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Fisioterapia - Salud - miércoles, 23-07-2014

Lesiones: dolor intercostal

¿Os ha dolido alguna vez alrededor de alguna costilla al respirar o toser? Puede deberse a varios problemas. El dolor intercostal, entre dos costillas contiguas, es más habitual de lo que pueda parecer y es necesario diferenciar bien el origen porque el tratamiento será exitoso o sólo una pérdida de tiempo.

En primer lugar hace falta saber si el origen ha sido traumático (un golpe, una caída) o no traumático. Los traumáticos pueden producir la fractura de una costilla, que se caracteriza por tener un dolor punzante y muy concreto. Es tan concreto que se puede señalar con el dedo el punto exacto del dolor. En este caso hay que acudir al médico y, en la medida de lo posible, se inmovilizará la parrilla costal para que la fractura consolide.

Si el origen es no traumático pero espontáneo (un estornudo, un gesto brusco), se puede producir una contractura de la musculatura intercostal. Estas contracturas duelen al hacer respiraciones profundas y al levantar los brazos. Es necesario no forzar estos movimientos y acudir a un fisioterapeuta para masajear la zona y recuperar la movilidad de las costillas, que se mueven poco pero es un movimiento indispensable.

Y si, por último, se afecta al nervio intercostal, el dolor se distribuye a lo largo de toda una costilla, desde la espalda hacia delante. Si se estira el nervio (por ejemplo inclinando la cabeza hacia el lado contrario o flexionándola) el dolor aumenta. En este caso es necesario buscar el punto de atrapamiento del nervio (a menudo una contractura intercostal) i liberarlo, además de realizar técnicas neurodinámicas para devolver al nervio su movilidad habitual