Home Salud Nutrición Los peligros de las dietas milagro
Nutrición - Salud - martes, 17-12-2013

Los peligros de las dietas milagro

El control del peso constituye una importante preocupación en los adultos. Se estima que aproximadamente un 10% de adultos en edades comprendidas entre los 20 y los 74 años sufren de obesidad mórbida mientras que casi el 40% de la población sufre sobrepeso. De hecho, es una de las principales motivaciones que lleva a muchos a iniciarse en el running.

En un intento por perder peso con rapidez y facilidad, muchos se dejan engañar por dietas novedosas y engaños publicitarios sin ser conscientes de los peligros que estas "dietas mágicas" pueden acarrear: desde enfermedades o hasta incluso el tan temido "efecto rebote" donde se puede llegar hasta triplicar la cantidad de peso que se perdió.

Son tales las ganas de las personas por perder peso de manera rápida y sencilla que sin darse cuenta quedan atrapadas en dietas de moda que son inseguras y nutricionalmente erróneas. No consumir los nutrientes que el cuerpo necesita es especialmente peligroso si corremos, ya que la falta de éstos puede llevarnos al desfallecimiento en nuestra actividad.

La manera correcta y eficiente de perder peso y no volverlo a recuperar está basada en la limitación de la ingesta calórica mediante una dieta equilibrada donde se incluyan los 3 grupos alimenticios: hidratos de carbono, lípidos y proteínas.

Muchas de estas dietas milagrosas hacen caso omiso a la importancia del balance en cada comida y se caracterizan por restringir o excluir de la ingesta a los hidratos de carbono, a las grasas o a las proteínas.

 

Los peligros de las principales dietas milagro son:

• Dietas con elevado contenido de grasas:

Este tipo de dietas producen altos niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre debido al consumo ilimitado de grasa. Se caracterizan por tener una elevada cantidad de calorías.

A modo ilustrativo, cada gramo de grasa produce 9,3 kilocalorías mientras que los hidratos de carbono y las proteínas producen 4,1 y 4,3 respectivamente. Esto hace que la cantidad de alimentos que se puedan ingerir sea inferior comparado con otras dietas aun cuando la cantidad de kilocalorías totales sean las mismas.

Como no existe ningún camino metabólico que convierta la grasa en glucosa, el exceso de la misma será almacenado como tejido adiposo.

• Dietas con elevado contenido de proteína (proteicas):

Cuando la ingesta de hidratos de carbono es demasiado baja, las proteínas favorecen la perdida de tejido muscular. Sin embargo, cuando se ingieren más cantidad de proteínas necesarias para satisfacer las necesidades básicas (60 gramos aproximadamente) éstas no pueden ser almacenada en el cuerpo, lo que lleva a que ese exceso de aminoácidos se almacene como grasa.

Dietas bajas en hidratos de carbono:

Se caracterizan por el rápido descenso de peso. Las reservas de glucógeno en los músculos se agotan rápidamente, pudiendo provocar la aparición de fatiga excesiva, hipoglucemia y cetosis.

Como por cada gramo de hidratos de carbono hay 3 gramos de agua almacenados en el cuerpo, al limitar el consumo de los mismos, se produce una gran pérdida de agua, facilitando el descenso de peso, pero una vez que la ingesta de hidratos de carbono vuelve a ser la normal, se recupera el peso rápidamente (el tan famoso "efecto rebote”).

• Saltearse comidas:

El cuerpo contrarresta este efecto aumentando las enzimas que depositan la grasa. Es decir, incrementa los depósitos y almacenajes de grasa. Al cabo de una semana de llevar este tipo de conducta el cuerpo se adapta a esto aumentando el porcentaje de alimentos que son absorbidos por el intestino delgado. Por esta razón, si se ingiere una cantidad mayor a lo normal de hidratos de carbono o proteínas éstas se convertirán y almacenarán como grasa.

Por todo ello, los expertos en nutrición aconsejan tomar como mínimo 3 y hasta un máximo de 6 comidas al día.

El ayuno es una de las prácticas más peligrosas porque puede producir graves problemas, como un déficit en el funcionamiento renal, híper-uricemia, perdida de cabello, calambres musculares, vértigo y desmayos.