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Noticias - Reportajes - martes, 19-07-2016

Peunú: enormes minimalistas

Hoy he participado en uno de esos eventos organizados desde principio a fin, y más allá si cabe, con el corazón. Estoy hablando de la segunda edición de Trail Running que organiza Peunú en ocasión del festival cátaro-occitano que tiene lugar del 15 al 17 de julio en Sant Llorenç de Morunys, en la Vall de Lord.

Peunú es el nombre de arte de tres amigos, Víctor, Joan Marc y Neus. Ellos, corredores de montaña…. con huaraches, como los indios tarahumara. Y hechas por ellos mismos! Ella, no corre, pero usa también este tipo de calzado (por llamarlo de alguna manera, ya que no es más que una suela atada al pie con una cuerdecita).
El año pasado les propusieron organizar alguna cosita para enriquecer el programa de actividades durante el fin de semana cátaro y ellos aceptaron encantados, haciendo un comentario del tipo: “ok, activitat a peu nú!” (Ok, actividad a pie descalzo) y de ahí les viene el nombre, que han desempolvado de nuevo este año, cuando, tras el éxito de la primera edición, les han pedido el bis.
Este año la cita era en el patio de la escuela del pueblo, a partir de las 08.00h., para salir a las 09.00h.

Llegamos los primeros y tras los saludos de rigor, Víctor nos adelanta que este año el recorrido es bastante exigente, con tramos muy técnicos. Y si esto te lo dice un isard con Denominación de Origen (un isard es un rebeco, animal que abunda por estas montañas muy pedregosas y abruptas) pues la asfaltera de turno se acongoja un poquito. Para qué mentir. Me explica que serán unos 13 ó 13,5 km, con un desnivel positivo acumulado de aprox. 500 metros. Todo “aprox”, pues Víctor no lleva GPS. Es el típico corredor que disfruta de correr, del entorno, de la naturaleza…. y del minimalismo, en general, en estado puro.
Poco a poco van llegando más corredores. Algunos ataviados con huaraches, otros con minimalistas y pocos, muy pocos, con zapatillas con amortiguación. De hecho, creo que nosotros tres somos los únicos… Los demás deben pensar “pixapins”, que es el término despectivo para los urbanitas de la gran ciudad que el domingo se acercan a la montaña.

Van pasando todos por la mesa de inscripciones, donde simplemente hay que dar nombre y apellidos y una dirección de correo electrónico, para así poder recibir la invitación al próximo evento, nada más. Ah, sí, también para poder participar en un gran sorteo final. Habéis leído bien. No hay que sacar el monedero en ningún momento. Gratis. Cero euros.
Lo único que piden es que, en la medida de lo posible, los participantes aporten algún producto de despensa o higiene para ofrecer a familias menos favorecidas.

Por otro lado, han hecho camisetas técnicas personalizadas para la ocasión, que venden a 10 euros y también han preparado un taller para fabricar tus propias huaraches, a 8 euros. Este importe cubre el material y luego, te las llevas puestas. Por 8 euritos sales aprendido y con zapatos nuevos. Todo esto es totalmente voluntario, nada es obligatorio, por lo que si no estás en modo consumista, te sale el evento realmente por cero euros. ¿Y dónde encuentras hoy en día actividades así?
También han preparado en el mismo patio del colegio un recorrido sensorial para hacer descalzo, que consiste en caminar sin calzado siguiendo un track con unas 10 estaciones con productos distintos: yeso, arena, corcho, piedras de río, rocas, madera, ceniza volcánica….

Sant Llorenç está a aproximadamente 925 metros sobre el nivel del mar y el punto más alto del Trail que nos presenta Víctor es de 1.240 metros, recorrido con fuertes subidas y bajadas técnicas, tramos toboganeros, senderos, poco, poquísimo asfalto y algún tramo de pista. La idea es hacer un grupo “slow running” y disfrutar todos juntos. Yo lo agradezco, porque en terreno técnico no me defiendo nada bien, especialmente en bajada.
Nos moveremos por la zona de Sant Serni, el Roc Foradat, el Tossal del Santuari, el Grau del Santuari, rodeo a la Mola de la Mare de Déu de Lord, regreso, por otro camino, hacia el Roc Foradat, el Torrent, La Torreta, Les Valls y regresó al patio del colegio. Es un recorrido en sol y sombra, que pasa por algún tramo más despejado, pero mayormente por zona boscosa.
Salimos y veo que no hay pérdida, está todo perfectamente señalizado, tanto con marcas de tiza en el suelo como con cintas colgadas en muchos árboles del recorrido. También hay dos puntos de avituallamiento muy bien dotados, con botijos de agua fresquita, evitando así además generar basura con tantas botellas y vasos, sandía, fruta deshidratada, plátanos…. Estos puntos están muy bien ubicados, pues se pasa por ellos dos veces, sin repetir camino! Así que los avituallamientos se convierten en cuatro.

Los amigos de Peunú hacen las cosas bien hechas, sí señor. No dejan ningún detalle al azar y piensan en todo: este recorrido, al ser exigente y bastante largo, podía no ser adecuado para todos los corredores, así que lo han montado de manera que en dos puntos distintos se pudiese regresar a la base. O bien descansar unos 25 minutos en el segundo avituallamiento mientras el resto del grupo completaba el recorrido y volvía a cruzar por el mismo punto de paso y ahí se podían reincorporar al grupo para hacer el tramo final.

Una vez finalizado el recorrido, en el patio del colegio nos espera… ¡Otro avituallamiento! Pero de esos que hacen historia. Se nota que estamos en un pueblo y que algunos comercios se han volcado. A lo ya mencionado antes, hay que añadir una coca… ¡Madre mía que coca! Y un fuet… ¡Madre mía que fuet! Y un pan de Pagés… ¡Madre mía que pan de Pagés! Y té frío casero, y bebidas varias, y cerveza…. Todo ello amenizado con un sorteo de material deportivo.
A pesar de no estar familiarizada con este tipo de recorridos, he disfrutado de lo lindo! Lo único negativo es que toca esperar al año que viene para repetir!!! Peunú, gracias! Sois enormes! Minimalistas de equipación, pero gigantes como personas.