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Material - Zapatillas - miércoles, 17-04-2013

On Running Cloudsurfer. Prueba a fondo

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No puedo empezar esta prueba sin expresar que me hace cierta ilusión escribir sobre un modelo de On Running y es que, tras varios meses sin poder correr debido a una hernia discal, las Cloudrunner me ayudaron a volver a sumar kilómetros. Además, parto con algo de ventaja respecto a quien se disponga a hacer sus primeros kilómetros con estas zapatillas, ya que mis piernas acumulan casi 1000 km corriendo sobre las denominadas ‘nubes’ que tienen como suela.

Pero antes de meterme en faena, empecemos por los cimientos. On Running es una marca suiza de zapatillas que un ingeniero, al que sus maltrechas rodillas le impedían correr, empezó a imaginar ya en 2005.  No fue, sin embargo, hasta enero de 2010 cuando la marca se formalizó y se diseñó el primer prototipo, con el prestigioso Ironman Olivier Bernhard  como alma máter deportiva del proyecto. En julio de 2010 se empezaron a comercializar las Cloudsurfer y en enero de 2011 se presentó un nuevo modelo, las Cloudrunner.

Fue en enero del año pasado cuando On dio en el clavo. La aparición de un par de modelos más, las Cloudstser –iniciación- y Clouracer -voladoras- y el restyling al que fueron sometidas las dos versiones que ya existían, las han puesto en capacidad de luchar en el mercado de tú a tú con marcas y modelos más reconocidos. Y es que, aunque a mis anteriores On les tuviera un cierto cariño, sí que apreciaba algunas deficiencias que la marca suiza ha rectificado con acierto.

Sí se mantiene, por suerte, la alta calidad de los materiales y la percepción de que estamos delante de un productor Premium. Las zapatillas vienen en una caja negra de diseño y cartón duro que contiene, además de las zapatillas, una tarjeta con número de usuario para registrar tu nueva adquisición en una web especial -aunque después no sirve para nada- y un doble cordón de diferente color -negro en este caso- por si alguien lo prefiere al verde fosforito con el que van equipadas de serie.

Estéticamente siempre mantengo muchas discusiones con mi entorno zapatillero, pero en el caso de las Cloudsurfer no he encontrado a nadie al que no le gusten merced a su línea sobria pero atractiva. Una opinión que se repite en el modelo para mujeres, con unos colores realmente acertados. Llama la atención la uniformidad de toda la zapatilla y los minimalistas detalles estilísticos que posee. Quizás alguno prefiera que se noten de alguna forma más aparente los 139 euros (precio recomendado) que cuestan con grandes marcas o logos, pero la sencillez de su diseño para mi es un plus en este caso.

En la mano, el upper está compuesto por una malla negra que favorece la ventilación y ligereza con refuerzos en las zonas que lo necesitan, como la puntera o el tobillo. La parte delantera es bastante ancha y rectangular, con lo que aquellos que tengan los pies anchos -como es mi caso- no tendrán ningún problema de estrecheces. La parte del talón es robusta y coge bien el tobillo, mientras que cuenta con un anillo de abertura de considerables dimensiones, quizás determinado por el hecho de que un triatleta haya sido parte fundamental en el diseño, y que hace que sea muy fáciles de poner, con lo que favorecen en una eventual transición bike-run.

Aunque no cabe duda que la suela es lo que más llama la atención. Los responsables de nuestro contacto con el suelo son 13 cilindros de goma, dentados para mejorar el grip, bautizados como nubes y dispuestos en dos parejas en el talón y tres tríos en el antepié. Esta amortiguación en 3 dimensiones ya sorprende sólo calzándose las zapas, ya que se percibe una extraña sensación de flotabilidad y ausencia de estabilidad. Ésta última desaparece, en gran parte, al correr los primeros kilómetros con ellas.

La razón de esta curiosa suela viene dada por el estudio científico en el que el creador de las On se percató que sus articulaciones le dolían menos cada vez que corría por superficies blandas, como grava o arena. Éste señaló que cuando se corre las piernas reciben dos tipos de impactos: verticales y horizontales. Las zapatillas habituales amortiguan el vertical, con lo que se empeñó en minimizar también el horizontal con estos cilindros de caucho que reducen el impacto en un 25% (según el Laboratorio Suizo de Pruebas de Material e Investigación) y que también ayudan en el despegue cuando las nubes se vuelven rígidas al separarnos del suelo impulsándonos hacia adelante.