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Carreras - Previa - jueves, 10-11-2016

¿Qué puedo hacer para recuperarme antes de la carrera?

La recuperación de una carrera empieza en el mismo momento de terminarla. No cuando ya estás calmado y sentado en el sofá de casa, cuando cruzas la propia línea de meta el cronómetro del tiempo de carrera se detiene y el cronómetro de la recuperación se pone en marcha. 

Inmediatamente después de correr deberías seguir trotando a un ritmo suave para bajar el ritmo cardíaco. A continuación unos estiramientos para terminar de relajar los músculos y que recuperen el tono de reposo. También tienes la opción de realizarte un masaje para descargar la musculatura, uno de los servicios ofrecidos por la organización después de la carrera.

A los 30 minutos comer y beber agua o bebida isotónica, con la finalidad de rehidratarte y recuperar las sales, minerales y electrolitos perdidos por la sudoración durante la carrera. Lo adecuado es beber con pequeños sorbos y que la bebida no esté demasiado fría. Comer alguna pieza de fruta, una barrita de cereales –que contenga pocos azúcares- y/o algún trozo de bocadillo.

Durante la tarde posterior a la carrera sería conveniente que realizaras algún paseo para agilizar el retorno sanguíneo a las piernas y la oxigenación de los músculos. Aunque te apetezca estar tumbado, una recuperación activa te ayudará a sentirte mejor al día siguiente.

En cuanto a la alimentación debe continuar siendo sana, equilibrada y moderada. No por haber terminado la carrera y no tener que privarte de ciertos alimentos significa tener carta verde. No, y si así piensas, quizás te sea más perjudicial que beneficioso. Tu organismo ha estado 1h15, 1h20, 1h30, 1h40, 1h,50, 2h o más en pleno rendimiento para poder dar lo mejor de sí en la carrera. Todo esto ha generado en tu cuerpo una serie de “destrozos” que necesitan repararse lo más adecuadamente posible, como regenerar las fibras musculares, rellenar los depósitos de glucógeno y recargar los minerales y electrolitos perdidos.

Es imprescindible una buena comida a base de hidratos de carbono complejos de asimilación lenta –pan, pasta, patatas, arroz, etc- pero sin añadirle salsas u otros condimentos no saludables. Con un chorrito de aceite y un poco de orégano está genial. Acompáñalo de proteínas, animales o vegetales, pero siempre a la plancha, para evitar todas las grasas posibles. Y bueno, siempre puedes darte algún capricho… pero sin pasarse.