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Psicología - Salud - viernes, 03-05-2013

Mujer, recupera tu forma tras el embarazo (III)

La maternidad desencadena una fase de fuerte agitación en la mujer y en la vida de pareja, provocando una serie de vivencias y emociones de gran intensidad. A pesar de la gratificación de ser madre constituye un período de un gran esfuerzo de adaptación psicoemocional. Tras el parto, la mujer traslada su foco atencional al recién nacido y a las necesidades de éste.

Desarrolla un nuevo rol que con frecuencia procura un sentimiento de alta demanda con la consiguiente disminución de su tiempo y descuido de sus propias necesidades y las de su pareja. Los cambios se producen en el estilo de vida, en la percepción del propio cuerpo, en la sexualidad, en la gestión del tiempo, etc… de manera que, en el post-parto, se ven afectadas todas la áreas y grupos de pertenencia; así como, todas las actividades que dan identidad a la mujer. Aunque de forma voluntaria y temporal, pierde consistencia en cada uno de los roles que desempeña: en el trabajo, en la práctica deportiva, en el grupo social, en la familia, por lo que su identidad debe reestructurarse desde lo que podemos denominar el binomio “mujer-madre”.

A partir del puerperio las transformaciones psicológicas influyen profundamente en la identidad, del mismo modo que en el estado de ánimo, el autoconcepto, la autoestima, la percepción del esquema corporal, las prioridades personales, la sexualidad o la pareja. A la indefinición inscrita en el esquema corporal, con la consiguiente dificultad de rearmar la imagen física debido a los cambios físicos y fisiológicos, hay que añadir los de tipo psicológico.

Reparar las huellas del embarazo a nivel corporal suele constituir en sí mismo un objetivo estético de tipo prioritario, pero implica tanto la recuperación física como mental. De manera que, el proceso que lleva a término la recién estrenada madre para recuperar la línea y la belleza ayuda a la consecución del bienestar emocional. Los cambios manifiestos en el esquema corporal, tales como: haber aumentado de peso, ensanchamiento de la cadera, el abdomen más flácido o la disminución de la turgencia pectoral le genera una vivencia desagradable y ,con frecuencia, hace que se sienta mal consigo misma. La fatiga post-parto es algo común y un valor añadido a los probables problemas de sueño por adaptación a los nuevos horarios derivados del cuidado del bebé y de las tomas o el dolor de espalda; factores todos ellos inherentes a esta etapa y de los que pueden derivar sentimientos de frustración y/o de vulnerabilidad. Asociado a la fatiga y a la reducción del sueño destaca la volatilidad del humor con variabilidad euforia-llanto que remite de forma espontánea. Así como, algunos índices de ansiedad aparecidos frente al cambio en el sistema de vida, en su competencia en el cuidado del recién nacido, o la disminución de la concentración consecuente al incremento notable de nuevas tareas, y sentimientos de dependencia de otras personas, en especial: madres, asistentas, “canguros” que sin duda constituyen redes de enorme ayuda y apoyo.

El planteamiento de si seguirá siendo atractiva para su pareja, en una etapa dónde su autoestima se ve fuertemente comprometida aporta poco al deseo sexual femenino. La sexualidad durante semanas pierde prioridad y el cuidado del neonato, las molestias en el periné y/o en el abdomen, el miedo al dolor coital o temores que sienten ellas mismas y algunos hombres en esta fase hacia su pareja conlleva a menudo pérdida de espontaneidad en las relaciones sexuales. El deseo sexual, no obstante, renacerá más adelante, en la medida en qué se supere el dolor y la tendencia al estado de ánimo triste y deprimido. En este complejo entramado físico-emocional recuperar la forma física es un objetivo de primer orden para la mayoría de las mujeres. Muchas de ellas deciden correr después del embarazo.

Reparar la forma física después del puerperio, y sobretodo a partir de los tres-seis primeros meses, contribuye a regular el organismo, el estado emocional y a disminuir el estrés propio de este complejo período para la mujer. La complejidad física y psicológica deriva del hecho de que las mujeres deportistas se notan distintas y extrañas en relación a su cuerpo y, además, perciben que éste no tiene las mismas respuestas que con anterioridad a dar a luz. Tanto para las que habitualmente practican deporte para mantenerse en forma y mejorar su salud, condición física o calidad de vida como para las deportistas que se dedican a la alta competición, la vuelta al entrenamiento debe hacerse de una forma progresiva y graduando la intensidad. Implica una gran organización y un esfuerzo enorme para articular los requerimientos de la preparación física con las pautas del cuidado del bebé. Crear una rutina de entrenamiento que permita encajar el deporte y los niños, imprime un ritmo muy exigente.

No se puede hacer una planificación deportiva rígida, ya que ésta está en función de los hijos. Sin embargo, a pesar de las multitareas, la fatiga y las preocupaciones para estas madres deportistas el embarazo no es un obstáculo. Mucho se ha debatido y sigue debatiéndose sobre los beneficios del embarazo en el rendimiento deportivo. Y, aunque estos provechos hay que situarlos más en el plano psicológico más que físico, es indudable que muchas deportistas de élite parecen mejorar su rendimiento deportivo y sus marcas tras la maternidad. En los meses posteriores al parto dónde todo gira entorno al bebé, compaginar las exigencias del entrenamiento/competición y las nuevas demandas de la vida familiar es una tarea ardua. Pero el impacto del alumbramiento las hace mentalmente más fuertes, más responsables, más relajadas. Aumentan la confianza en sí mismas, su tolerancia y capacidad de sacrificio. Y disminuye ostensiblemente la ansiedad y presión competitivas. La motivación que ha llevado a estas deportistas a optar por volver a la competición, seguir con su trayectoria profesional y recuperar sus aspiraciones deportivas constituye un ejemplo de voluntad, esfuerzo y tenacidad. Valores de alta calidad deportiva e inestimable mérito humano. Es un triunfo diferente.

 

Los beneficios del running

1. Regula el organismo

2. Contribuye a la mejoría emocional

3. Disminuye el estrés

4. Mejora autoestima y autoconfianza

5. Aumenta la calidad de vida

6. Incrementa tolerancia y la capacidad de sacrificio

7. Ayuda a la integración del esquema corporal

8. Activa la sensación de bienestar, fuerza y seguridad

9. Intensifica fortaleza y responsabilidad

10. Acentúa capacidad de esfuerzo, voluntad y tenacidad