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Medicina deportiva - Salud - martes, 15-04-2014

La sauna mejora el rendimiento

En España no tenemos la misma tradición que en los países nórdicos, pero ¿a quién no le apetece entrar en la sauna después de un buen entrenamiento? A menudo nos imaginamos las saunas como refugios calientes de los larguísimos inviernos del norte, pero cada vez más están presentes en los gimnasios y en los hoteles. Y tiene una explicación: son muy beneficiosas.

A los típicos beneficios sobre la eliminación de toxinas, cada vez se publican más estudios que demuestran que tomar saunas después de los entrenamientos mejora el rendimiento. Es verdad que una sauna te deja un poco aplatanado, sin ganas de correr ni practicar ningún deporte, pero por el contrario tus células sanguíneas se habrán beneficiado de un aumento de tamaño. Y eso significa que podrán transportar más oxígeno a tus músculos cuando sea necesario. Pero también existen algunos riesgos.

Hay que andarse con cuidado en la sauna si se tiene la presión muy baja y se desaconseja totalmente en el caso de tener fiebre. Del mismo modo, se recomienda un baño de contraste con agua muy fría al salir de la sauna, pero este no se realizará si existe hipertensión. En todo caso, empieza con prudencia y no permanezcas dentro de la sauna si no la estás disfrutando.

Si tu gimnasio tiene sauna, empieza un tratamiento de 2 a 3 días por semana, con sesiones cada vez más largas pero saliendo cada 5 a 7 minutos para hacer un contraste con agua fría. Notarás que tu cuerpo la tolera cada vez mejor y, en principio, tu rendimiento mejorará (o, por lo menos, conseguirás quitarte el estrés del día a día durante unos minutos).