La importancia de un test médico-deportivo

Medicina deportiva
La importancia de un test médico-deportivo-43066
Detecta alteraciones de la salud

La importancia de un test médico-deportivo

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Por el Miércoles, 18-06-2014 en

En running.es hemos hablado muchas veces de la necesidad de llevar un cierto control de nuestros esfuerzos y sobretodo de vigilar nuestro estado de salud a la hora de realizarlos. Es por eso que hemos querido predicar con el ejemplo y realizarnos un reconocimiento médico deportivo como es debido. Para ello nos hemos sometido a un chequeo médico deportivo completo que no sólo incluye las pruebas básicas e inexcusables para determinar la aptitud deportiva, sino que va mucho más allá, ya que se trata de un reconocimiento médico destinado a detectar alteraciones que puedan  repercutir en el runner durante la práctica del deporte.

A nosotros concretamente nos atendió el equipo de especialistas en Medicina del Deporte del Grupo Geseme, expertos en reconocimientos Deportivos como método preventivo de salud y necesario para la práctica segura y eficiente del deporte a cualquier nivel.

Lo primero a lo que nos hizo referencia el doctor Isidre Mas fue a que: "En cualquier tipo de reconocimiento médico deportivo es imprescindible incluir diferentes pruebas destinadas a conocer el estado de salud del corazón. De este modo, electrocardiograma, espirometría y una prueba de esfuerzo son algunas de las pruebas que ayudan no sólo a detectar posibles anomalías sino también a conocer los niveles y frecuencias en las que debe trabajar el deportista para practicar deporte de una forma segura. No obstante no sólo el corazón es importante; una correcta exploración del aparato locomotor, el estado de las articulaciones y una valoración nutricional del deportista  en relación con la actividad física que realiza y la frecuencia con la que la practica deporte son también elementos clave para garantizar la práctica de deporte de forma segura; por ello es importante saber qué incluye un test deportivo.”

Así que… vamos a por ello.

Nos sometimos a una prueba médico-deportiva consistente en:

Anamnesis: Se trata de recordarle al especialista que nos examina cuál es nuestro historial médico, antecedentes familiares y personales. Con esta información puede diagnosticarnos o prever ciertas enfermedades.

Exploración física general: Tras los datos obtenidos con la anamnesis, el especialista procede a unas determinadas exploraciones, que confirmen o no el diagnóstico médico de un posible síndrome o enfermedad.

Valoración aparato Osteomuscular: se hace una revisión de la columna vertebral, pelvis, rodillas, tobillos…

Valoración Cardio-Vascular: Nos comprueban la tensión arterial y nos hacen una auscultación cardiaca.

Electrocardiograma: Mediante un sistema de ventosas adheridas al pecho, se obtiene una gráfica de la actividad eléctrica del corazón. Gracias a esta información se pueden detectar enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas e incluso se puede hacer una previsión de la predisposición a una muerte súbita cardiaca.  

Valoración Respiratoria: Se procede a hacer una auscultación pulmonar y una espirometría (nos miden la magnitud absoluta de la capacidad pulmonar y el volumen pulmonar) 

Cineantropometría  Nos miden y nos pesan.

Composición corporal  Nos calculan el peso óseo, muscular y graso.

Valoración de la fuerza isométrica: Nos hacen una medición de la capacidad de nuestros músculos cuando, al realizar un esfuerzo, intentan acortarse. El ejercicio de fuerza es el uso de la resistencia para lograr la contracción muscular, y así incrementar la resistencia anaeróbica, la fuerza muscular y el tamaño de los músculos.

Valoración Flexibilidad Isquiotibial: Este grupo de músculos denominados isquiotibiales (se encuentran en la parte posterior del muslo), son los encargados de estirar o extender la cadera y la rodilla. La flexibilidad de los mismos es determinante a la hora de practicar deporte, ya que se encuentran directamente relacionados con el mantenimiento de la postura del cuerpo.

Valoración Test resistencia aeróbica. Por fin, una vez concluida la exploración general nos calzamos las zapas y procedimos a correr por una pista de atletismo. Mediante este test basado en la interpretación de la acumulación de lactato en sangre según se va incrementando el ritmo, se nos calculará el umbral anaeróbico, el umbral aeróbico y el  VO2 máx.

Tras ponernos un pulsómetro para medir nuestra frecuencia cardiaca en cada momento, y después de haber realizado un leve calentamiento, nos colocamos en la línea de salida. Allí nos dieron un pequeño pinchazo en el lóbulo de la oreja y mediante una aparatito, tipo como el que utilizan los diabéticos, nos extrajeron sangre. Con una leve gota nos midieron en primer lugar el nivel de lactato en sangre, previo a iniciar la prueba y también hicieron lo propio con el nivel de glucosa.

El Ácido láctico es un ácido orgánico que se produce continuamente en las células del organismo. Cuando pasa a la sangre lo hace en su forma ionizada, es entonces cuando lo denominamos lactato. Si la intensidad del esfuerzo no es elevada, daremos tiempo al cuerpo a que lo metabolice transformándolo en glucosa y aportando así la energía necesaria a nuestros músculos. Pero si el esfuerzo es prolongado y la intensidad del esfuerzo está por encima de la que nuestro cuerpo tiene capacidad para metabolizar, se produce una concentración excesiva del lactato en sangre. Cuando esto ocurre estaremos traspasando nuestro umbral aeróbico y perdiendo cada vez más capacidad para asimilar el esfuerzo, hasta llegar a lo que denominaríamos el umbral anaeróbico, donde los músculos funcionan ya en déficit de oxígeno.

Mediante este test en el que se va incrementando paulatinamente el ritmo de carrera y, mediante breves pausas entre ritmo y ritmo, se nos va extrayendo la sangre del lóbulo para comprobar in situ cuál es nuestra capacidad para ir asimilando el esfuerzo. Tras varias vueltas e incrementos de ritmo, cuando ya hemos superado ampliamente el umbral aeróbico, que normalmente se establece en 4 milimoles por litro de ácido láctico en sangre, se da una vuelta (en este caso 400 metros) al máximo de nuestras posibilidades para comprobar cuál es nuestro umbral anaeróbico, es decir la cantidad de ácido láctico que puede soportar nuestro organismo al realizar un gran esfuerzo. Normalmente cuanto más capacidad de soportar el ácido láctico tengamos más poderoso será nuestro esprint final en una carrera.

Con todos los datos extraídos de esta prueba de esfuerzo podemos saber perfectamente cuáles son nuestros ritmos adecuados de entrenamiento y competición. El ritmo ideal para trabajar en las series y en la competición será el que se establece entre el umbral aeróbico y el anaeróbico. Gracias también a nuestro ritmo cardiaco en relación al ritmo de carrera y la acumulación de lactato, podemos saber a qué pulsaciones estará situado nuestro umbral anaeróbico. Nos calcularan el VO2 Máx, que es la cantidad máxima de oxígeno que el organismo puede absorber, transportar y consumir por unidad de tiempo determinado. Esta es la manera más eficaz de medir la capacidad aeróbica de un individuo. Cuanto mayor sea el VO2 máx, mayor será la capacidad cardiovascular.

De hecho, toda esta información, además de confirmarnos que somos aptos para la práctica deportiva, también sirve como carta de presentación a un experto que pueda asesorarnos a la hora de llevar a cabo un plan de entrenamiento adecuado a nuestras características. 

 

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