace un diagnóstico parecido. “La tendencia que vemos  en las carreras de larga distancia es de cada vez hay más participación y más calidad entre los atletas de origen africano”, confirma Joan Viluendas, presidente la Federación Catalana de Atletismo. En esto coincide con López y Cánovas. “Basta con mirar los resultados en categorías menores para darse cuenta de que hay una generación de hijos de inmigrantes con un enorme potencial”.

La Comisión de Clubs contempla hace tiempo la posibilidad de que los residentes, aunque no estén nacionalizados, puedan competir en las pruebas del calendario oficial de la Federación Catalana de Atletismo, e incluso optar a ser campeón de Catalunya al tercer año de ficha. “Es una manera de favorecer la integración”, resalta Viluendas y pone como ejemplo a Adel Mechaal, cuyo dominio del bilingüismo catalán resulta evidente. Y además corre, y muy rápido,  3’36.78 minutos en 1500, un registro al alcance de muy pocos si el kilometraje no llega al centenar por semana. “El horario laboral me lo impide. 80 kilómetros a la semana como máximo”, asegura el excarrilero del Palamós, detallando que lo echa todo en un solo acto diario. Entrenamientos de calidad. Luego a descansar.

La marca y la victoria en la reunión de Huelva creo que tiene un valor añadido por hacerlo en estas condiciones”, resalta el medio fondista que empezó jugando al fútbol  con el Palamós como lateral derecho. Pero era tan rápido y resistente que  Josep Carballude le convenció para que se dedicara al atletismo.  Lo hizo, con 15 años, “pero volví a jugar futbol sala, con el atletismo no compartía, y a mi me gusta compartir”. Con 18, Josep le acabó de convencer y tres años más tarde su metamorfosis parece estar lista para despegar en una distancia que en España evoca apellidos tan recios como González, Abascal, Cacho, Higuero, Casado u Olmedo.

La quinta del 90

Merzougui, Mechaal, Sebastián Martos, Carlos Alonso, Alberto Imedio y David Bustos pertenecen a la misma quinta, nacidos alrededor del año 90, y parecen listos para dinamitar el orden de aparición en las pruebas que dominaban hasta ahora atletas treintañeros. “Es pronto para decirlo”, contesta el atleta del Palamós, que prefiere ser prudente, aunque admite que su sueño es ser olímpico en Río, y su referente Hicham El Gerruj, como no. Su próximo objetivo es conseguir en el campeonato de España de finales de Julio en Alcobendas una plaza para el Mundial de Moscú.

Para prepararlo a conciencia, Mechaal piensa pedir permiso en su trabajo y concentrarse al menos 3 semanas en Font Romeu antes de viajar a Madrid.

Su experiencia en Ifrán, el santuario en el que El Gerruj preparaba sus citas más importantes, se saldó con un gran registro en Huelva, y por ello quiere repetir el entrenamiento en altitud, esta vez no tan lejos de casa. De la peregrinación al Atlas marroquí, en la que coincidió con Merzougui,  Adel recuerda que partió de Palamós el 23 de Abril, el día de Sant Jordi, casi sin tiempo para despedirse con una rosa.  “Mi chica se enfadó un poco”, confiesa.