El síndrome de Haglund

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El síndrome de Haglund-148511
El contrafuerte de las zapatillas, su principal enemigo

El síndrome de Haglund

Esta lesión, de origen desconocido, pero demasiado presente entre los corredores, es un engrosamiento del hueso calcáneo, donde se aguanta el tendón de Aquiles.

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Por el Lunes, 25-02-2019 en

Este síndrome es una deformación del hueso calcáneo, en su parte posterior. Fue descrito por primera vez en 1927 por Patrick Haglund (de ahí su nombre). Se caracteriza por un engrosamiento del hueso y partes blandas circundantes. Aunque su incomodidad principal no es el dolor, la compresión que sufre el tendón de Aquiles con la parte posterior de la zapatilla acaba por ser incómodo. Esta parte de la zapatilla, llamada contrafuerte, es su principal enemigo.

Su origen es poco claro, pero se especula que un tendón de Aquiles rígido, un arco plantar bastante elevado y factores hereditarios, son posibles causas de su aparición. Y lo curioso es que se suele presentar de manera bilateral.

Una vez ha aparecido la lesión, las molestias son constantes. El engrosamiento es visible y el contacto con el dedo o con superficies duras es molesto. Ir descalzo o con zapatillas sin contrafuerte es bastante asintomático. De ahí que varios corredores opten por modificar las zapatillas y practicar cortes en la zona donde comprimen el calcáneo, aunque hay que andarse con cuidado con las modificaciones.

Si se me permite un consejo, me gusta destacar que el nuevo modelo de Nike Vomero tiene un contrafuerte alto y acolchado que se ahueca en la zona posterior del calcáneo, dando mucho espacio a la posible zona inflamada. Si sufres de esta lesión o de molestias en la inserción del tendón de Aquiles, puede ser una buena opción de compra.

En cuanto al tratamiento de esta deformación, los métodos no invasivos tienen poco recorrido. Después de intentar irritar lo menos posible la zona (modificando las zapatillas, encontrando modelos que eviten la compresión), los siguientes pasos son el uso de antiinflamatorios y técnica de fisioterapia orientadas a la disminución de la inflamación, algo que no será sencillo. Desaconsejo los estiramientos porque pueden irritar todavía más un tendón de Aquiles afectado, pero recomiendo ejercicios de fortalecimiento para que este tendón pueda soportar cargas más y más grandes con el tiempo. Idealmente, los ejercicios deberían hacerse descalzos para poder rendir al máximo nivel sin comprimir la zona: saltar a la cuerda, caminar de puntillas, hacer elevaciones de tobillo con o sin carga…

Por desgracia, muchos corredores intentan estos métodos conservadores y no obtienen el beneficio suficiente para seguir corriendo. Es entonces cuando la cirugía está recomendada y, en general, suele ser rápida y con buenos resultados.

La cirugía para el síndrome de Haglund consiste en limar la parte del hueso que está engrosada y quitar la bursa que existe entre el tendón de Aquiles y el hueso calcáneo, para aumentar el espacio libre.

Pasada la operación, el paciente necesita algunos días de reposo casi absoluto y se abstiene de apoyar el pie en el suelo, pero la rehabilitación debe empezar lo antes posible para evitar complicaciones en el tendón de Aquiles.

Si todo ha salido bien, la inflamación ha desaparecido y, con ella, todos los problemas. El pronóstico suele ser bueno y se puede volver a correr al mismo nivel o mayor que antes, pero conviene ir paso a paso en la rehabilitación: ganar fuerza en la musculatura del pie y la pantorrilla, reforzar el tendón de Aquiles sin que irrite la zona de inserción y ganar movilidad en la articulación del tobillo. Todo ello de manera controlada al principio y de manera más rápida y reactiva con el paso de las semanas.

 

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