Collserola, territorio de jabalís

Opinión
Collserola, territorio de jabalís-89000
Uno de los centros neurálgicos del running en Barcelona

Collserola, territorio de jabalís

Disfrutando como nunca con unas vistas de Barcelona espectaculares. Pista, senderos, bajadas, subidas, piedras... es lo que tiene la montaña

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Por el Miércoles, 27-07-2016 en

¡Disfruté como una jabata! Y nunca mejor dicho, así me pongo a tono con el entorno en el que estuve corriendo por la mañana: Collserola. Terreno de bestias salvajes -jabalíes entre otros animales-.

Para los que no conozcáis la zona, Collserola es el pulmón verde de Barcelona. Está a un tiro de piedra del casco urbano y bordea toda la parte oeste de la ciudad, de norte a sur. Es un macizo entre los valles del río Besós -al norte- y el río Llobregat -al sur-. La ciudad se encuentra delante y la depresión del Vallés por detrás. Entre tanta llanura, Collserola se alza como una reina en su trono.

Si se considera como “parque metropolitano” es uno de los más grandes del mundo. No existe transporte público para llegar, lo que probablemente preserva un poquito todo el entorno, pero también es verdad que no es imposible acceder; hay distintas paradas de metro y/o autobús relativamente cerca. Luego, en todo caso. Siempre debemos afrontar una buena cuesta, de esas que ponen las pulsaciones al borde de taquicardia como aperitivo para lo que luego te puedes encontrar si te aventuras por sus senderos.

En Collserola está “la Carretera de les Aigües”, una pista de 9km con vistas panorámicas a toda la ciudad y el mar, que va desde Plaza Mireia hasta Pla dels Maduixers, aunque luego continúa, después de un trecho sin conexión, hacia el norte, tratándose de un recorrido más abrupto y menos frecuentado. Ahí es dónde se inicia todo aquel que quiere pisar tierra y no ha salido nunca del asfalto, pero la carretera es sólo el principio... Porque Collserola puede llegar a ser un laberinto de caminos, senderos, subidas, bajadas más o menos técnicas, dónde disfrutar de lo lindo de la naturaleza, los paisajes, las sombras, la ciudad de Barcelona... una maravilla.

Bueno, pues ya puestos en situación y bien ubicaditos, os contaré mi experiencia, la de un domingo de finales de julio, caluroso, pero no asfixiante como podría ser a estas alturas de verano. Quedamos a las 08,00h en Plaza Mireia, dónde se puede aparcar mejor y, lo más importante, tiene un muy buen chiringuito para tomar algo después. También hay fuentes, donde reponer agua y zona de picnic, por si vais en familia. Somos 6 runners que en este caso seremos trailrunners. Cinco con una cierta experiencia y la sexta, con la L total en montaña. Salimos por la Carretera de les Aigües en ligera subida y a los pocos minutos llegamos a un punto panorámico, el Mirador del Ciprés (anotad: hay fuente).

Mi amiga se queda extasiada con las vistas y se olvida de la subida que acaba de afrontar. Y lo que le queda... Seguimos un ratito por la carretera, con Barcelona a nuestros pies, hasta llegar a una casa a mano derecha. Desde este punto sale un sendero a mano izquierda en subida que indica Sant Pere Màrtir, otro de los puntos emblemáticos de Collserola. Hacia allí que vamos. El sendero es prácticamente corrible en su totalidad, pero se llega arriba con la lengua fuera por la fuerte pendiente y continuada que presenta. Hay una pequeña ermita o similar, que se abre a una especie de plaza –un cruce de caminos- y tomamos uno que baja hacia la carretera de Molins para seguir, en bajada, por un camino precioso que conduce directamente al Pantano de Vallvidrera, muy pobre de agua en estas épocas del año. Lo bordeamos y en la orilla opuesta tomamos otro camino que sube, y sube, y sube.... ya estamos a mitad de camino y seguimos por senderos, algún tramo de pista, más senderos, nos cruzamos con algún ciclista y vamos haciendo paraditas para hidratarnos, dejar que mi amiga tome aliento y se empape del paisaje, las sensaciones, los olores.... y seguimos. Llegamos a una casa con una esfinge de un león budista al lado de la que cogemos un sendero que baja unos 2 kilómetros. Es la bajada más técnica que encontramos en todo el recorrido y uno de mis compañeros casi besa el suelo, pero aún así, disfrutamos de lo lindo.

Cruzamos de nuevo la carretera y tomamos un camino estrecho pero muy corrible que nos llevará directamente a los pies de las pistas de tenis que hay en la parte alta de Plaza Mireia. Es el último tramo y hay bastantes raíces en el suelo; ya vamos un poco cansados y se oye algún que otro tropezón... es lo que tiene la montaña, no puedes ahorrarte subir el pie ni un milímetro menos de lo que toca o te arriesgas a darte de bruces! Aquí empezamos a visualizar mentalmente una cervecita fresca y uno de esos fantásticos bocadillos del bar.... los últimos kilómetros ya pesan y hasta empiezo a notar el olor de las patatas bravas que me están esperando.... pero antes queda la última subida. El sendero desemboca en una pista de unos 200 metros que sube bastante pronunciada, cual guinda en el pastel.

Durante todo este recorrido circular de 15km, hemos encontrado 3 fuentes de agua potable. Se puede hacer perfectamente en ambos sentidos y no presenta peligro o dificultad excesiva. El desnivel positivo acumulado es de aproximadamente 580 metros. En el enlace de continuación podéis ver el track:

Garmin Connect - Track 15k

Después de la paliza, mi amiga terminó muy, pero que muy contenta. ¡Eufórica y extasiada, diría yo! Fue un debut magnífico y además, hizo récord de distancia, ya que nunca había corrido más de 10km, así como de desnivel. Experiencia dura, pero tan bonita, que se le leía en la cara lo que llegó a disfrutar!

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