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Las 5 lesiones más comunes en el running

Las 5 lesiones más comunes en el running

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Cada vez hay más estudios que demuestran la importancia de mantenernos activos. De realizar actividad física y de reducir el sedentarismo, ya que ambos factores influyen en nuestra salud y calidad de vida, en la prevención de las enfermedades crónicas y en un posible aumento de nuestra esperanza de vida.

La inactividad física es actualmente el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo, sólo por detrás de la hipertensión, el consumo de tabaco y la hiperglucemia. No obstante, realizar ejercicio de cualquier forma sin los conocimientos suficientes o en exceso también puede resultar negativo y lesionarnos.

A continuación, te listamos las 5 lesiones más comunes entre corredores por una mala postura o técnica, exceso de ejercicio o por una falta de estiramientos o de descanso.

Las 5 lesiones más comunes

  1. Contracturas. Son las lesiones más comunes a nivel muscular ocasionadas por un  repetido sobre esfuerzo, mala postura a la hora de realizar el ejercicio y la falta de descanso. Estas contracturas son más frecuentes en la zona de trapecios o la musculatura dorsal. Para evitarlas, lo más recomendable es llevar a cabo un entrenamiento adecuado y una correcta progresión de ejercicios, respetando los descansos.
  2. Lesiones en la rodilla. ¡Cuantas veces habrás oído «correr es malo para tus rodillas»! Aunque no sea del todo verdad, si es cierto que suele ser el punto que más débil de los corredores por el impacto recibido de forma continua. No obstante, también sabemos que este impacto proporciona a corredores una mayor la masa ósea en comparación con la de nadadores. Eso si, es importante también proteger esta articulación tonificando cuádriceps, glúteo y abdomen. Todo nuestro peso recaerá sobre esta articulación pudiendo producir roturas, la típica «rodilla de corredor» u otras lesiones. La estructura, la progresión y el nivel físico son aspectos imprescindibles en su prevención.
  3. Tendinopatías. Este término reúne el conjunto de patologías que afectan al tendón. Éstas tienen lugar por un mal movimiento repetido o la sobrecarga de éstos, como el conocido «tendon de aquiles«. Recuerda siempre calentar de acuerdo con lo que vayas a hacer para proporcionar mayor elasticidad y aguantar la intensidad del ejercicio.
  4. Dolor de espalda: nuestra espalda realiza una contracción muscular postural, tanto para ayudar al movimiento como para estabilizar nuestro cuerpo. Trabajar la espalda y conseguir una buena higiene postural evitará estos dolores. Molestias que no solo podrán surgir a la hora de practicar tu ejercicio, sino también en tu día a día en el trabajo. Tu cuerpo te agradecerá toda la vida que cuides de tu espalda y además, un cuerpo bien erguido es mucho más bonito.
  5. Rotura de fibras: producidas por insuficiente calentamiento, sobrecargas, tensión excesiva o un mal descanso en el músculo. El síntoma principal es una sensación de dolor repentino, conocido como “síndrome de la pedrada”, e incapacidad de mover el músculo.

 

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Si no sabes cómo entrenar adecuadamente o si alguna vez has sufrido alguna de estas lesiones, busca ayuda de un buen entrenador y fisio para evitar su repetición.

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