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Polémica en el Tor des Geants 2014

La Tour de Geants, un ultra por etapas que se celebra en la Valle de Aosta (Italia) del 7 al 15 de septiembre y que tiene un recorrido de 330km con un desnivel de 24.000 metros, se ha visto envuelta en polémica. La organización decidió descalificar a la corredora Francesca Canepa por saltarse un punto de control. Hasta aquí, la versión oficial. La no oficial es la acusación de unos de los corredores de haber recortado parte del recorrido subiéndose a un coche, como así dio noticia la web Ski-alper y el diario La Stampa.

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Pero no sólo eso, el corredor de montaña español Salvador Calvo (http://salvacalvo.blogspot.com.es/) ha acusado fuertemente a la organización de irregularidades tras abandonar la carrera porque “se me inflaron los cojones”, según publicó el corredor en su página de facebook. Así recogía Salvador Castro su malestar:

“Ciertamente no entraba en mis planes hacer el Tor este año, pero los "daños colaterales" de pertenecer  al principal sponsor de la carrera cambiaron mis planes. Después del lamentable año pasado, en cuanto al comportamiento de ciertos corredores con el beneplácito de la organización, parecía ser que este año la organización tomó nota de ello y decidió poner un reglamento más serio respecto a lo permitido y no permitido, con algún cambio de última hora. Al final sí que permitían el acompañamiento a corredores, pero sin poder ayudarl, ni asistirl (aquí casi me da un ataque de risa, como yo mismo pude comprobar). Respecto al material obligatorio ya hablare más adelante.

Comienza la carrera y enseguida Silvio se va. Por detrás vamos un pequeño grupo de cinco separados por muy poquito tiempo e incluso intercalándonos posiciones, aunque el francés Colle se va un poquito. Aún así, en la primera Base de vida el italiano solamente iba diez minutos por delante y eso aquí no es nada. Pero, eso sí, acompañado de cuatro corredores (admitámoslo, es legal, ya no voy a discutir si es ético, justo).

El quinto clasificado hasta ese momento, otro italiano, también llevaba compañía y a este sí que pude comprobar que no era sólo compañía lo que le hacían ya que compartí muchos kilómetros con el, intercambiándonos posiciones en alguna ocasión.

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Y para no enrollarme e ir directamente al grano pasó a comentar lo que realmente me calentó. Primero: estaba prohibida la ayuda de los acompañantes. Primer salto a la torera. Pero vamos a ver, tú  (o varios) acompañas a alguien durante horas o días ¿y no le vas a pasar agua, barritas o lo que sea? ¿Quién te va a ver o a controlar a las tres de la mañana a tres mil metros de altura? O en cualquier otro sitio…

Segundo: los acompañantes no podían entrar en la zona de avituallamientos y menos coger avituallamientos. Segundo salto a la torera. Y esto lo pude ver y comprobar yo. Pero es que luego Montse (la compi de Óscar),  Millán (el padre de Pablo), los compañeros de Juanan, los padres (creo) de Darío, ….y seguramente que vendrán muchos más, me vinieron a confirmar todo esto y más, como que alguno de cabeza se fue a dormir a una caravana (motivo de descalificación).

No me lo podía creer. Se me empezaron a cruzar las ideas. Iba de puta madre, tenía muy buenas sensaciones, me encontraba mejor de lo que imaginaba e incluso llegué a pensar que podía hacer podium. De hecho, fui con Oscar mucho tiempo,  el se iba en las bajadas y yo le cogía en las subidas.

Pero el espectáculo que iba viendo y lo que me iban comentando, me enfureció y así se lo hice saber a Óscar. Si se permite todo esto, yo en Cogne (segunda base de vida) lo dejo.
Puedo permitir (con reservas) ciertas acciones, pero hasta un punto. Esto sobrepasa todas mis expectativas.
Y así llegue a Cogne (donde, por cierto, fue el origen del conflicto con Canepa). Y, en un principio allí me quede. Luego, varios colegas, valencianos, portugueses, cántabros, intentaron convencerme de que siguiera. Pero estaba muy cabreado. A alguien se le ocurrió la idea de que me fuese a dormir ( eran las cuatro y media de la mañana) a ver si así se me pasaba. Le hice casó, pero no se me paso. Me  levanté sobre las seis y en ese momento llegaron Pablo y Juana. Después de varias disertaciones y tras hacerle caso a alguien, decidí seguir pero con la firmeza de dejarlo en Donnas.

