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Carreras - Previa - lunes, 29-09-2014

Los Muros de Berlín

Si una ciudad tiene experiencia en sufrir y derribar muros, esa es Berlín, por lo que esta ciudad de historia convulsa es el escenario ideal para una carrera cuya clave es superar el temido ‘muro’ que puede aparecer en la parte final de los 42,195km.

No obstante, este no es el único muro que se derriba en este Maratón. Berlín tiene reputación de ser una carrera rápida, y año tras año, los atletas favoritos del grupo élite intentan batir aquí el récord del mundo. Lo logró Wilson Kipsang en 2013, y lo ha logrado Dennis Kimetto en esta edición, derribando el muro de las dos horas y tres minutos, con una marca de 2h02m57s.

¿Por qué es Berlin una carrera rápida? Se hace difícil dar el motivo exacto, pero estas son en nuestra opinión algunas de las claves. El recorrido es muy llano, la temperatura es ideal siempre y cuando no haya lluvia, el asfalto de esta ciudad parece especialmente duro y rápido,  y finalmente, los atletas,  populares o no, preparamos esta carrera en unos meses de verano dónde las condiciones son mucho más desfavorables que las que vamos a encontrar el día de la carrera, lo cual nos permite ir más allá del nivel que hemos dado en los entrenamientos.

Habitualmente el grupo de élite es algo que no preocupa en exceso al bloque de corredores populares, pero en Berlín no es así. Aquí estamos todos pendientes de ellos, deseando que caiga el record del mundo, para poder decir: “Yo estaba allí corriendo ese día”. Este es sin duda uno de los atractivos que le ha otorgado a este Maratón la categoría de World Marathon Major, pero no es ni mucho menos el único.

Retrocedamos unas horas antes del disparo de salida, pues un Maratón no son solamente 42,195k, sino también el ambiente que se respira en la ciudad que lo alberga los días previos. En Berlín, el aroma a Maratón empieza a respirarse realmente el día antes. Hasta entonces la ciudad no parece alterarse demasiado. No obstante, a partir del sábado, la ciudad la tomamos los runners, luciendo todos con orgullo las zapatillas en las que hemos depositado nuestra confianza y esperanzas.

El sentido del negocio parecen tenerlo claro los berlineses, y los restaurantes promocionan sus platos de hidratos con nombres de una lógica alemana aplastante: Pasta Marathon / Pizza Marathon…como diría George Clooney en un anuncio de Nespresso: What else?

Además los camareros nos identifican claramente y nos preguntan amablemente por nuestra preparación para la carrera. Así que unos detrás de otros vamos cayendo en la tentación de probar esa pasta y pizza que parece que han sido cuidadosamente diseñadas para que estemos al 100%. Al final, la pasta Marathon es simplemente pasta como ya intuíamos, pero hemos reído un rato, y lo más importante es que nuestra experiencia en estos días nos lleva a la conclusión que en Berlín se come buena pasta y buenas pizzas, lo cual es de agradecer, pues esta ha sido nuestra dieta durante 48 horas.

La feria del corredor es otro punto a favor de este evento. La exposición se sitúa en los hangares del histórico aeropuerto de Templehof, que fue cerrado al tráfico aéreo definitivamente  en el año 2008. El recinto conserva completamente el aire retro e imperial de un aeródromo que tuvo su esplendor en la primera mitad del siglo XX, lo cual dota a la visita de una aire distinto al que habíamos vivido en otras ferias.

En total son 24.000m2 de exposición  de productos y servicios relacionados con el deporte, y en especial con el running. Como siempre, el mayor stand y el más visitado es el de la marca deportiva que esponsoriza el evento, que en esta ocasión es Adidas. Aquí los participantes en el maratón pueden encontrar artículos deportivos conmemorativos de la prueba atlética que van a disputar.

Un detalle de agradecer en esta feria es un stand donde ofrecen vasos de agua constantemente a los asistentes, para que su paso por la feria no les distraiga de la necesidad de hidratarse convenientemente los días anteriores a la carrera.

Pasemos ya al plato principal, pasemos a la carrera! El día parece perfecto. La temperatura estará alrededor de los 15-16ºC, y el ambiente es soleado.

La majestuosidad de la salida con la columna de la victoria en frente nuestro, la puerta de Brandemburgo a nuestras espaldas, y un millar de globos amarillos soltados al viento en el momento del disparo, nos sitúan a todos los corredores en el punto exacto de emoción y de ambición.

Durante los primeros kilómetros, la animación del público en las calles nos decepciona un poco, pero es que lo mejor está por llegar. Esta falta inicial de público es eficazmente suplida por numerosos grupos musicales de animación que amenizan la fiesta con un amplio registro de estilos que van desde el tecno, como no podía ser de otro modo en Berlín, hasta las canciones ambientales de siempre, que tanto disfrutan los turistas teutones cuando visitan nuestras costas.

A partir de mitad de carrera, cuando empezamos a necesitarlo, la presencia de público se hace más intensa y sus gritos más fuertes….Just in time! Con precisión alemana.

En general, la organización es perfecta a todos los niveles. Lo fue en la feria al recoger los dorsales, también lo es antes de la carrera en los guardarropías y en los accesos a los cajones de salida, y sobretodo lo es al final en la fluidez de evacuación de los 40.000 participantes, cuya salida del recinto se hace por calles distintas según su número de dorsal. En cada una de las calles de salida, los participantes encuentran el guardarropía correspondiente a su franja numérica, y la recogida es muy eficiente.

Ante tal despliegue y efectividad, resulta una lástima que los avituallamientos en carrera, en nuestra opinión, no estén a la altura del resto de la organización. Los avituallamientos de únicamente agua que aparecen de manera alternada no los consideramos apropiados a partir de la segunda parte de la carrera, tampoco nos parece cómodo para una carrera de tal envergadura  que múltiples avituallamientos se sitúen a un solo lado de la calle, y por último se echa de menos que en algún avituallamiento, además de vasos, ofrezcan botellines de agua o bebida isotónica que los corredores podamos coger para administrar mejor la hidratación.

Sorprende este punto, pero al encarar el último kilómetro, le perdonamos a la BMW-Berlin Marathon, cualquier fallo que pueda haber tenido.

La sensación de encarar la puerta de Brandemburgo, avanzar hacia ella con las pocas fuerzas que nos quedan a algunos, y cruzarla jadeados, ahora sí por una muchedumbre, es muy difícil de explicar. Imagino que la primera vez que se vive esta sensación, como era el caso tanto para Marc, mi compañero en esta aventura, como para mí, es especial, pero se hace difícil pensar en que pueda evitarse la emoción y la piel de gallina cada vez que se viva esta experiencia.

Misión cumplida! Hemos superado nuestros objetivos, hemos participado en otra de las grandes pruebas del calendario de Maratones, después de hacerlo hace poco menos de un año en la inigualable NY, y hemos disfrutado de una ciudad magnífica cuya historia reciente todavía se respira en sus calles.

Ya solamente nos queda una cosa por hacer y no vamos a dejar Berlín sin hacerla. Por nada del mundo nos perderíamos la oportunidad de pasar por la Alexander platz, engalanada de Oktober Fest, para degustar esas cervezas y salchichas de las que nos hemos estado privando los días antes de la cita. Es nuestra más que merecida recompensa al trabajo bien hecho durante varios meses.