Lesiones: Correr con Hallux Rigidus

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Lesiones: Correr con Hallux Rigidus-365
La rigidez de la articulación del dedo gordo

Lesiones: Correr con Hallux Rigidus

Duele sobre todo al caminar descalzo o correr con zapatillas muy ligeras

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Por el Martes, 19-02-2013 en

¿Te has parado a pensar alguna vez en la importancia que tiene el dedo gordo del pie a la hora de correr? ¿Sabías que es el último en despegar del suelo en cada zancada? Toda nuestra fuerza de propulsión termina en la suela del dedo gordo y, por lo tanto, sus tendones necesitan soportan mucha tensión, al igual que sus articulaciones. Es por eso que correr con Hallux Rigidus suele ser muy difícil.

El Hallux Rigidus es la rigidez de la articulación metatarsofalángica del dedo gordo del pie (la articulación de la base del dedo). Suele afectar más a la extensión que a la flexión del dedo y se nota sobre todo al caminar descalzo, correr con zapatillas muy ligeras o a la imposibilidad de llevar tacones.

Es una enfermedad degenerativa que resulta muy difícil de curar y que tiende a empeorar con el tiempo pero te puedo dar algunos consejos útiles. El primero de ellos es que no es lo mismo doblar que deslizar. Las articulaciones del cuerpo humano no se doblan al 100% sino que se desliza un hueso sobre el otro. Esto es complicado de explicar, pero se entiende bien con un dibujo:


 

En la imagen de la izquierda, se observa el hueso de arriba que se dobla a la izquierda y, al cabo de poco (sombra en gris), choca por un lado y estira los ligamentos y demás estructuras por el otro. En cambio, si en lugar de doblarse se deslizara (imagen de la derecha), el hueso ni choca ni estira los ligamentos.

Algo parecido ocurre en nuestra articulación del dedo gordo del pie si ha perdido la capacidad de deslizarse. A cada paso que demos, nuestros huesos chocarán en su parte superior y los ligamentos de la parte de la suela se estirarán más de la cuenta. Si esto se repite cientos y miles de veces... la degeneración está asegurada.

Para prevenirlo, entonces, debemos recuperar el deslizamiento habitual de los huesos. Nuestro fisioterapeuta nos podrá ayudar con movilizaciones forzadas y nosotros, en casa, podremos continuar con el tratamiento realizando tracciones: tirar del dedo y aflojar de manera rítmica, como si quisiéramos que creciera un longitud.

Otro consejo muy importante es que no corras ni camines descalzo y, si es posible, que tampoco lo hagas con zapatillas muy ligeras. Mientras no hayas recuperado el deslizamiento normal de los huesos (puede tardar semanas), te aconsejo que utilices las zapatillas más rígidas y pesadas que tengas. No es necesario que dejes de correr, pero debes correr sin dolor o la molestia irá a más.

Por último, si después de varios meses de seguir este tratamiento no ves ninguna mejora, quizá será necesario pasar por el quirófano.

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