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Así que seguí. Cogí a Pablo que había salido un poco antes y continúe. Pero la cabeza ya no estaba en su sitio y al poco tiempo me arrepentí de haber salido. Llegue a un refugio y esperé a Pablo. Le pregunté dónde era el próximo punto donde le esperaba su padre porque allí me iba a parar. De esa manera acompañe a Pablo hasta el control donde estaba Millán y allí me pare sin saber que Pablo lo iba a dejar cinco kilómetros después.

Y ahí se acabó mi carrera, sin ningún tipo de pena ni remordimiento.

Y ahora voy al material obligatorio y a las clásicas y típicas amenazas (que clásica y típicamente nadie cumple). Primer fallo: revisión de material el día antes con colas de más de dos horas para hacer algo que no tiene sentido y me parece ridículo. Me explico: para qué pasar un control de material el día antes si en cuanto lo paso puedo quitar o meter lo que me da la real gana. Es más, yo podría pasar el control con mi mochila y todo el material correcto, luego se la paso a Óscar y lo pasa también con mi mochila, después se la paso a Pablo y así hasta que acabemos todos los colegas. Que digo yo, si amenazas con hacer controles de material en carrera (no se hizo ninguno, como en la mayoría) por qué no los hacéis, por ejemplo, en las bases de vida, que la gente llega estirada y se suele parar más tiempo a reponer y así no se les hace perder tanto tiempo y es, a la vez, una medida de seguridad. Os creéis que todos llevaban todo el gran listado de material obligatorio que exigían este año, ja.

Va un ejemplo: el americano Nickademus. Cuando yo estaba en Cogne, un rato después llego él  con una mochila de esas compactas, pequeñitas que se ciñen al cuerpo. Ahí no entran ni las llaves del coche. Ah, pero su acompañante sí que llevaba una buena mochila y que, otro más, se abastecía de los avituallamientos. Pero es que el colmo fue lo de los bidones. Y eso sí que me llamó la atención, que en los dos botellines de plástico flexible solo llevaba un sorbo de agua (sí, dos dedos de agua). Coño, ni un camello se administra mejor.

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Y ahora Canepa. Tela con esto. Cuando yo llegué a Donnas allí estaba ella, recién parada. Le pregunté a su acompañante-entrenador qué había pasado. Me dijo que la habían descalificado por coger un coche de Cogne a Lizam (o como se escriba). Este trayecto son cuatro kilómetros que van por una senda paralela a la carretera. Lógicamente él lo negaba. E incluso me dijo que los tiempos de paso eran normales. Pregunté a uno de la organización involucrado en el asunto y me dijo que la descalificación fue que un corredor (menudo pájaro, porque me toco compartir carrera con el y tuvo detalles bastante feos) la vio subirse a un coche. Tócate los huevos. Y sólo tenéis esa prueba. Venga ya. El próximo año a los cuatro, ocho o veinte que vayan delante de mi voy a decir que los he visto subirse a un coche. A mi dame una prueba fiable, una foto, un video, pasos de tiempo anormales, un juez de carrera,… Pero un corredor, el Fabio ese que iba quinto, venga ya. Quiero creer que tenéis algo serio. Pero es que luego comentaban de dejarla seguir descontándole el tiempo que había estado parada. Así que, yo, hasta ahora no tengo más noticias,… Con lo fácil que lo tuvieron el año pasado para pillarla. Eso sí, ya me dijo que el Tor se había acabado para siempre (bueno, depende de la pasta que pongan sobre la mesa).
De todos modos también he podido comprobar gratamente como hay ya más corredores "pro" que se han planteado esta carrera sin ningún tipo de ayuda mas que la bolsa que da la organización, como Óscar, Christophe y Antoine (ambos de WAA).

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